Causa y Efecto

Por: Lary Obando

La ley de boomerang nos dice que “Toda Causa tiene su efecto, todo efecto tiene su causa”, también conocida como la ley de causa y efecto, es una de las leyes o principios básicos y fundamentales por la que se rige el universo y por lo tanto, nuestras vidas y que en una gran cantidad de ocasiones dejamos pasar desapercibida, convirtiéndose en la principal falencia que marca la calidad de nuestros resultados.

 Nuestros abuelos nos lo decían en aquellos proverbios que rezaban “Quien siembra vientos recoja tempestades”, o bien  “Al que hierro mata, a hierro muere”.

 Si hacemos referencia a los pasajes bíblicos, en el evangelio según San Mateo en el verso 8 del capítulo 7, dice: “Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.”

Por otra parte, en las enseñanzas de Lao-Tse, y consecuentemente las de la filosofía taoísta del Yin y el Yang se nos explica que estás son fuerzas mutuamente independientes,  constantemente interactivas y potencialmente intercambiables. Para el taoísmo el cambio no sucede de manera lineal, sino de forma cíclica y por tal causa es predecible. En otras palabras, si una semilla de manzana es sembrada y la misma recibe el agua, nutrientes y sol suficiente; como efecto nacerá un manzano el cual dará el fruto y las semillas para que el ciclo inicie nuevamente. Por lo que es fácilmente predecible el resultado del fruto del manzano, tiempo de cosecha y la misma calidad de la cosecha; según fuese las condiciones climáticas. Todo es parte de ese ciclo y los efectos predecibles.

Sir Isaac Newton lo explicó en el plano de la física en la tercera ley del movimiento, “Con toda acción ocurre siempre una reacción igual y contraria”.

Ya sea dicho por nuestros abuelos, por científicos o guías espirituales; lo cierto es que para poder tener un efecto debe de existir una causa, para tener un reacción debe de darse una acción que le preceda. Tomando el verso bíblico; para poder recibir, hay que pedir; para encontrar, hay que buscar y para que se abra, hay que llamar. Nadie va a recibir, encontrar o se le va abrir la puerta sino realiza la acción opuesta correspondiente para la reacción deseada. Es decir, no podemos esperar peras, si sembramos chayotes.

Hoy por hoy el calentamiento global, la disminución en la capa de ozono, deforestación y demás daños en el medio ambiente son efecto de las acciones tomadas por generaciones pasadas y por la nuestra propia. Aún podemos ver personas en la calle que arrojan basura por la ventanilla del carro, esa basura tapa el sistema de alcantarillado y cuando caen las lluvias, estos colapsan para desbordar calles. El agua sigue su curso arrastrando la basura a su paso, llevándola a ríos provocando junto con restos aún más grades de basura, cabezas de agua y deslizamientos de tierra en laderas desprotegidas por la tala de árboles. Estos deslizamientos aterran comunidades, causando daños materiales y humanos. La basura va a dar al mar causando aún más daño ambiental a la flora y fauna marina. Causa y efecto.

De igual forma que todo se encadena en nuestro mundo “exterior”, esta ley es totalmente aplicable también para los resultados o efectos que obtenemos en nuestras vidas. Es así como si estamos en la universidad y no estudiamos para un examen que tenemos, el efecto será una mala nota. Si sufrimos un dolor de muelas, es el efecto de una causa, la cual fue no cuidar de nuestra salud dental. Y si no extraemos la muela afectada o tratamos correctamente la infección, posiblemente esto pase de ser un efecto a una causa para un nuevo efecto, como lo sería la perdida de la pieza dental o hasta una Endocarditis bacteriana, que es la infección de las válvulas cardíacas por las bacterias con consecuencias inclusive mortales.

De tal manera que si un vasto número de cosas se dan en nuestras vidas y en el universo mismo por medio de la Ley de causa y el efecto, la acción y reacción, ¿qué nos hace pensar que el cometer errores de comportamiento y repetir patrones a nivel personal, financiero, de relaciones sentimentales y personales, autoestima y demás no tienen el mismo principio de la Ley de Causa y Efecto? ¿Qué nos hace creer que si no cambiamos las causas, vamos a poder cambiar los efectos únicamente deseando o diciéndonos a nosotros mismos  que “las cosas van a mejorar”?.

Si tomamos en nuestras manos una taza con café en su interior y la alzamos en el aire, repitiéndonos hasta la saciedad que si la soltamos la misma no va a caer sino que levitara, aunque estemos plenamente convencidos de ello; en el momento en que soltemos la taza, esta caerá y se estrellará contra el piso, rompiéndose en muchos pedazos. Esto simplemente porque la Ley de la gravedad actuará sobre la taza sin importar lo que nosotros queramos.  De igual forma la ley de la causa y efecto actuara en cada acción de nuestras vidas lo queramos o no y nuestros resultados se verán reflejados proporcionalmente a las causas que los originaron.

Lary Obando Calderón

Email: lary.obando@outlook.com

Twitter: @LaryObando

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