¡Ganar o ganar!

Por: Lary Obando Calderón

En semanas anteriores hemos tenido la oportunidad de hablar sobre como todo efecto o resultado en nuestras vidas tiene una causa, como esa siembra que hacemos en nuestra mente rinde el fruto de nuestros pensamientos dominantes y estos a su vez forjan nuestras actitudes y acciones.

A lo que ya hemos visto y compartido semanas atrás, quisiera compartirles el día de hoy una pequeña variable en nuestro enfoque a la hora de tomar ciertas decisiones en nuestras vidas y que nos permitirá tomar una actitud de empoderamiento y confrontar con una actitud renovada esas resoluciones que debemos tomar.

Al ritmo de salsa, Rubén Blades en el coro de su canción “Decisiones”; nos canta:

“Decisiones, cada día.
Alguien pierde, alguien gana ¡Ave María!
Decisiones, todo cuesta.
Salgan y hagan sus apuestas,
¡Ciudadanía! “

Mientras dejamos de tararear o cantar la estrofa en nuestras mentes, los invito a analizar un poco la segunda línea del coro. En lo que considero personalmente uno de los errores principales que cometemos a la hora de tomar decisiones y es el punto que les quiero compartir el día de hoy.

Alguien pierde, alguien gana ¡Ave María! “. Cuando tomamos decisiones en nuestras vidas cometemos el grave error de manejar una posibilidad ganadora y otra perdedora. Y es allí justamente en donde radica la principal falencia cuando debemos de dilucidar y tomar acción sobre alguna decisión que debemos tomar. Si por alguna razón nos decantamos por la opción “incorrecta”, invariablemente cuando las cosas no salen según lo planeado o bien nuestras expectativas no se ven cumplidas; entonces nos encontraremos en una posición de dolor, una posición en donde empezamos a lamentarnos de “si hubiera pasado esto o lo otro”,  “si no hubiera perdido el empleo” y el  “si no hubiera”, se convierte en una de nuestras principales excusas para poder delegar la responsabilidad o tirarle la culpa a situaciones y personas. Además de no tomar responsabilidad de nuestros actos, uno de los principales errores que comentemos es comprar mentalmente un boleto ganador y otro perdedor. Si las cosas se dan como deseamos y cumplen nuestras expectativas, nos sacamos el boleto premiado; pero si esto no sucede entonces nuestra mentalidad, actitud y acciones son congruentes a ese número perdedor al que le atinamos.

Ahora bien, ¿ Qué pasaría si todos los números fueran ganadores?. La forma ideal de poder encontrarnos siempre en una posición de poder con aquellas decisiones que hemos tomado, es mantener una actitud constante e invariable de ganar. Es decir, sin importar el resultado de nuestras decisiones siempre vamos a ganar, aprender o sacar provecho a las circunstancias. Esto no quiere decir que vamos a culminar todos nuestros planes tal cual lo deseamos o proyectamos; sino que nuestra actitud será ganadora siempre. En otras palabras, no importa si se las cosas van de acuerdo a lo establecido, voy a sacarle el máximo provecho, a aprender del resultado, a mantener una actitud de aprendizaje y positiva.

Para recalcar este punto, en algunos momentos el desenlace será el esperado, sin embargo en otros momentos las secuelas no serán la deseadas, empero si mantenemos perennemente una posición ganadora en nuestra mente; encontraremos los puntos destacables de crecimiento y aprendizaje de las situaciones “no idóneas”. Las cosas saldrán según lo calculado y sino es así, entonces podremos sacar lecciones, enseñanzas de tales situaciones, podremos analizar cuales fueron nuestros errores, asumir la responsabilidad de los mismos y poder realizar los ajustes del caso para la siguiente situación.

Por ejemplo si tomamos la decisión de realizar una inversión para la expansión del mercado en nuestros negocios y este se concluye de manera exitosa entonces estamos satisfechos y realizados por el logro alcanzado en nuestra empresa. Ahora bien, si tomamos la decisión pero el resultado es totalmente opuesto a lo pensado y planificado pero mi actitud es de aprendizaje, de proactividad para mejorar los errores cometidos, una posición de análisis de resultados y ejecución de las medidas paliativas entonces siempre voy a salir ganando. Voy a ganar paciencia, voy a ganar proactividad, voy a ganar en actitud, voy a ganar en madurez, voy a ganar en mi conocimiento para confrontar momentos similares a futuro o bien voy a ganar en tener claridad sobre qué cosas no debo de realizar para evitar nuevamente una decisión como la vivida. Esta actitud la podemos aplicar a nuestros roles de hijos, de padres, a nuestras área de finanzas personales, laboral – empresarial, sentimental, deportiva y demás.

En conclusión, es poder reescribir conscientemente la letra de la canción de nuestras vidas: “Decisiones, cada día. Alguien gana, alguien gana ¡Ave María!”

Lary Obando Calderón

Email: lary.obando@outlook.com

Twitter: @LaryObando

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