Tu motor en el trabajo

Por: Vanesa Lucarelli

Muchas veces nos encontramos inmersos en un mar de obligaciones laborales y en una rutina que nos aburre y desesperanza.

En estas situaciones, lo mejor es preguntarnos: qué es lo que puede incentivarnos a realizar nuestro trabajo de forma tal, que podamos alcanzar la satisfacción personal tan deseada y el reconocimiento de nuestros empleadores?

La respuesta es simple: para eso sólo necesitamos del estímulo de la motivación, es decir, de aquello que activa nuestro comportamiento y nos conduce a iniciar una búsqueda.

Entonces…

¿Es posible que si la satisfacción es mayor nuestra motivación se incremente?

Probablemente sí, pero el problema radica en cómo encontrar mayor placer en las cosas que hacemos todos los días y lograr estar motivados constantemente.

La idea es no caer en la rutina, a pesar de que nuestros horarios sí nos lleven a tener una vida estructurada temporalmente. Se trata de generar nuevas ideas y alternativas para cumplir con las tareas que nos fueron encomendadas, afrontando de manera optimista los problemas diarios que se nos presentan en nuestro entorno laboral.

Lo primero que debemos tener presente es que no hay nada que no tenga solución, está en nosotros  encontrarla o no. Resulta necesario enfocarnos, principalmente, en nuestra habilidad y convicción para resolverlo; y, si nos sentimos capaces, tomarnos el tiempo y las cosas con calma, teniendo presente que en algún momento llegarán los buenos resultados.

Ahora bien, si sentimos que no estamos a la altura de las circunstancias, es necesario ser capaces de reconocer nuestras limitaciones y pedir la ayuda necesaria.

Además, para lograr una mayor satisfacción conviene pensar que estamos cumpliendo un rol que nos fue asignado, donde se nos ha depositado la confianza necesaria para poder brindar resultados favorables y que, seguramente, existen muchas personas que quisieran ocupar ese lugar.

Un aspecto importante a tener en cuenta es que quizás no corramos con la suerte de estar en un ámbito laboral donde todo lo que nos rodea sea confortable. Es posible que factores como el mal compañerismo, el trato inadecuado de nuestros superiores o hasta problemas relacionados con la comodidad de nuestro trabajo, provoquen en nuestro interior una sensación muy poco placentera, y hasta traumática, ya que la interacción entre nosotros y tales factores, es inevitable.

Para sortear con éxito estos problemas, necesitamos tratar de generar buenas relaciones con las personas con la que compartimos el espacio laboral, sabiendo que no podemos elegirlos, pero si podemos encontrar alguna manera de generar un acercamiento estableciendo vínculos amenos en pos de crear un buen clima laboral.

Las relaciones con el entorno material que nos rodea y con el cual interactuamos, también pueden influir en nuestra motivación laboral. Por ello, siempre debemos intentar estar en un ambiente que sea de nuestro agrado y que nos brinde comodidad. Si no es posible conseguir esto, se pueden utilizar distintas alternativas de decoración y acondicionamiento, para que nuestros sentidos experimenten sensaciones agradables. Por ejemplo, podemos colocar fotografías que nos traigan lindos recuerdos, escuchar música que nos relaje o bien buscar las alternativas que creamos convenientes.

La motivación, entonces, puede ser un motor para emprender, continuar y terminar nuestras actividades laborales de una manera placentera. Sólo queda que te decidas a ponerla en práctica en tu lugar de trabajo…

Fuente: La Nueva Ruta del Empleo en Argentina

 

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