Efecto Parqueo

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Por: Fiorella Fortado

¡Cómo había llovido aquella tarde! Ese sábado parecía que las prisas de las compras y el evitar mojarse habían influido hasta en la  manera de parquear los automóviles en el centro comercial.

Al llegar mi esposo y yo lo notamos de inmediato.

Un conductor aparcó casi en diagonal, posiblemente para no mojarse, pero eso había afectado al resto de todos aquellos prójimos que llegaríamos después. Paradójicamente, el patrón de acomodo en el parqueo fue repitiéndose ante la incomodidad. El oficial seguridad parecía haber perdido la fe pues ya no lograr ubicar a nadie correctamente después de semejante aguacero.

Dimos varias vueltas buscando espacio y fue curioso observar que también, en las otras filas frente al “protagonista de cuatro ruedas”, el patrón de acomodo se repetía.

– “¡Qué extraño!”- le dije a mi esposo. – “¿Notaste el fenómeno?”

Él sonrió solamente y luego me dio una gran lección con lo que hizo.

Tomó un espacio que alguien recién dejaba y empezó a maniobrar una y otra vez hasta lograr colocar nuestro auto en dirección a las líneas amarillas del parqueo. Volvió a intensificarse la lluvia, pero eso no lo hizo cambiar de opinión. Ciertamente nos mojaríamos y además se corría el riesgo de que nos golpearan el vehículo en medio de tanto caos en el parqueo, pero en ese instante, para él lo era más importante predicar con el ejemplo.

Fueron necesarios solo unos minutos para que ocurriera una maravillosa reacción en cadena con los demás conductores que iban llegando. Observaban y buscaban también estacionar adecuadamente, intuyo que deseando no incomodar a los demás.

Comenzó de nuevo a caer la lluvia pero esta vez rápidamente  el escenario se transformó en otro.

– “Cuánto podemos aprender de lo cotidiano, ¿no es cierto?”– me dije.

Es bastante común que los seres humanos adoptemos conductas del menor esfuerzo, copiamos actitudes que pueden llegar incluso a mojarse con la desconsideración hacia el prójimo. Pero en definitiva, está en nosotros ser diferentes, llevando a la acción las buenas intenciones, incluso aportando para enderezar la senda que otros trazaron mal.

Me propuse hace unos días poner más de mi parte, empezando por lo cotidiano.

Apuesto que también tenés mucho para dar a tu comunidad, a tu entorno laboral y a tu familia. Al llevar a  la práctica nuestros valores, logramos contribuir desde lo simple para tener un mundo mejor.

Te dejo por aquí la frase de la novelista británica Mary Anne Evans: “Nuestras acciones hablan sobre nosotros tanto como nosotros sobre ellas”.

Fiorella Fortado

Email: fiofortado@gmail.com
Twitter: @fiofortado
LinkedIn:Fiorella Fortado Aguilar

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