¡¡¡¡Bien juntos y bien revueltos!!!!

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La ciudad que nunca duerme. Fotografia Roy Allan Jimenez

Por: Roy Allan Jiménez

Bien juntos y bien revueltos. Así son los usos del suelo  y las actividades que caracterizan a las ciudades vibrantes y llenas de energía. Estas ciudades, presentan siempre mejores condiciones para emprender negocios y proyectos de toda índole, y adicionalmente, disfrutan siempre de 24 horas de algarabía perpetua en sus calles. Son las ciudades que no duermen.

No me malinterpreten, por supuesto que deben existir actividades y usos que es necesario aislar por las características del impacto que pueden tener, por ejemplo industrias pesadas, rellenos sanitarios y otros denominados “LULUs” (usos del suelo localmente no deseados, por sus  siglas en inglés). Las actividades que pueden y deben coexistir para beneficio de los centros urbanos y de sus economías, son aquellas que requieren interacción entre las personas y son complementarias entre sí.

Es muy común ver en grandes ciudades, edificios donde coexisten múltiples usos y actividades, las cuales generan un hormiguero de personas y situaciones diversas. Estos “Nodos” de actividades, producen un gran movimiento de capitales en espacios muy reducidos, esa es la lógica de las ciudades compactas, donde los seres humanos podemos tener acceso sencillo a funciones residenciales (viviendas), funciones productivas (trabajo) y servicios complementarios en un entorno cercano, sin necesidad e incurrir en excesivos costos de movilización.

Es muy común en muchas ciudades encontrarse con el oficinista que solo baja dos pisos para almorzar, o para ir al banco, o que recorre únicamente dos cuadras a pie para ir a una reunión de negocios, o para tomar el metro o el tren. Esos pequeños pero ricos recorridos se multiplican por cuantas personas interactúen gracias a esa diversidad de usos y actividades. Este efecto se maximiza aún más si las personas tienen sus domicilios cerca de sus lugares de estudio o trabajo. Se disminuyen las des-economías asociadas al tiempo y dinero invertidos en transporte o en movilización de mercancías, se incentivan los modos activos de transporte, se disminuye la contaminación, etc.

Estos “ambientes” son muy buscados para el establecimiento de negocios y proyectos productivos en todo el mundo. La vieja noción de “zona franca” entendida como un área acondicionada específicamente para una actividad productiva, ha evolucionado hacia el concepto de “Zona Económica Especial”, entendida precisamente como un entorno urbano integral, que permita no solo unos pocos usos productivos, si no que englobe la totalidad de la vivencia urbana. Una “ciudad completa” por así decirlo.

Vale la pena preguntarse: ¿Qué tan completa es mi ciudad? Si la respuesta es sí, ¡enhorabuena!; si la respuesta es negativa, vale la pena pensar ¿qué está pasando con mi ciudad?, si yo fuera un inversionista buscando un ambiente bueno de negocios, ¿me quedaría en esta ciudad o buscaría otras condiciones? Aunque muy abstractas, estas preguntas son importantes porque nos introducen a una dimensión inherente a nuestra condición de  ciudadanos: Nuestro derecho a tener entornos urbanos saludables, amables y sobre todo competitivos.

Roy Allan Jiménez

Email: allan.delalto@gmail.com

Facebook: facebook/urbe@21

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