De ciudades, gentes y sueños

NY
Time Square, NY, USA. Fotografia por Roy Allan Jiménez C. 2015.

Por: Roy Allan Jiménez

En una reciente visita a Nueva York, recorriendo las estaciones del metro, tuve la oportunidad de corroborar  como las ciudades no son más que un gran escenario, donde las personas cual grandes actores, nos brindan la mejor o la peor versión de si mismos. En Penn Station, justo bajo el Madison Square Garden, tuve el deleite de ver a un joven hacer de las delicias del público mientras cantaba grandes éxitos de la música pop. Michael Jackson, Lionel Richie, Stevie Wonder. Todos ellos saltaron desde las cuerdas vocales de este corajudo joven, que veía con alegría como los dólares caían esporádicamente en su sombrero. Ahí, justo bajo el escenario que ha sido casa de actuaciones memorables en la música, este joven dio su concierto en el Madison Square Garden.

En Yokohama, observe  como un adulto mayor de tal vez casi 80 años, se dedicaba al cuido de las plantas de un paso peatonal y a recoger las ocasionales basuras que caían a las calles. Mi asombro apareció cuando me percaté que vestía uniforme de la prefectura (El Gobierno Local). Ante la pregunta la respuesta fue muy sencilla: trabajo porque me gusta y porque puedo, es un oficio que en esta etapa de mi vida, me llena“.

En las congestionadas calles del centro histórico de Quito, en una calle sin salida donde se observa el cerro del Panecillo, existe un amable señor ya entrado en años que ha hecho de esta vía su medio de subsistencia. Ante la venia tácita de las autoridades, todos los días se esmera en cuidar los 10 o 12 vehículos que puede estacionar en la vía. Con una sonrisa en el rostro y sabiendo que esa simpatía ya le ha deparado 10 clientes seguros todos los días, mañana a mañana se apresta a velar por los vehículos de “sus patrones y amigos”.

Las callejuelas de una favela tienen un sentimiento particular, ese sentimiento que solo lo da la combinación de informalidad y esperanza. En Rocinha, una de las favelas más grandes de Río de Janeiro, un grupo de tres adolescentes gastan a golpes las ollas e instrumentos improvisados que han podido fabricar. Estos jóvenes dan a luz un sonido carnavalesco que alegra e invita a bailar a todos los transeúntes que tienen la dicha de pasar por esa callejuela en ese momento. El premio de los muchachos, el aplauso de la concurrencia y las monedas y billetes que caen dentro de una caja vieja. Su relativo “éxito” ha sido tal, que son parada obligatoria de las excursiones de turistas a esta favela.

En la ciudad de Puntarenas, la perla del pacífico de Costa Rica, un payaso conocido no solo por sus chistes si no también por tener SIDA, se pasea por todos los pequeños restaurantes y heladerías haciendo de las delicias de los turistas que llegan a la ciudad. Si usted quiere un chiste lo puede pedir, si no, igual le sacarán una sonrisa. Su alcancía y una energía contagiante lo acompañan bajo el sol del pacífico costarricense. De verdad que cuando se hace lo que se disfruta, no se trabaja nunca.

Roy Allan Jiménez

Email: allan.delalto@gmail.com

Facebook: facebook/urbe@21

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