El idealismo laboral

Flash_of_Happiness

Por: Oscar Monge A.

A lo largo de nuestra vida como trabajadores prestamos servicios a distintos patronos, en lugares diferentes y ocupando cargos y funciones diversos. Algo similar ocurre si llegásemos a ser empleadores al manejar varias líneas de negocio o al crear un nuevo producto. Son muy pocas las personas cuya existencia transcurre haciendo lo mismo en un único lugar y bajo condiciones invariables.

De este perenne escenario es que podemos analizar por un lado, que nada es para siempre y por otro, que no hay empleo perfecto. Y es en lo segundo en lo que deseo enfocarme.

Ciertamente todos de alguna manera deseamos conseguir aquel trabajo ideal que nos brindará el éxito completo porque haremos lo que más nos gusta, en un ambiente lleno de armonía, cerca de donde residimos y con una espléndida remuneración. Sin embargo, esto no deja de ser una especie de amor platónico. Cada empleo conlleva una gran cantidad de aspectos dinámicos que simplemente no podemos controlar. Quizá recibamos una cuantiosa retribución a la vez que tendremos compañeros difíciles, o nos encanten las tareas que realizamos pero debamos lidiar con clientes imposibles de complacer, o estemos rodeados de un excelente equipo de trabajo, aunque es necesario cruzar algunas fronteras. Todo buen trabajo tiene un precio, el cual debemos pagar.

Por otro lado, se encuentra presente la probabilidad de que seamos cesados y allí acabe el empleo que tanto nos gustaba o en su defecto pasemos por un período de baja demanda y requiramos cambiar el servicio que nos encantaba ofrecer.

Es así como lo más importante se traduce en aceptar el reto actual y enfrentarlo con lo mejor que tenemos, manteniendo ante todo una actitud positiva. Siempre habrá aprendizaje y la acumulación de experiencia, que es de alto valor en cualquier ámbito. Además, gozaremos de la riqueza de interactuar con personalidades heterogéneas que reforzarán nuestras habilidades para relacionarnos e interactuar con otros. La medida en que lo aprovechemos y sepamos disfrutarlo depende enteramente de nosotros mismos. Creo que el solo hecho de poder trabajar y tener un empleo digno, es ya una gran dicha.

Recordemos pues que somos capaces de adaptarnos a cualquier circunstancia y superarla, enfocando nuestros pensamientos y acciones hacia las metas que pretendemos conseguir.

Oscar Monge A.

Email: mongeoscar@icloud.com

Twiter: @MongeOscar

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