La semillita

Por: Fiorella Fortado

Una y otra vez, David entierra la pala en la tierra, no levanta mucho la mirada pero eleva una oración por todos aquellos dolientes a su alrededor. Cualquiera diría: – ¡Este hombre tiene el peor trabajo del mundo! Pero para él es una necesidad hacerlo y hasta ha encontrado un propósito en ello.

También está Mariela que sale a trabajar cada mañana. A su regreso le esperan los quehaceres domésticos y su bello niño que no perdona comer tarde. Desde que abre la puerta trae puesta una sonrisa. Nadie sabe cómo, pero ella lo está logrando.

Podemos hablar de Guido, quien acostumbra llevar siempre un salveque celeste a sus espaldas y una gorra. Su impedimento para caminar le hace ir lento pero seguro a su puesto de frutas en la avenida segunda.

¡Si conocieras a Lucy! Ella pone el despertador a las 3 de la mañana todos los días. Se baña, desayuna, preparar su almuerzo y viaja casi 3 horas hasta su trabajo en la capital. Lo ha hecho hasta la fecha por 16 años, nunca llega tarde o falta sin razón. Dice encontrar en su trabajo de secretaria una herramienta que le permite ayudar a su único sobrino a recibir una buena educación.

Quisiera analicemos juntos estas cuatro maravillosas historias pues todas tienen algo en común: ¡El valor de la responsabilidad!

SÍ, RESPONSABILIDAD con mayúscula, porque mayúsculo es el esfuerzo de cada uno de ellos. 

La responsabilidad puede compararse con una semilla, ella ha sido puesta en todos los seres humanos desde que nacemos.

¿Por qué digo esto? Pues porque brota instintivamente una vez que un ser humano la toma en serio. La responsabilidad se ejercita y como semilla que es, se le riega con el coraje y la determinaciónCYu1d9BUEAA33lI

La tierra fértil para ser un “responsable empedernido” es tener claro el ‘por qué’ y el ‘para qué’ se trabaja por algo en la vida.

Los responsables se convierten en seres luchadores, héroes incógnitos que sin saberlo nos acompañan en el bus, en la oficina o incluso son nuestros amigos o familiares.

Claro que la responsabilidad es sinónimo de sacrificio a veces, pero también está llena de satisfacciones, dignifica a quien la práctica y como decía Winston Churchill: -“El precio de la grandeza es la responsabilidad“.

Te invito a cultivar hoy esta preciosa semilla de la RESPONSABILIDAD en tu vida personal y laboral, ¡los frutos con seguridad serán los mejores!

Fiorella Fortado

Email: fiofortado@gmail.com
Twitter: @fiofortado
LinkedIn: Fiorella Fortado Aguilar

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Un comentario el “La semillita

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