¿Ya hundí mis barcos?

 

Por: Lary Obando Calderón

Semanas atrás hemos visto diferentes tópicos relacionados con el desarrollo de nuestro “ser”;  con nuestros propósito en la vida y nuestras metas para este 2015.

Para esta altura una gran cantidad de personas posiblemente tengan un vago recuerdo de lo que se propuso para este año, al que ya le arrancamos el primer mes de nuestros calendarios. Y no tienen idea de cómo poder establecer la rutina correcta para poder lograr esos sueños plasmados en lo últimos latidos del 2014.

Hoy en nuestra sociedad actual, somos bombardeados por comidas rápidas, podemos cocinar nuestros alimentos en cuestión de minuto por medio de un microondas, queremos un Televisor nuevo y vamos a la tienda de electrodomésticos más cercana y adquirirlo en “cómodas” cuotas semanales, queremos perder peso o moldear nuestro cuerpo y nos sometemos a cirugías; todo está diseñado para que una sociedad en donde la satisfacción instantánea se encuentra a la orden del día. Y el esfuerzo, planificación, trabajo constante e inteligente y actitud son características raras de encontrar y altamente valoradas.

Si usted se encuentra dentro de ese grupo que para este momento no ha persistido en la consecución de sus objetivos, no se preocupe. Lo importante es poder tener siempre el valor de limpiarse el polvo luego una caída y continuar.

Dentro de las locuras que he disfrutado hacer en mi vida, se encuentra el haber corrido mi primera maratón en 2012. Para el momento en que tomé la decisión de lanzarme a cubrir esos 42 kilómetros con 195 metros, ya había corrido medias maratones y mantenía un entrenamiento regular al menos seis días por semana,

Sin embargo, el pasar de estar en forma a entrenar con el objetivo claro de romper esa barrera requirió todo el compromiso y esfuerzo de mi parte. Fue un viaje que disfruté, sin embargo no todos los días eran de fiesta al realizar el entrenamiento. En muchas ocasiones quise no ponerme las tenis y salir a “comer asfalto” o bien cumplir las rutinas de pesas en el gimnasio pero aún a pesar de todo, inclusive en las madrugadas frías y lluviosas; amarraba mis tenis y salía a pisotear charcos, sólo para encontrarme que la parte más difícil se encontraba entre las excusas que mi mente armaba y la orden de mi conciencia de levantarme y salir; siempre que daba el primer paso las excusas caían. Todo esto por el objetivo  y compromiso que había adquirido personalmente.

Y esta es justamente la primera parte que debe evaluar sobre su objetivo. La palabra compromiso deriva del término latino compromissum y se utiliza para describir a una obligación que se ha contraído o a una palabra ya dada. En otras palabras cuando usted tiene un objetivo y se compromete con usted mismo a lograrlo, ha contraído una obligación con su persona. Y es aquí donde es sencillo engañarnos, hacer trampa y sabotearnos. Ese compromiso que usted realizó con su persona, es el más valioso de todos; porque la primera persona que usted debe de respetar, hacer valer, amar y cuidar es la que está frente al espejo todas las mañanas.

En 1519 el colonizador español Hernán Cortés durante la Conquista de México tomó la decisión de hundir sus naves para dejar claro a sus hombres que la retirada era imposible. Cuando usted se compromete básicamente lo que ha hecho es un pacto de cumplir con la obligación que ha contraído consigo mismo, “quemando” o “hundiendo” todos sus barcos. No hay marcha atrás.

Para agosto del año 480 a.C, un grupo de 300 espartanos partieron hacia las Termópilas con una sola consigna “Vencer o morir”. Frente al rey del imperio persa Jerjes y su gigantesco ejército, que según los historiadores rondaban entre los 80.000 y 250.000 soldados; ese grupo de 300 hombres conocían de ante mano su destino. Sin embargo su pacto con Esparta y con su propio código de honor y valía, era tal que la duda no era ni siquiera contemplada. Eso es compromiso.

Mientras se sacude el polvo y se pone en pie luego de que algunos de sus objetivos quedaran estrellados contra los primeros treinta días del año. Le invito a preguntarse, ¿Estoy comprometido conmigo mismo?, ¿Estoy comprometido con mis sueños? Y si lo está, le felicito y en nuestra próxima columna hablaremos sobre ese día a día para lograrlo.

 

Lary Obando Calderón

Email: lary.obando@outlook.com

Twitter: @LaryObando

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