Claves de las relaciones exitosas: Sepamos preguntar

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Por: Fabrizzio Ponce

George: “Dejame preguntarte algo. ¿De qué vivís, Newman?”

Newman: “Trabajo para el Correo de los Estados Unidos”.

George: “¿No son esos tipos que se vuelven locos y aparecen con un arma y le disparan a todo el mundo?”

Newman: “A veces…”

Jerry: “¿Por qué?”

Newman: “Porque el correo nunca se detiene. Sigue viniendo y viniendo, nunca para. Es indetenible. ¡Cada día se apila más y más! Y lo entregas pero cuanto más entregas, más sigue viniendo. ¡Y entonces se rompe el lector de código de barras en el día con más trabajo de todo el año…!”

Un profesor que tuve decía que no hay preguntas tontas, sino tontos que no preguntan. Por lo general, cuando preguntamos, es porque tenemos la necesidad de saber algo. Hay un tema o un detalle que ignoramos y ¡zas! Con una pregunta salimos de ello.

El anterior es uno de los diálogos más célebres de mi serie favorita de televisión, Seinfeld. Están estos tres personajes y para George, la  forma de saber a qué se dedica Newman es preguntándole. Luego de allí el episodio sigue sin mayor problema, pero para nuestros efectos, la pregunta inicial nos recuerda la importancia de preguntar, para iniciar una conversación.

No olvidemos que también hay preguntas de preguntas. ¡Y todas tienen su respuesta! Las siguientes son una recopilación de preguntas que encontré en varios sitios de internet y que se promocionan como una parte de las preguntas más curiosas en el mundo:

  • ¿Cómo respiran los pollitos dentro del huevo?
  • ¿Los aviones vuelan más rápido hacia el este o hacia el oeste?
  • ¿Cómo esconder un cadáver?
  • ¿Cómo ganarse la lotería?
  • ¿Cuántas veces se cruzan las agujas del reloj?
  • ¿Por qué a algunas personas les pican los mosquitos más que a otras?
  • ¿Se pueden entrenar los músculos faciales?

Sin embargo, para nuestros intereses de establecer relaciones exitosas, tenemos que ir más allá que el solo hecho de preguntar por preguntar. Una pregunta que sea profunda nos permitirá tocar la vida de la otra persona, llevando a más preguntas y a establecer un diálogo donde conozcamos nuevos detalles, nuevas formas de pensar y nuevas líneas de acción con esa persona.

Para ello, es necesario que cambiemos algo de nuestra forma de pensar y de actuar. El punto más notorio acá es que estamos acostumbrados a buscar la respuesta correcta en sí misma, en lugar de averiguarla dentro de un marco más amplio, de conversación, discusión y de comparación. Puede ser normal, ya que el grueso del sistema en qué hemos sido criados nos impulsa a buscar esa respuesta correcta, y ya una vez que crecemos con ese modelo, le sumamos el hecho de que ‘tenemos poco tiempo que perder’ por nuestras múltiples demandas diarias. Así, es normal que tengamos solo conversaciones y preguntas superficiales.

Para establecer y crecer en relaciones exitosas, tenemos que saber preguntar. Trátese de un amigo, de un familiar, de un subordinado, etc. No importa en qué ámbito lo hagamos, estos tres pasos sencillos nos pueden ayudar:

  • Construí confianza: Esta es la base para una conversación sincera y profunda. Si no hemos hecho un trabajo a nivel de bases, es muy difícil que podamos crear un ambiente de confianza en el cuál toquemos vidas. Si no lo has hecho, empezá a hacerlo desde ya. Quizá haya que hacer una llamada, enviar un email, o tomar el carro e ir a buscar a la otra persona. Lo que haya que hacer, te garantizo que valdrá la pena.
  • Preguntá a futuro: No se trata solo de preguntar por el futuro, como la pregunta trillada de siempre: ¿Dónde te ves en cinco años? Es crear un intento de reflexión donde el pasado –que no podemos cambiar- y el presente nos dan la oportunidad de planificar un mejor futuro. Preguntar sobre eventos y esperanzas futuras y sobre lo necesario para alcanzarlas, a nivel de actitudes y mejoras personales.
  • Mi aporte personal: Una relación exitosa debe construirse de forma que todas las partes sean las ganadoras. Una vez que tengamos un canal de comunicación fluido con la otra persona, ofrezcamos nuestro apoyo. Puede ser algo tan simple como recomendar una lectura, acompañar durante un proceso o algún consejo profesional. El gesto, por sí mismo, generará una reacción positiva que nos beneficiará.

En tu caso particular, ¿ya decidiste cómo vas a aplicar esta información en tus relaciones? Te invito a darte la oportunidad y sorprenderte a vos mismo.

Fabrizzio Ponce

Email: fabrizzioponce@lanuevarutadelempleo.com

Facebook: Fabrizzio Ponce – Liderazgo y Desarrollo Personal

Twitter: @fabrizzioponce

Web: www.pasosexitosos.com

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