Ciudades para todos

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En Curitiba, todas las estaciones de autobús se encuentran a la altura de las unidades. Además, todas cuentan con plataformas mecánicas de fácil uso para lograr la accesibilidad universal. Fotografía Roy Allan Jiménez

Por: Roy Allan Jiménez

A la hora de caminar por las aceras, cruzar una calle, utilizar el transporte público o simplemente sentarnos en un parque, establecemos una relación directa con nuestro entorno. Esa relación puede ser muy sencilla y armoniosa, o bien compleja e incómoda. La manera en cómo accedemos al medio físico determina mucho de nuestra vivencia urbana. Con el objetivo de hacer esta relación más amigable, surge el llamado diseño universal.

Aunque podemos hablar de diseño universal o accesible en el marco de nuestras ciudades, sus principios y objetivos pueden ser aplicados para casi todos los aspectos de la vida, desde nuestras ciudades hasta todos los productos que utilizamos o que comercializamos. Más que un valor agregado, garantizar la mayor accesibilidad posible es una deber de solidaridad para con nosotros mismos como seres humanos.

A continuación les detallo los 7 principios del diseño universal:

  1. Uso equiparable

El uso que le damos a los diferentes componentes de la ciudad debe poder ser el mismo para todas las personas, o bien se debe brindar un uso equiparable que genere los mismos resultados, sin segregar o estigmatizar a ningún usuario. Un ejemplo muy sencillo es la parada de autobús acondicionada para cualquier usuario pueda accesar el autobús.

  1. Uso Flexible

El objeto que utilizamos debe poder acoplarse a diferentes usuarios o métodos de uso, como por ejemplo el teléfono público, cuya altura permite que todos los usuarios lo utilicen y posee diferentes modos como el de audio de instrucciones.

New York. Autobuses acondicionados ofrecen un uso equiparable a diferentes usuarios. Fotografía Roy Jiménez.

New York. Autobuses acondicionados ofrecen un uso equiparable a diferentes usuarios. Fotografía Roy Jiménez.

  1. Simple e intuitivo

Esto significa que la utilización del objeto o del entorno es fácil de deducir, sin necesidad de instrucciones o explicaciones detalladas. A veces hay edificios donde no sabemos por dónde entramos o por donde salimos, ¿cierto?

  1. Información perceptible

La ciudad debe brindarnos la información de la manera más sencilla, redundante y diversa posible. Que el mensaje pueda ser entendido sin la necesidad de utilizar todos nuestros sentidos. Por ejemplo, el semáforo que además de cambiar de color, activa un sonido particular que les dice a los peatones que es el momento de cruzar.

  1. Tolerancia al error

El entorno urbano accesible minimiza las consecuencias de una mala utilización, por ejemplo, dejar una franja verde con vegetación entre la acera y la calzada vehicular evita la invasión de vehículos a la acera o viceversa.

Aceras amplias permiten una gran gama de utilizaciones y son tolerantes al error. Fotografia Yokohama, Japón. Roy Jiménez.

Aceras amplias y delimitadas permiten una gran gama de utilizaciones y son tolerantes al error. Fotografia Yokohama, Japón. Roy Jiménez.

  1. Que exija poco esfuerzo físico

Esto implica que el diseño puede ser utilizado con el mínimo esfuerzo, sin provocar fatiga. Este quizás es el principio más utilizado, dado que se relaciona directamente con las capacidades físicas reducidas. Un ejemplo, las rampas de acceso, o bien los llavines de las puertas o las llaves de los lavatorios. El típico llavín de “Bola” puede convertirse en un desafío para una persona con artritis. Aspecto que se resuelve fácilmente con una manija tipo “pico de Lora”.

La incorporación de escaleras eléctricas en el espacio público, habla sobre la tendencia a universalizar el espacio. Shanghai, China. Fotografía Roy Jiménez.

La incorporación de escaleras eléctricas en el espacio público, habla sobre la tendencia a universalizar el espacio. Shanghai, China. Fotografía Roy Jiménez.

  1. Tamaño y espacio para el acceso y uso

La ciudad y el entorno deben disponer de espacio suficiente para el acceso, alcance, manipulación y uso, atendiendo las dimensiones del cuerpo y las diferentes condiciones de movilidad del usuario. ¿Aceras estrechas con publicidad que obstruye el paso? ¿Transporte público sin espacios preferenciales? ¿Servicios sanitarios sin las dimensiones mínimas?

En este punto es válido realizarnos varias preguntas: ¿qué tan accesible es mi ciudad?, ¿qué tan accesible es el producto o el servicio que ofrezco? ¿Estoy perdiendo clientes o usuarios potenciales por falta de accesibilidad? Como se mencionó al inicio, la accesibilidad y el diseño universal, más que un valor agregado, son un asunto de solidaridad hacia nuestra condición como seres humanos.

Roy Allan Jiménez

Email: allan.delalto@gmail.com

Facebook: facebook/urbe@21

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