Cuidemos donde sembramos

Por: Lary Obando Calderón

Imagínese un campo de siembra en donde su dueño, un agricultor cuidadoso, trabajador y amante de sus labores, llega al campo todos los días a labrar la tierra. Se encarga de darle el mantenimiento a las eras de trilla, ara la tierra, abona sus campos, quita la maleza, fertiliza su siembra. Meticulosamente se encarga de darle mantenimiento y el cuido requerido a su futura cosecha.

En el campo contiguo a este dedicado labriego, se encuentra otro el cual cuenta con una extensión de terreno similar, mismo tipo de tierra y nutrientes en ella. Su dueño, un agricultor descuidado y nada comprometido con su labor, pasa sus días refunfuñando sobre su trabajo. No supervisa el crecimiento de sus campos, ni tampoco se preocupa por los zarzales que ahogan y matan su siembra, el riego es descuidado y el abono prácticamente inexistente.

Ahora bien, ¿cuál cree usted que será el campo que de los mejores frutas u hortalizas?. La respuesta es prácticamente obvia; es nuestro primer cultivador que obtendrá los mejores resultados, precisamente por su esfuerzo y dedicación constante durante todo el proceso de siembra y mantenimiento.

Si hacemos el paralelismo del caso entre los campos y nuestras mentes, el resultado es básicamente el mismo.

En el libro de Proverbios capítulo 23, verso 7 nos dice: Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él. Sabemos que el corazón no guarda pensamiento sino es nuestra mente, pero el autor de proverbios utiliza el corazón como ese lugar profundo y arraigado donde se anclan los pensamientos más profundos y son nuestros pensamientos los que hacen al hombre lo que es. Ralph Waldo Emerson lo dijo en las siguientes palabras “El pensamiento es la semilla de la acción”.

Si queremos obtener resultados positivos en nuestras vida, si queremos vivir una vida equilibrada e ir logrando nuestros sueños y sentir esa realización y paz interior es mandatorio que le demos ese cuidado diario y prioridad a lo que pensamos. Por ende hay dos fases en este proceso que tenemos que practicar  para poder conseguir el resultado del primer jornalero. La primera de ellas es cuidar el “tipo de semilla que sembramos”, es decir; que material e información estamos llevando a nuestro cerebro, el cual es la era de nuestro campo. Que estamos leyendo, que estamos escuchando son dos tipos de fuentes al que debemos de prestarle atención; si escuchamos únicamente malas noticias, si el origen de la información con que nos alimentamos es únicamente el periódico, los chismes o criticas de otras personas hacia situaciones cotidianas; lo que estamos haciendo es aplicando el mismo descuido a la plantación que hizo nuestro segundo agricultor en el ejemplo con  el cual iniciamos estas líneas.

Es por eso que debemos de mostrarnos ávidos de información constructiva y edificante para nuestros pensamientos. El ser prolijos con el cuido de nuestra mente, la lectura de libros de autoayuda, de liderazgo, de mentalidad positiva, de hábitos de éxito; el escuchar audios de estos y otros tópicos similares nos permitirán preparar y crear el terreno correcto.

La segunda fase es la acción, como lo leímos en la frase de Emerson. La acción es lo que nos permite llevar esos pensamientos a materializarse en el mundo real o viéndolo desde otra óptica, ser congruente entre mis pensamientos y acciones. La manera en que actuamos  es básicamente el reflejo de nuestros pensamientos, por tanto nuestro raciocinio es el timón de nuestro barco.

Como lo escribiera James Allen en su libro Como un hombre piensa, así es su vida; “Aquel que haya conquistado la duda y el miedo ha conquistado al fracaso. Cada uno de sus pensamientos está aliado al poder y las dificultades son valientemente enfrentadas y derrotadas con sabiduría. Sus propósitos son sembrados oportunamente y florecen y producen que caerán de tan maduros

Que es lo que sembremos en el terreno fértil de nuestros pensamientos, como cuidemos ese terreno, con que lo abonemos y si los protegemos de las malas hierbas y aves de rapiña de la información incorrecta, es nuestra responsabilidad y el fruto de lo sembrado será el resultado directo de nuestra dedicación y conciencia.

Lary Obando Calderón

Email: lary.obando@outlook.com

Twitter: @LaryObando

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