Desarrollar identidad

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Por: Fabrizzio Ponce

 

Este artículo lo escribí mientras estaba en Chiriquí, provincia de Panamá. Vine por negocios y aproveché para participar en una carrera de atletismo de 10 kilómetros que se realiza en estas fechas todos los años. Es la quinta vez que vengo a participar.

Si me preguntan por qué la gana de venir hasta acá, podría argumentar con nostalgia que fue mi primera carrera internacional, allá por el 2007. Pero, en el fondo, mi motivo es otro. Es porque representa, la mayoría de las veces, la única opción de poder ser un atleta que representa con orgullo a su país en todo el año. Lo cansado del viaje, los trámites y filas en la aduana, el calor del lugar y pensar en el viaje de regreso no se equiparan a la emoción de correr a mi máxima capacidad con el fin de honrar el nombre de Costa Rica que llevo en mi camiseta. En este punto debo aclarar que no soy un corredor élite, pero eso tampoco me hace sentir menos.

En este caso particular, es muy fácil participar de una actividad deportiva con el sentido de identidad latente. Estoy corriendo por Costa Rica. No tengo patrocinador (más allá de mi esposa en algunas ocasiones) pero corro como si lo tuviera, con orgullo y ganas. Pero, llevando el tema de la identidad a otras áreas, ¿qué tal nos va?

Lo pienso especialmente en el caso de nuestra identidad propia. Cada uno de nosotros somos una marca, un servicio, un producto. No se malentienda el concepto. En todas las áreas de nuestra vida hay quienes dependen y esperan algo producto de nuestras acciones. Familia, colegas, colaboradores, jefes, amigos. Nadie más va a poder dar lo que nosotros tenemos para dar. ¿Estamos satisfechos con quiénes somos? ¿Con lo que decimos, con lo que hacemos, con quienes nos rodeamos? Estas actividades, ¿nos están impulsando hacia adelante y hacia arriba?

La respuesta a ese tipo de preguntas nos va a mostrar la realidad de dónde estamos en este instante. Para poner un ejemplo cómico, recientemente vi un meme en internet que hacía burla de unos canales de tv por cable. Al canal que ofrecía programas de historia por ofrecer ventas de subastas de artículos antiguos y programas sobre aliens. Al canal de viajes porque ahora ofrece programas de cocina. Al canal que se promociona como de geografía que ofrece programas sobre gente con gustos estrafalarios. No hay consistencia entre una y otra, entre su nombre y su contenido. Perdieron su identidad.

Una vez que nos respondemos con la honestidad del caso, nos toca decidir cuál es el siguiente paso. ¿Hay que hacer cambios en el rumbo? Puede que sean incómodos y que nos sintamos tentados a evitarlos, pero a largo plazo los réditos serán los mejores. Vamos a estar en armonía con nosotros mismos, cumpliendo objetivos, metas y propósitos. Y de esa forma, será más fácil estar orgullosos de nosotros mismos, porque estamos dando lo mejor y en el camino correcto a quienes nos rodean.

Si todo sale según lo planeado, cuando se publique este artículo van a haber pasado algunos minutos desde que terminé mi participación en la carrera. No he entrenado en forma por un resfrío, pero eso no será excusa para reservarme lo mejor. Espero que también nuestra actitud siempre sea la de dar lo mejor pese a cualquier dificultad que tengamos en el camino.

 

Fabrizzio Ponce

Email: fabrizzioponce@lanuevarutadelempleo.com

Twitter: @fabrizzioponce

 

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