Como la olla de cangrejos

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Por: Alejandra López

¿Alguna vez se han puesto a analizar cómo el éxito de unos parece “punzarle” los ojos a otros?

Lamentablemente, esto, no es poco común. ¿Cuál es la razón de que la felicidad de otros genere malestar en algunas personas?

Las respuestas a las preguntas anteriores pueden ser muchas: envidia, inseguridad de sí mismos, incapacidad para ser felices por sí mismos, hasta amargura.  A ciencia cierta no lo sé.  Lo que sí sé, es que es común y no pasa solo en las familias o en las empresas, pasa en la sociedad y en todos los grupos que la componen.

Mi esposo hacía la analogía de la olla de cangrejos. Todos tratan de escapar al mismo tiempo para no ser cocinados y cuando uno lo va logrando, la mayoría de las veces hay otro que lo quiere halar hacia abajo. Las personas cangrejo, no solo les disgusta ver a otros surgir, suelen ser esquivos, ir de lado, no dicen las cosas de frente, ni se enfrentan a sus retos y tampoco a sus miedos, ¿será por eso que nunca llegan a sus objetivos?

¿Si convivimos con un montón de cangrejos podemos hacer nosotros la diferencia? Creo firmemente que sí. Las pautas para no dejar que otros nos bajen el ánimo ya han sido ampliamente abordadas por diferentes autores, por la propuesta que te traigo hoy es diferente ¿Qué tal si contribuyes a que cada vez los cangrejos halen a menos personas?

Para eso hay varias sugerencias que todos podemos seguir:

  1. Pregúntate, ¿has sido cangrejo? ¿O eres? Si es así, la respuesta es corta pero no sencilla, empieza a analizar la forma en la que buscas tu felicidad. ¿De qué depende? Si depende de otros, vas por mal camino.
  2. No escuches comentarios mal intencionados y mucho menos los compartas. En el momento en el que una persona llegue a hablarte mal de otra que está siendo exitosa y alcanzando sus sueños, tienes dos opciones, o cambias de tema o por el contrario recalcas la admiración hacia el esfuerzo de él o ella, sus cualidades y la actitud que lo está llevando a lograr sus objetivos.
  3. Reconoce lo bueno, sinceramente. ¿A quién no le gusta que le reconozcan su esfuerzo? Si a vos te gusta a los demás también. Este mundo, aún tiene mucha luz, es necesario evidenciarla más.

Empieza de lo pequeño a lo grande, de tu círculo más cercano, hacia a fuera. Con la familia, compañeros de trabajo, así cada vez tendremos una sociedad más justa e incluso con más armonía. Muchas veces nos quejamos de las malas relaciones laborales, por ejemplo, pero ¿qué estamos haciendo nosotros para que suceda diferente?

La crítica por sí sola no resuelve nada, mucho menos la queja o los comentarios negativos.  Trabajemos juntos por una sociedad sin cangrejos.

Alejandra López

Email: innovateconsultores.desarrollohumano@gmail.com

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