Paternalismo: Cambio de percepción hacia los procesos administrativos.

Por: César Taborda 

Es claro que existen muchos tipos de jefes, que este es un mundo lleno de comportamientos y emociones y todos son regidos por el carácter y la originalidad de la persona, sin embargo, cuando nos referimos a un jefe paternalista, es importante determinar sus rasgos positivos, aquellos que llevan a una persona (jefe) a ser diferente…

A nivel administrativo, el paternalismo fue muy popular, ya que su énfasis en las relaciones entre empleado y patrón conllevaban a un solo estilo de comunicación, en la escala de esta, se daba de arriba abajo, debido a que si en algún momento se daba la retroalimentación, por parte del jefe se tomaba como un estilo de confrontación y desacuerdo, lo cual llevaba a tomarse como falta de respeto. Por lo general “Los primeros programas paternalistas incluían instalaciones de salud, vestidores y baños, comedores, instalaciones recreativas. Lamentablemente, puede que algunos patrones les hayan ofrecido estos beneficios a sus empleados con el propósito de aplicarlos para que aceptaran largas horas de trabajo, salarios bajos, y malas condiciones laborales. Además, los empleados también comenzaron a desilusionarse cuando comprendieron que el interés que sus patrones mostraban por ellos no era siempre verdadero. Aunque la era del paternalismo parece haber muerto en la década de 1920, su filosofía todavía persiste”, (Grupo SIMBIOS, 2013) y no es difícil ver en la actualidad organizaciones que aún intentan impactar con este estilo.

Un jefe paternalista posiblemente sea amable, colaborador, cariñoso, protector y se esfuerza ampliamente en hacer de la vida de los empleados, algo agradable y sencillo, sin embargo, es importante entender que este también tiene cosas negativas, las cuales hacen eco en los empleados directamente. Una de las más grades falencias de un jefe paternalista, es que, gracias a su gran esfuerzo por ser protector, se convierte en autoritario y adicional a esto, niega a sus empleados de las grandes posibilidades que puede generar el hecho de delegar funciones con total libertad y confianza. Este tipo de administración hace que muchos empleados no se sientan cómodos, lo cual lleva a la incertidumbre para el cumplimiento de las diversas actividades.

Sin embargo, el anterior estilo de administración puede apoyarse en la delegación de funciones con el fin de realizar un cambio de paradigmas dentro de la organización; esta presenta diversidad de ventajas, partiendo de la base que, permite desarrollar las capacidades de los trabajadores para tomar decisiones y asumir responsabilidades, logrando así madurez e innovación en el recurso humano, por otra parte, permite motivar los trabajadores para que su trabajo cada vez sea más cercano a la excelencia y a los buenos resultados, este tipo de administración facilita la comunicación, por medio de la retroalimentación, donde tanto empleados como empleador crecen y adquieren conocimiento de manera constante.

Es fundamental entender que al no darse la posibilidad de delegar funciones, se pierde ampliamente las capacidades de todo el recurso humano, puesto que esto siempre será un escollo en la comunicación asertiva de la empresa, cuando se cuenta con recurso humano que no es valorado, y que no es tenido en cuenta este abre paso a la frustración y el agotamiento mental lo que los lleva a actividades poco enriquecedoras para toda la empresa.

Sin embargo, aprender a trabajar de manera menos “paternalista” y pasar, de manera lenta pero segura a un modelo más “delegador” puede ser un arma de impacto y desarrollo en un medio globalizado y desarrollado, más aun a nivel empresarial. Si bien el enfoque administrativo autoritario y paternalista por lo general es un enfoque donde se protege y se exige el debido cumplimiento de diversas actividades, este siempre se regirá por las normas que han constituido la empresa, lo cual evitará en gran medida estar abierto a las diversas oportunidades que el entorno y la internacionalización pueden abrir a las compañías en general.

El paternalismo está basado en la confianza mutua y la reciprocidad dentro del seno de la empresa. De algún modo, el gerente ofrece protección y armonía a cambio de confianza y lealtad por parte de sus empleados”. (Peralta, 2015)

Ahora, hay que notar que la comunicación en un sistema paternalista suele ser de arriba abajo. No se desea el orden inverso pues se parte de la hipótesis que es un vehículo de conflictividad y canalización de los descontentos; como consecuencia no hay innovación ni creatividad”. (Catedra Prasa, 2015)

Por el contrario, cuando se decide delegar funciones, diseñar métodos para su realización e identificar las virtudes y necesidades del recurso humano, el equipo gana en todos los campos, los procesos se simplifican y la confianza depositada en las personas los lleva de manera automática a desarrollar responsabilidad para cumplir a cabalidad con sus responsabilidades, puesto que esto compromete al “subordinado” a actuar desde su transparencia, lealtad, confianza, dedicación e ingenio, haciendo de este un empleado pujante, deseoso y transparente.

César Taborda (Ctabag)

Email: cemar1987@gmail.com

Twitter: @cesartagudelo

LinkedIn: Cesar (Ctabag09) Taborda

Facebook: www.facebook.com/ctabag09

Web: gdsa2013.blogspot.com

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