¿Cómo esculpimos nuestro “yo”?

Por: Lary Obando Calderón

Posiblemente haya escuchado de boca de algún conocido, o se haya encontrado escuchándola salir de sus propios labios, la expresión “¿por qué siempre me pasa lo mismo?”. O bien, el viejo refrán que nuestros abuelos decían “el ser humano es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra”.

Uno de los grandes errores del hombre es justamente esperar que las cosas cambien sin verse en la necesidad o compromiso de hacer nada a cambio. Como lo dijera Albert Einstein “La locura es hacer siempre lo mismo y esperar resultados diferentes”. Esperamos mejorar nuestra condición física sin hacer ejercicio regularmente y con una dieta totalmente cargada de alimentos procesados y grasas, pretendemos mejorar nuestro situación económica mantenimiento las practicas que nos han llevado hasta donde estamos, buscamos mejorar en nuestras relación sentimental culpando a la otra persona de los problemas de pareja y evadimos nuestras responsabilidades y áreas de mejora.

Es allí donde vemos personas que se endeudan una y otra vez en tarjetas de crédito, los patrones financieros no varían, sigo cometiendo el mismo error una y otra vez y por supuesto que la responsabilidad no recae en el uso que le doy sino en otros factores externos según una errada óptica o bien que se encuentran deprimidas terminado un cuarto o quinto matrimonio, porque nuevamente “sólo me salen así” y “todos o todas son iguales”; cuando quien no hizo el cambio para atraer a su vida alguien diferente fui yo o cometí los mismos errores en el trato hacia la personas que estaba conmigo o permití que se dieran las mismas situaciones erróneas del pasado.

Ahora bien, este principio aplica tanto para las cosas negativas como para las positivas. Recién conversaba con una amiga que me contaba su experiencia con un cliente al cual le había prestado servicios por años y vivió una experiencia gratificante. Cuando me relató su emoción y alegría se desbordaba por todo lado. Me dijo: “Tengo un cliente que después de los años también es un amigo. Me acaba de contratar para un trabajo para hacer desde casa. Me llamó hace unos días y me dijo: yo te aprecio mucho, tu profesionalismo, trabajo duro y honestidad; están más allá de cualquier duda. Por años has estado al lado mío apoyándome con las causas que necesitaba tu ayuda. Sé que estás pasando por unos momentos difíciles y que tenés a tu hija en la universidad así que te quiero devolver lo mucho que me has dado.” El esfuerzo que por años mi amiga realizó dándole el seguimiento correcto, estableciendo una relación de amistad, haciendo su mejor esfuerzo en lo profesional de su trabajo rindió frutos con un contrato sumamente importante económicamente hablando y la satisfacción sin precio de estar realizando las cosas de manera correcta.

Cuando hacemos las cosas de manera correcta, cuando tomamos el tiempo necesario para establecer si estamos haciendo las cosas bien o mal y nos tomamos el espacio adecuado para mejorar, para hacer un análisis y retrospección de nuestro actitudes y comportamientos. Cuando somos lo suficientemente maduros para auto halarnos las orejas si estamos fallando o darnos una palmada en la espalda si vamos por buen camino, esa honestidad y sinceridad hacia nosotros mismos es la que nos permite mejorar y crecer.

En la antigua Italia, escultores negligentes escondían los errores  en sus trabajos artísticos rellenándolos de cera, esto hacía que sus esculturas se vieran sin errores; sin embargo, como es lógico era cuestión de tiempo para que la cera se derritiera dejando ver la imperfección tanto en el trabajo como en el artista. Esto dio como resultado que artesanos expertos revisaran las piezas de arte para corroborar lo genuino del trabajo, estampando en las piezas de artes las palabras en latín “Sine” cuyo significado es  sin y “Cera” que es español también significa cera, por lo que este sello de calidad le daba a los clientes la garantía de que las piezas a comprar eran auténticas. Cuando somos sinceros con nosotros mismos, estamos siendo genuinos y presentándonos sin errores. En el momento en que evadimos la responsabilidad de nuestros actos estamos poniendo cera a nuestras fallas y es cuestión de tiempo para que volvamos a cometer las mismas faltas. Errar no es el problema porque siempre vamos a fallar en algo, empero el tratar de ocultarlo y no corregirlo es donde radica la razón del sabotaje que ejecutamos contra nuestra propia integridad.

Lary Obando Calderón

Email: lary.obando@outlook.com

Twitter: @LaryObando

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