¿Por qué estoy aquí? Mi propósito…

Usted no es un accidente. Para el momento en que fue concebido en el vientre de su madre, ya usted había ganado una carrera contra aproximadamente unos 300 millones de espermatozoides más. Para que se pueda dar una idea, sus posibilidades de salir con los números premiados en la lotería del estado de  Florida en Estados Unidos, son de una en 175 millones; es decir, existen 125 millones más de posibilidades de ganar la lotería a que usted naciera siendo quien es.

Cada uno de nosotros, siendo ganador de esa personal y primera carrera por nuestra vida; somos ya triunfadores. Sin embargo el haber logrado ese primer éxito en nuestra vida, no puede pasar desapercibido por nosotros mismos y debemos a partir de allí, poder encontrar nuestra misión o propósito en esta vida.

¿Para qué estoy aquí en la tierra?, ¿Cuál es el fin de mi existencia?; son algunas preguntas que surgen cuando nos preguntamos sobre esa razón que define nuestro vida. La palabra propósito viene del latín proposĭtum  y el diccionario de la Real Academia Española lo define como el ánimo o intención de hacer o de no hacer algo. O bien  como el objeto, mira, cosa que se pretende conseguir.

Para nuestros efectos el propósito de vida es aquella misión por la que estamos en esta vida; siendo la misma la realización de aquellas metas que nos permita trascender, impactar la vida de otros y dejar una huella en este mundo, desarrollando su máximo potencial personal.

No hay propósitos buenos o malos, grandes o pequeños. Usted puede estar viviendo su propósito como aquella hermana religiosa nacida en macedonia, que vivió su vida ayudando a los más desfavorecidos, conocida por el mundo como la Madre Teresa de Calcuta o bien como un maestro de escuela que da lo mejor de sus años, para educar, guiar e impactar la vida de niños que a su temprana edad necesitan ser moldeados como barro en manos un alfarero.

No importa cuál sea su propósito, lo importante son dos cosas. La primera de ellas, que conozca cuál es esa misión por la cual la vida, el universo, Dios o ese ser superior en el que usted cree; lo puso en este planeta. Conociendo su propósito usted podrá tener una mejor claridad y visión de ese desarrollo del ser, de ese alimento mental y desarrollo de nuestra filosofía que compartíamos en el artículo anterior.

Les Brown, popular autor norteamericano, motivador y político acuña una frase que dice “La mayoría de personas en la vida fracasan, no por apuntar alto y fallar; sino por apuntar bajo y atinar”.

Muchas ocasiones el temor, el miedo a fracasar o el miedo a tener éxito, hace que nos reprimamos en nuestro crecimiento. Que neguemos nuestro propósito o lo posterguemos, el cometer ese grave error nos termina arrojando a una en donde nos sentimos infelices, atrapados en una “rueda de ratas”, tratando de sobrevivir y sin lograr no solamente desarrollarnos nuestro ser, sino infelices.45

El conocer nuestro propósito se convierte en nuestro norte, el saber como utilizar la brújula para dirigirnos a ese norte y el uso de las herramientas adecuadas para el viaje, son el desarrollo de nuestro ser y el desarrollo persona que logremos. Para nuestro próximo artículo hablaremos de como leer y seguir el mapa e interpretar las señales del camino; es decir, iniciaremos a conocer sobre el “hacer”.

 

Por: Lary Obando Calderón

Email: lary.obando@outlook.com

Twitter: @LaryObando

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