Las organizaciones necesitan referentes comenzando por el responsable de Recursos Humanos

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Por: Miriam Rojas

Para  el desarrollo de ventajas competitivas a través de la gente y el rendimiento como factor clave para el crecimiento empresario, es necesario contar con perfiles de conducción que puedan ser referentes dignos, ejemplos con sus conductas de los valores organizacionales no negociables. Si el liderazgo es central para el desarrollo sostenible, en una gestión profesionalizada, debería comenzarse por el perfil del responsable de la gestión de recursos humanos. La capacidad de intervenciones  efectivas para estrechar la brecha entre el deber ser y la realidad,  lograr transformaciones significativas para la vida de las empresas, y esto se alcanza más allá de las normativas y declaraciones.  Los cambios se monitorean con el accionar coherente y planificado, considerando visón, misión,  objetivos y la gente con su mejor potencial para el desarrollo organizacional y de las propias personas que  integran los equipos de trabajo. Por ello, es clave fomentar un análisis crítico del propio perfil de liderazgo del responsable en recursos humanos como propulsor del modelo de gestión  que guiará el rumbo organizacional.

Respecto al liderazgo, mucho es lo escrito en las últimas décadas, partiendo del modelo autocrático, pasando por diferentes líneas de pensamiento y acción.

Se habla del líder como coach, de liderazgo de equipos de alto rendimiento, de neuroliderazgo, en definitiva buscando y combinando filosofías, ciencia y herramientas aplicadas a mejorar el proceso de resultados, pasando por el protagonismo de las personas identificadas con valores y con observable convicción del “querer hacer”, compartiendo visiones y objetivos.

La formación de quien dirige el área de recursos humanos es clave para propiciar este proceso de manera exitosa y realista. Para ello, es necesario ser generadores de cambios acordes a las dinámicas de las compañías, poseer una mirada integral del negocio y su industria, ser formador  y facilitador de mejoras, impulsando un “efecto cascada” desde la alta dirección hasta los niveles operativos. Éstas y demás exigencias de calificación profesional con altas competencias humanas, que generen impecabilidad, son requerimientos excluyentes en la gestión moderna de las personas en organizaciones que asumen los desafíos de la transformación.

La exigencia está presente en estos tiempos,  se intensificará en el futuro, para el rol de liderazgo, como centro del proceso, del responsable de la gestión de los talentos. En consecuencia, se requiere ser líder para propiciar formación de  liderazgo organizacional.

Parece, ¿se le pide mucho al especialista de Recursos Humanos? o ¿se le está ofreciendo el espacio que necesita para ser un interlocutor válido, alineado a la cultura, a la estrategia organizacional? El planteo es para el responsable de RRHH, pero no en soledad, ya que bien entendido y aplicado,  es con poder de intervención que se logra involucrar al otro, en este “hacer- hacer”, para el “nosotros”.

Fuente: La Nueva Ruta del Empleo Argentina

 

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