El tipo del espejo: dos principios de liderazgo

3101239381_83648ca469_oPor: Fabrizzio Ponce 

El liderazgo tiene la particularidad de ser un concepto que puede ser muy concreto por un lado pero totalmente abstracto por otro. Puede significar una cosa para el dueño de la empresa, quien hasta podría definirlo con gran elocuencia, mientras que para el colaborador más sencillo de esa misma empresa podría ser tan sólo el sinónimo del título de su jefe inmediato.

Eso significa que cada día que pasa hay que ir construyendo un concepto y estilo propios de quienes estamos involucrados en el tema. Recientemente leí un artículo sobre liderazgo, escrito por el Australian Institute of Management. Hace mención de dos aspectos que me llamaron la atención y deseo compartir brevemente, tomados de la ilustración de vernos en un espejo:

  • Liderarnos a nosotros mismos antes de liderar a otros

Según una clasificación que hace John Maxwell, una autoridad en temas de liderazgo, el nivel más básico de liderazgo se da cuando, por posición y autoridad, una persona está al frente de un equipo. En palabras más simples, cuando es el jefe. Bueno o malo, conveniente o no, guste o no, la gente debe hacer lo que él dice porque, sencillamente, es el jefe. Sin embargo, ese tipo de liderazgo no es sostenible en el largo plazo por las reacciones adversas que con toda seguridad provocará.

Este punto busca hacer conciencia en que, si yo no me escucho a mí mismo, ¿por qué alguien más lo haría? Si soy impuntual, ¿por qué exijo puntualidad en mi equipo de trabajo? Mostrar debilidades de carácter de ese tipo y no buscar la manera de mejorarlas terminarán siendo un problema al momento de ejercer el liderazgo. Es necesario empezar la tarea de liderazgo en nosotros mismos y qué mejor forma de hacerlo que mejorándonos.

  • Tu comportamiento es el primer y único ejemplo

La realidad, pura y llana, es que TODO lo que hagamos es un ejemplo para nuestro equipo, seamos conscientes o no.

Una forma en que podemos darnos cuenta de la importancia del ejemplo que damos es recordar a los líderes que hemos tenido. ¿Qué recordamos de ellos y la forma en que se desenvolvían en su rol de líderes? Podemos hacer una lista. Luego, recordemos cómo nos afectó cada uno de esos puntos de la lista, para bien y para mal. Ahora, hagamos el ejercicio al revés. ¿Qué dirá nuestro equipo de nosotros? ¿Cómo les está afectando el ejemplo que damos como líderes? Ver a través del lente de los demás y ser conscientes de nuestras acciones es una estupenda forma de entender que en nuestros hombros reposa mucha responsabilidad.

 

Mejorar nuestro liderazgo requerirá muchas veces tener que enfrentarnos con el tipo(a) del espejo. Hablaremos, negociaremos, intentaremos llegar a algo. Habrá días buenos y otros en que ni de broma querremos verle. Pero hay que hacerlo. El primer beneficiado seremos nosotros mismos y quienes estén a nuestro alrededor lo agradecerán.

Fabrizzio Ponce

Email: fabrizzioponce@lanuevarutadelempleo.com

Twitter: @fabrizzioponce

 

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