¡Paso a Paso!

 

Por: Lary Obando Calderón

En nuestro anterior artículo hablábamos sobre ese compromiso férreo que debemos tener para poder alcanzar nuestros objetivos, ya sean en el área profesional, espiritual, familiar, deportiva o cualquier otra zona de nuestra vida en la que estemos trabajando.

Uno de los errores más frecuentes que cometemos es ver todo el largo, arduo y fatigante camino que tenemos que recorrer para alcanzar los resultados propuestos y eso lógicamente puede hacer mella en nuestra voluntad y ánimo para continuar. En un ocasión Martin Luther King, dijo: “– Da tu primer paso con fe, no es necesario que veas toda la escalera completa, sólo da tu primer paso”. El logro de metas y sueños es la unión consecutiva de un pequeño paso tras otro, o si lo prefiere llamar: disciplina.

La palabra disciplina puede causar escalofríos porque tenemos la errónea idea de darle connotaciones negativas. La palabra disciplina proviene del latín discere (aprender) y el sufijo –ina (pertenencia), así uno de los significados de disciplina es la capacidad que puede ser desarrollada por cualquier ser humano y que implica, para toda circunstancia u ocasión, la puesta en práctica de una actuación ordenada y perseverante, en orden a obtener un bien o fin determinado. Siendo el termino autodisciplina, el “hacerse discípulo de uno mismo”.

El ser disciplinado no es otra cosa que realizar pequeñas tareas de forma repetitiva a través de un tiempo determinado para poder alcanzar una meta. En otras palabras, crear un patrón de comportamiento el cual le permita lograr un objetivo previamente establecido.

Como recordaran en la anterior ocasión les comenté del compromiso que hice conmigo mismo para poder en 2012 correr mi primera maratón. Luego de tomar esa decisión, hablar y hacer las pruebas del caso con quien sería mi entrenador en ese proceso; inicié a realizar un programa que contenía instrucciones de entrenamiento diarios a realizar y con evaluaciones periódicas; así el ejercicio en ocasiones podía constar en trotar 45 minutos, entrenamientos de pista o natación; los cuales se iban haciendo cada vez más demandantes conforme avanzaba el programa.

Pocos meses después me encontraba corriendo 25 km en un fondo de sábado por la mañana para luego estar nadando en la piscina por 1 hora. Si hubiera iniciado el proceso con ese ritmo posiblemente no completo ni siquiera el primer día sin que tuvieran que llamar a emergencias médicas; sin embargo el conocimiento de mi entrenador me llevó a ir incrementando la intensidad y tiempo de los entrenamientos hasta llevarme a ese punto de resistencia.

Lo que hizo mi coach fue irme poniendo pequeñas tareas diarias que podía completar e ir incrementándolas poco a poco conforme mi nivel iba en aumento e ir subiendo ese nivel hasta llegar al punto donde llegó el día de la carrera y simplemente salí a hacer lo que venía practicando meses atrás, fue algo que sabía que lo iba a hacer porque lo había ejecutado todos los días. Así que ese día salía a divertirme en un fondo más; uno duro y extenuante de 42 kilómetros pero que sabía que lo podía realizar.

Ahora bien, hagamos la extrapolación del caso a nuestra vida. Un buen truco para poder alcanzar nuestras metas es “olvidarnos” de que tenemos que correr nuestra “maratón”, no enfocarse en los 20 kilos a bajar de peso, o en todas las largas noches de estudio luego de trabajar para concluir alguna carrera o materia que estemos cursando y más bien desgranar esa meta mayor que tenemos, ese objetivo final; en pequeñas acciones diarias. Actos repetitivos que nos lleven a cumplir esa meta final.

Es proponerse hoy poder comer saludablemente y hacer ejercicio, hoy poder estudiar la materia pendiente de clases, hoy hacer todo lo que pueda de mi trabajo en la oficina sin posponer nada para mañana, hoy voy a llamar a ese cliente para concertar la cita. Y para el día de mañana,  nuevamente repito esas tareas una y otra vez. Finalmente vamos a obtener un hábito que nos va a permitir alcanzar lo que queremos.

Un efecto importante es que al tener claro que son esas pequeñas tareas diarias, eliminamos de nuestra mente el buscar la satisfacción inmediata, somos conscientes de que vamos a ir progresando y que lo estamos haciendo pero no vamos a esperar cambios dramáticos o alcanzar las cosas sin pagar el valor que con lleva. Esa sola actitud nos evita frustraciones y engañarnos a nosotros mismos pretendiendo en obtener algo  por nada.

Lary Obando Calderón

Email: lary.obando@outlook.com

Twitter: @LaryObando

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