El tiempo de las ciudades

Pekín,China. Una ciudad que se ha transformado con las décadas. Fotografía Roy Jimenez Céspedes
Pekín,China. Una ciudad que se ha transformado con las décadas. Fotografía Roy Jimenez Céspedes

 

Por: Roy Allan Jiménez

En una ponencia ante varios estudiantes de urbanismo de diferentes partes del mundo, el connotado arquitecto Hidetsugo Kobayashi, presidente de la sociedad de urbanistas de Japón, dice como exaltación al auditorio: “una ciudad puede cambiar en 100 años”.

Aunque sus palabras intentan ser una motivación para seguir trabajando en la transformación de las ciudades, algunos presentes piensan que 100 años es mucho tiempo para lograr un cambio significativo y que nuestras ciudades exigen medidas que no pueden esperar tanto. Encuentran las palabras del señor Kobayashi más como una paradoja que como un llamado a seguir trabajando.

Sin embargo, esas palabras guardan un gran significado, no tanto asociado a la necesidad de acelerar el  paso, si no en reconocer que en las ciudades así como en la vida, muchos aspectos son complejos y no dependen directamente de nosotros mismos, por lo tanto, la mejor decisión es la paciencia.

La paciencia y la perseverancia han sido el común denominador de los grandes urbanistas en el mundo, la planificación de las ciudades no puede ser vista como una tarea de corto plazo, por el contrario, debe ser concebida y ejecutada en un horizonte temporal que trascienda las vidas de los actuales usuarios de la URBE. En otras palabras, se trabaja para los futuros ciudadanos, más que para los actuales.

Esto es así porque las diferentes estructuras que dan forma a la ciudad son muy complejas, además dependen no solo de grandes inversiones si no también de la participación de numerosos actores, muchas veces, con diferencias ideológicas y políticas sobre la ciudad. Carreteras, sistemas de transporte masivo, proyectos de vivienda vertical, redes de servicios básicos, aprobación de planes urbanos, muchas de estas transformaciones son concebidas por las personas que tal vez nunca las verán en funcionamiento, sin embargo se realizan y se planifican con la certeza que son importantes y mejorarán la vida de los habitantes de la ciudad.

En algunos momentos de nuestras vidas queremos que las cosas lleguen de inmediato. Esto en algunas circunstancias puede ser una motivación importante, sin embargo es necesario aprender a discernir entre lo verdaderamente urgente y lo estratégico, entre las cosas que podemos controlar y las que del todo no dependen directamente de nosotros. Aunque en ocasiones el tiempo no sea nuestro aliado, lo importante es la convicción de las metas y objetivos por alcanzar.

Esta lección puede ser trasladada a nuestro diario vivir como un llamado a levantar la vista, a concentrarnos en lo estratégico y no dejarnos agobiar por el trajín del día a día. Aunque hoy no logremos de inmediato nuestros anhelos, estos se alcanzan con constancia y trabajo ininterrumpido, así como las ciudades, nuestras motivaciones deben trascender la inmediatez y apuntar a un futuro mejor.

Roy Allan Jiménez

Email: allan.delalto@gmail.com

Facebook: facebook/urbe@21

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