¡Aplausos para el viento!

Children_playing_with_tires_(Mdantsane,_South_Africa)

Por: Fabrizzio Ponce

Iba sentado en la microbús rumbo a la clase de natación de mi hijo. Él tranquilamente iba viendo por la ventana. Sus pequeños y vivaces ojos observaban todo en el camino. El resto de los niños iban riendo y cantando. Yo, mientras tanto, iba lidiando con mis pensamientos. Ya saben, cosas de adultos: compras de la casa, proyectos profesionales, las próximas competencias para las que estoy preparándome. Lo normal, podríamos decir.

En algún momento del viaje sentí calor, por lo que abrí una ventana de la microbús para que entrara un poco de aire. Casi al instante, uno de los chiquillos que iba sentado en la parte de atrás gritó: “¡Aplausos para el viento!” Al instante, todos empezaron a aplaudir. Hasta mi hijo aplaudió, influenciado por los demás. Y luego, siguieron las risas y las canciones.

Yo me quedé sorprendido. Los niños tienen una capacidad increíble de sorprendernos, pero esa frase espontánea me conquistó. ¿Quién le aplaude al viento?

Como pueden darse cuenta, sigo pensando en la famosa frase. Sin embargo, lo hago desde la óptica de cuántas cosas nos podemos estar perdiendo gracias a nuestra “forma adulta y madura” de encarar la vida. Ya no nos sorprendemos por nada. A veces hasta se nos olvida agradecer. Y en ese proceso hemos ido matando poco a poco el ingenio y la creatividad infantil que todos traíamos al llegar a este mundo.

Esa ‘seriedad’ con la que vivimos nos impide desarrollar nuevas ideas. Esas mismas ideas para un emprendimiento, una idea de negocio. Incluso para vendernos como profesionales. Somos adultos rígidos que sentimos que una sonrisa nos puede estropear el rostro. Vivimos en un gris permanente, donde la rutina nos ha absorbido casi por completo.

Pero no todo está perdido. Podemos recuperar esa ilusión por la vida, ese agradecimiento por las cosas pequeñas, recuperar la posibilidad de sorprendernos hasta por lo ‘insignificante’. Quizá ahí esté la llave que andamos buscando. La de una vida más feliz, más integral, la forma de solucionar problemas, la vida de las oportunidades que anhelábamos de niños. Y, por supuesto, la creatividad que necesitamos para ponerle color y diversión al, a veces, aburrido mundo de adultos en que vivimos.

Despertemos nuestros sentidos, aletargados con el paso del tiempo. Ese es el punto de inicio de donde podemos iniciar una nueva jornada de vida.

Fabrizzio Ponce

Email: fabrizzioponce@lanuevarutadelempleo.com

Facebook: Fabrizzio Ponce – Liderazgo y Desarrollo Personal

Twitter: @fabrizzioponce

Web: www.pasosexitosos.com

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