Ser mamá te cambia la vida

Dia_Madre_2015

Por: Alejandra López

Las que ya somos mamá sabemos varias cosas que las otras mujeres no entienden. Sabemos lo que es el amor más profundo y sincero, desinteresado e incondicional. Desde que  sabemos que están dentro de nosotras el amor empieza a crecer y crecer en dimensiones insospechadas, no termina nunca de crecer. Sabemos que todo el orden de lo importante cambia, sabemos que nuestros motivos de orgullo ahora tendrán un nuevo color, sabemos que el tiempo es un bien preciado y que quisiéramos estirarlo, aunque entendemos que no se puede.

En el momento en que los vemos por primera vez, nos preguntamos cómo fue posible que este ser tan maravilloso saliera de nosotras y no, no me refiero al dolor del nacimiento y su recuperación, me refiero al asombroso hecho de que dentro de nosotras, estuvo una personita completa y plena.  Yo aún veo a mi hija y me pregunto asombrada, ¿cómo es posible que este hermoso ser humano saliera de mí y ahora me diga mamá?

Ser mamá te cambia la vida, tanto así que por más que te lo cuenten no lo comprendes, hasta que tienes a tus hijos en tus brazos. El orden de tus propósitos cambia, tus prioridades se vuelven otras, tu forma de ver la vida se transforma. Cambia la forma en la que percibes el mundo, tus alegrías se vuelven más brillantes, tus tristezas no las vives igual, aquello que te parecía trágico en otro momento, ahora puede ser insignificante y lo otro que no era importante toma proporciones gigantescas, si está relacionado con tus hijos. Tus miedos también crecen, aunque ya no están relacionados con lo mismo, ahora todo tiene relación con él o ella, tienen que ver con ser buena mamá, con protegerlos (rogarle a Dios con una fuerza que no conocías que por favor te los libre de todo mal), con preguntarte si podrás guiarlos con sabiduría, están relacionados con sus fiebres, dolores y sus propios miedos.

¿El tiempo?, se vuelve de cabeza, las horas no te alcanzan, una parte tuya sigue luchando por tener tu espacio, sería mentir decir que no añoras las horas de sueño perdidas, momentos de silencio, el tiempo a solas con vos misma, con tu pareja o un café con tus amigos. Pero, también sería mentira negar que cada momento que pasa, estás pensando en tu hijo, todos tus pensamientos están en función de él o ella. Sigues disfrutando tu trabajo (es parte de vos y también te completa), pero no dejas de reclamarle las horas que te quita para estar a su lado.

A partir de que eres mamá, las injusticias te duelen más, este mundo se vuelve incomprensible, no entiendes (antes tampoco lo entendías, pero el sentimiento se vuelve más fuerte) como alguien puede hacerle daño a un niño y quisieras protegerlos a todos. Es inevitable ir por la calle, ver un niño y no sonreír, la ternura se dispara.

Ahora entiendes a otras mamás, porque todo lo que ves en las tiendas quieres comprárselo, aunque tengas mil años con el mismo pantalón (claro, sigues viendo ventanas con cosas para vos). ¡A todos quieres hablarles de las hazañas de tu hija o hijo, que orgullosa te sientes de mostrar una fotografía! Cada paso en su crecimiento es un momento de asombro -y de susto a veces-, la primera vez que te sonríe, sientes que te derrites, el resto del mundo deja de existir, cuando por primera vez escuchas “mamá” tu corazón quiere salirse del pecho, ¿el primer diente? Nunca habías visto un dientito más lindo que ese… que se siente solita-o, que gatee, que se ponga de pie, que camine… ¡esos son logros enormes, te  hacen sentir más orgullosa que el día que te graduaste de la U!

Quieres hacerlo todo mejor, tus metas siguen siendo importantes, sigues valorando tus logros, pero ahora tienen un nuevo sentido, compartirlos con ella o él (o ellos), que se sienta orgullosa de vos. Quieres hacerlo mejor, porque quieres que la vida le sonría, que se le abran muchas puertas, que siempre sienta que puede contar con vos, que se sienta protegida, segura, amada, fuerte, luchadora, valiente que sea compasiva, solidaria, amorosa, que sea ella, que resplandezca con toda la fuerza de su ser.

Ser mamá… te cambia la vida. Ser mamá… me llena el corazón de amor como nunca antes se llenó. Ser mamá… no lo cambiaría por nada en este mundo. Ser mamá… es lo más grande que me puede haber sucedido.   Ser mamá… le da un significado diferente a ser mujer, porque ser mamá no me hizo ser mujer, pero gracias a la bendición de ser mujer puedo ser mamá.

Alejandra López

Email: innovateconsultores.desarrollohumano@gmail.com

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