Encontrándonos a nosotros mismos..

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Por: Fabrizzio Ponce

En una ocasión, andaba por la ciudad en moto haciendo diligencias. Estando detenido en un semáforo, vi allá adelante en el carril contrario a dos personas bajarse rápidamente de su auto a auxiliar a un motociclista. No supe la razón por la que el motociclista estaba en el suelo y tampoco pude ver qué sucedió después ya que la luz verde me indicó que debía seguir mi camino, pero me quedé con la imagen de esas dos personas haciendo una diferencia, haciendo un alto en su rutina para auxiliar a un desconocido.

Pasaron los días. Me encontraba corriendo a la altura del kilómetro 14 en la media maratón en que participé recientemente. En ese punto, a esa hora temprana de la mañana, vi a una señora y a su pequeña hija ofrecernos a los corredores los confites que sostenían en unas bandejas. No eran parte de la organización del evento, así que inmediatamente supe que adquirieron los confites, los dispusieron en las bandejas y se levantaron temprano a regalarlos por un asunto de gusto, de querer hacer una diferencia. Le dije al tipo que corría al lado mío que, definitivamente, el mundo necesita más gente como ellas.

Actualmente hablamos de ser diferentes, de ser innovadores en el campo profesional, como colaboradores así como cuando somos emprendedores. Y está bien, es lo que hay que hacer. Pero ejemplos como estos nos muestran que el tema de diferenciarnos es demasiado amplio para encasillarlo en solo el ámbito profesional. Necesitamos gente que sea diferente y que haga una diferencia.

Una buena forma de lograrlo es ver la necesidad que tienen los demás y buscar cómo solucionarla. Zig Ziglar escribió en una ocasión que “tendremos lo que queremos en la vida si ayudamos a los demás a tener lo que ellos quieren”. Y es que, aunque suene paradójico, cuando ayudamos a los demás a encontrarse, podemos también encontrarnos a nosotros mismos.

Esta semana el mundo entero conoció a Aylan Kurdi. No supo de él precisamente porque haya destacado en el campo científico o deportivo. Tampoco porque sea un político o académico destacado. Aylan fue una de las víctimas inocentes del problema migratorio que sucede en Europa y cuyo cuerpecito postrado sin vida en la arena de una playa en Turquía ha pasado a ser la imagen que anuncia que la humanidad naufragó con él, su hermanito, su mamá.. y con el resto de miles de personas que sufren en el África, en nuestros países latinos y en general en todo el mundo.

No llegamos a tiempo para ayudarle a él. Pero quizá estemos aún a tiempo para ser la diferencia en la vida de alguien más. Aún podemos detener nuestro carro y bajarnos. Aún podemos levantarnos temprano y salir a la calle. No está mal que pensemos en diferenciarnos como profesionales, que nuestro currículum sea atractivo para un empleador. Eso no está mal, de hecho está muy bien. Pero no encasillemos el ser diferentes sólo al ámbito profesional, porque cuando ayudamos a los demás a encontrarse, podemos también encontrarnos a nosotros mismos.

Fabrizzio Ponce

Email: fabrizzioponce@lanuevarutadelempleo.com

Twitter: @fabrizzioponce

Web: www.pasosexitosos.com

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2 comentarios

    • Gracias, amigos. Siempre suceden cosas que nos abren los ojos y nos recuerdan que nuestra existencia no es producto del azar, que siempre podemos aspirar a más. Saludos!

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