¿Sobre qué construimos?

Por: Lary Obando Calderón

Conversaba días atrás con un amigo, con el cual intercambiábamos criterios sobre la planificación de las cosas en nuestras vidas. Él hacía mención que aquellas cosas que había logrado en su vida y que las que mejor le habían salido (por decirlo de esa manera), fueron aquellas que había hecho sin planificación alguna y que cuando planeaba algo siempre algo se interponía algo que le echaba al traste sus planes, por lo que decidió dejar de realizar cualquier tipo de plan.

Es un hecho que existen muchas personas que se guían bajo esa máxima, la cual respeto pero no comparto en lo absoluto. Si me encuentro en la posición en la que deseo construir un edificio de 50 pisos, voy a necesitar planos que sean diseñados por un arquitecto y un sin número de recomendaciones técnicas en la parte electromecánica y de ingeniera que me indiquen donde y que tan profundo cavar para asentar las bases, donde colocar el acero, chorrear el hormigón e ir erigiendo la obra, paso a paso. Inclusive un pequeño arreglo en nuestras casas inicia por una revisión del problema, como solucionarlo y una lista de materiales; antes de poder comenzar a trabajar en él.

En su libro Aspire: Descubriendo su propósito a través del poder de las palabras; Kevin Hall nos indica que “la planificación requiere intención y preparación. Planificar es plantar. Primero debemos plantar una semilla si es que alguna vez tiene la oportunidad de crecer.”  La planificación va a empoderarnos, nos va ayudar a aprovechar de manera más eficiente nuestro tiempo, nuestros recursos, nuestro enfoque y prioridades.

Si bien es cierto este tema lo hemos tocado en algún momento en anteriores ocasiones, me parece importante traer el tema a la palestra para recordar algunos puntos destacables.

Si utilizamos la Biblia como referencia  a este tema, encontramos en el evangelio según San Mateo una parábola que explica el tema a la perfección. El  capítulo 7, versos del 24 al 27; Jesús cuenta la historia sobre dos hombres, uno de ellos sabio que edificó su casa sobre la roca y el otro necio que construyó su residencia sobre la arena; en el momento en que calló la lluvia, se desbordaron los ríos y los vientos soplaron. La casa sobre la arena fue derribada mientras que la construida en piedra, permaneció sin caer.

De este pasaje se pueden sacar varias lecciones pero una de ellas que podemos sacar es justamente que la correcta planificación nos da las bases necesarias para que en el momento que las cosas se ponen difíciles, aquellas cosas que queremos o por las que estamos trabajando se mantengan. Si hacemos referencia al ejemplo bíblico, el planificar no significa que no van a existir momentos complicados o situaciones que nos quieran traer al traste nuestro esfuerzo, el tener un plan lo que nos va a permitir es poder hacer las cosas de tal manera que podamos prever esas situaciones o bien que aunque sucedan no afectan de manera desastrosa nuestros objetivos.

Hasta el simple hecho de salir de su casa hacia la oficina para cumplir con su jornada laboral, requiere planificación. Simple y sencilla pero planificación al fin y al cabo. Imagínese saliendo si contemplar el congestionamiento vial, la ruta por la que irse y la hora de su salida; no tendría ni idea de su llegada por lo que la hora de entrada quedaría a la entrada. Si llega tarde por un par de semanas, posiblemente no sea necesario que regrese nuevamente a su trabajo.

Puede que esté pensando que estoy llegando al extremo, sin embargo la planificación aplica desde lo más sencillo a lo más complejo. Ahora bien no estoy diciendo que tenga que planificar todo o no haya espacio para ser espontaneo, que no pueda detenerse a comer un helado o ir al cine porque no lo había planeado, lo que digo es solamente que no podemos obtener los resultados o llegar de un punto A hasta un punto B; sin tener una visión clara del mapa que debemos seguir y nuestra ruta. Puede haber desviaciones en el camino, paradas no planificadas o situaciones que hagan variar la ruta, las cuales hay que manejar y disfrutar pero el norte, la meta, el plan se mantiene tal cual lo concebimos.

Lary Obando Calderón

Email: lary.obando@outlook.com

Twitter: @LaryObando

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