¿Limitaciones? Ja..

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Por: Fabrizzio Ponce

En una ocasión, me dirigía al estadio de mi ciudad a entrenar en la pista de atletismo. Pasando por el centro, vi a un muchacho que caminaba por allí con cierta dificultad a raíz de una ‘limitación’ física. Llegué a la pista, empecé a entrenar y al rato, me llevé la sorpresa de ver llegar al muchacho y de una empezar a darle vueltas a la pista, caminando a su paso. Saludaba a todos con una gran sonrisa. Creo que ese día él fue quien disfrutó más el entrenamiento.

Un par de días después, la misma historia. Sonriente, a pesar de su ‘limitación’, llegó y de una vez, a darle al entrenamiento. La siguiente semana, de nuevo llegó y de inmediato, a lo suyo, sin olvidar la sonrisa en su rostro y su agradecimiento a la vida por la oportunidad de disfrutar de ese día.

A él no le preocupaba la velocidad que llevaban los demás o el tipo de ejercicio que hacían. Estaba en lo suyo, concentrado. Tampoco lo supo, pero me regaló varias lecciones que te comparto hoy:

  1. ¿Limitaciones? Existen, si. Pero son las que nosotros mismos nos ponemos. Las etiquetas, las dificultades, los ‘peros’, las excusas. Son muy personales y no niego que las esgrimamos desde nuestra realidad. Pero al final de cuentas son solo eso: etiquetas, excusas, ‘peros’. Si los cambiáramos, cambiaría nuestra realidad.
  2. La mirada fija en el objetivo. Habrá gente que va más rápido, que tiene mejores herramientas, que lleva camino andado ya, que han tenido más ‘suerte’ en la vida. Eso no debería importarnos si tenemos clara nuestra meta. Nuestra energía debe estar enfocada en nuestro logro, no en envidiar o desmeritar lo logrado por los demás.
  3. Una sonrisa en el rostro. Habrá ocasiones en que tendremos ganas de llorar porque duele el proceso, porque nos estamos llevando al límite o porque la situación nos está exprimiendo. Pero si sabemos apreciar el momento que estamos viviendo y si tenemos la valentía de levantar la mirada y ver que forma parte de un todo, desarrollaremos una actitud agradecida y, como lo dice el proverbio bíblico, un corazón alegre nos permitirá tener un rostro hermoso.
  4. El hábito de hacerlo a diario. Un refrán popular lo dice de esta forma: “La práctica hace al maestro”. Otro reza lo siguiente: “Un viaje de mil kilómetros inicia con un paso”. El mensaje es claro: si no lo hacemos un hábito, yendo paso a paso, nunca lo lograremos. Esa idea de negocio nunca llegará a ver la luz, esa carrera universitaria no se hará realidad y nunca llegaremos a ser lo que quisimos proponernos. Hay que actuar.

Desde hace muchos años estoy tratando de aprender a admirar a los demás. Todos pueden aportarnos en el proceso de ser mejores personas. Lo importante acá es que veamos lo que los demás nos enseñan y que lo apliquemos, si estamos tomándonos en serio aquello de ‘ser mejores personas’.

Fabrizzio Ponce

Email: fabrizzioponce@lanuevarutadelempleo.com

Facebook: Fabrizzio Ponce – Liderazgo y Desarrollo Personal

Twitter: @fabrizzioponce

Web: www.pasosexitosos.com

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