Explorando la rehabilitación energética

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Un juego de elementos sencillos como parasoles o celosías, pueden ser parte de una rehabilitación energética. Imagen Arq Roy Allan Jiménez

Por: Roy Allan Jiménez

La utilización de energía para alimentar sistemas de calefacción y aires acondicionados, representa uno de los rubros de mayor consumo en las ciudades. Este consumo se dispara en los países donde los climas tienden a ser más extremos. En los países que cuentan con cuatro estaciones, el consumo se energía por climatización se dispara por la utilización de calefacción en invierno y de enfriamiento en verano.

Sin embargo, muchas de estas dependencias de consumo pueden ser reducidas o hasta evitadas del todo gracias a un buen diseño bioclimático. El diseño bio climático toma en cuenta diversos factores como la forma del edificio, orientación, el soleamiento y la protección solar, la apertura de ventanas, la correcta ventilación, el aislamiento de la envolvente (de ser necesario), la inercia térmica entre otros factores. Estas herramientas utilizadas en el diseño reducen significativamente la factura energética.

Actualmente, existe un gran parque de edificios en nuestras ciudades que no han sido diseñados con estos parámetros pero siguen funcionando (la gran mayoría). Para estos edificios surge una tendencia de diseño sostenible llamada: Rehabilitación Energética.

La rehabilitación energética consiste en diagnosticar donde se dan los consumos de CO2 de las edificaciones y proponer diferentes métodos de mitigación y compensación. Este nicho de trabajo recae directamente sobre la industria de la construcción. Arquitectos, ingenieros y desarrolladores en general, empiezan a explorar la rehabilitación energética como campo de trabajo.

Los procesos de rehabilitación energética pueden implicar tanto la construcción de obras adicionales, como la implementación de nuevas tecnologías para el ahorro energético y la disminución de las emisiones de CO2.

El conocimiento concienzudo del clima donde se emplazan los edificios es de vital importancia para proponer medidas de rehabilitación energética. Por ejemplo, un sencillo sistema de celosías o parasoles puede ser determinante para que un edificio reduzca considerablemente su temperatura interior. Esto redundaría en un descenso de las horas necesarias de aire acondicionado y por lo tanto una disminución de la factura eléctrica.

Otro ejemplo de estrategias de rehabilitación energética es la incorporación de mejores aislamientos tanto en paredes como cubiertas. Los materiales tienen diferentes propiedades de transmisión del calor, por lo tanto, en un contexto de altas temperaturas, lo ideas sería tener un buen aislamiento del calor que viene del exterior. Todo esto con la idea de suprimir en lo posible el uso de climatización artificial.

En los climas muy húmedos, la ventilación cruzada es de vital importancia Un estudio de las aberturas en los edificios, sus tamaños y sus ubicaciones respecto a las brisas dominantes, puede determinar un cambio sustancial en el confort interno de una edificación ya existente.

En la lucha por disminuir las emisiones de CO2 y mitigar los efectos del cambio climático, la rehabilitación energética alza la voz como una muy buena manera de apuntar hacia la sostenibilidad. Al mismo tiempo, puede ser una gran oportunidad de reactivar la economía del sector construcción, venido a menos en muchos países por las crisis inmobiliarias de las últimas décadas.

Roy Allan Jiménez

Email: allan.delalto@gmail.com

Facebook: facebook/urbe@21

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