Las Huertas Urbanas

Las Huertas Urbanas son una excelente forma de unir a las comunidades
Las Huertas Urbanas son una excelente forma de unir a las comunidades

 

Por: Roy Allan Jiménez

Vivimos en un mundo donde los bienes y servicios se concentran cada vez más en las ciudades. Nos hemos convertido en consumidores dentro de un esquema que nos ve y nos identifica como eso, potenciales compradores. El “Shopping” se ha apoderado de las urbes.

Hasta el espacio público tiene su versión privatizada en la forma de los “Malls” que, si observamos con detenimiento, no son más que una recreación bucólica de lo que pensamos debería ser el espacio de público.

En medio de esta vorágine de consumo, algunas comunidades y colectivos empiezan a generar opciones alternativas muy interesantes y que permiten escapar del círculo del “Shopping”, un ejemplo son las huertas urbanas.

Las huertas urbanas son constituidas por un grupo de personas de una comunidad específica. El primer paso es identificar algún espacio públicos en desuso y solicitar al municipio el respectivo visto bueno para la implementación de la Huerta. En algunos casos los mismos municipios organizan y patrocinan estas actividades, en otros, los mismos dueños de predios privados en desuso, dan el aval para  el establecimiento de la mientras no sea desarrollada una construcción.

Los participantes de la comunidad inician las labores de preparación del suelo que albergará la huerta, en ella pueden sembrar cualquier tipo de hortaliza, las cuales pueden ser cosechadas por las mismas personas que participaron en su creación.

Desde zanahorias, papas, frijoles, maíz, las personas se ven beneficiadas por una gran cantidad de productos que ya no tendrán que ir a adquirir a una cadena de supermercado. Por otra parte, al ser una producción a baja escala y entre varios participantes, es posible controlar bien la producción y garantizar que los resultados son amigables con el ambiente y la salud de las personas.

Otra gran ventaja de este tipo de iniciativas es la interacción y socialización que se genera gracias a las actividades propias de la huerta. Es una forma de rescatar la esencia del espacio urbano: un lugar para compartir y conocer nuevas personas. En algunas localidades donde se han implementado las huertas urbanas, los fines de semana son días de convivencia entre los vecinos de la comunidad que se encargan del mantenimiento. Otro grupo de población que le saca buen partido a estas iniciativas son los adultos mayores, los cuales ven en el cuidado de las plantas una actividad relajante y entretenida que al mismo tiempo brinda un servicio a la comunidad.

En contextos muy urbanizados con densidades más altas de población, las huertas urbanas se realizan incluyo en las azoteas de los edificios, como una manera de consolidar las relaciones entre los habitantes de un edificio de apartamentos en régimen de condominio. Estas huertas en las azoteas, también ayudan disminuir la radiación del sol sobre las edificaciones.  Por otra parte, si el proyecto de huerta urbana se lleva a cabo en el marco de un condominio, es posible establecer un precio interno de adquisición de los víveres de manera que las ganancias no solo ayuden al mantenimiento de la huerta sino también a los gastos comunes propios del condominio. Este tipo de economías de auto abastecimiento, son una posibilidad interesante para desconectarnos un poco del barullo de la ciudad y de paso, hacer nuevos amigos.

Roy Allan Jiménez

Email: allan.delalto@gmail.com

Facebook: facebook/urbe@21

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