El valor de la salud

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Por: Lra Murillo.

Hace pocos días estuve ingresada en un hospital capitalino y consideró que Dios me dio la oportunidad de ser paciente para conocer el valor de la salud.

El primer día estuve con las Sras. Embarazadas; esa sala que combina la alegría de ser madre, de traer una vida a mundo con el dolor de perder el tesoro mas preciado para una mujer: un hijo. donde se escucha el llanto de esos pequeños ángeles que aún no saben el idioma de los simples mortales y el llanto susurrante de esas mujeres que sufren dolores de parto.

Es una combinación entre la vida y la muerte, la felicidad y la tristeza la gratitud y la desesperanza.

Desesperanza cuando te ven como un numero de seguro social, como una enfermedad o un diagnóstico y no como una persona que sufre y necesita ayuda, comprensión y compasión. Donde se recibe más atención y solidaridad de las compañeras de cuarto o de los jóvenes internos estudiantes de medicina, esos jóvenes que  conforme van creciendo en su carrera van perdiendo el humanismo y el amor al prójimo.

Estos días quedarán guardados en mi mente como si fuera una de esas películas de drama que dejan una moraleja en tu vida.

Observe una sala donde entran las camillas con un cuerpo encima, cargando mujeres aturdidas por las drogas anestésica,  que  silenciosamente se limpian las lágrimas, ya sea por el dolor físico o el dolor del alma, observe la actitud de las mujeres,  mujeres que guardaban un minuto de silencio, con una actitud compasiva, como dando el sentido pésame ya sea porque esa mujer perdió al bebé o una parte de su cuerpo.

Pero también vi la frialdad del personal, que por estar tanto tiempo expuesto al sufrimiento dejo de sentir compasión por los demás;  escuché médicos diciendo: “Diay  muchacha, ya no hay bebé ya no hay nada que hacer” o “usted está abortando pero no podemos llevarla a sala de operaciones porque hay otros casos de más prioridad“.

Que triste es ver cómo los hombres dejan de sentir empatía por el dolor ajeno. Por eso te doy los siguientes consejos:

DISFRUTA:
Disfruta de la vida, de tu familia, de los días libres en casa, de tu mascota, de todo lo que  te rodea, porque nunca sabemos hasta cuando lo tendremos.

AMA:
Aprende a amar a los demás, ponte en su lugar,  sé empático y  compasivo, no límites ese amor a tus amigos o familia porque todos en algún momento necesitamos un poquito de amor.

APRENDE:
Aprende a valorar lo que  tienes, no esperes a estar enfermo para valorar la salud, no esperes perder un hijo o un ser querido para dedicarles tiempo, no esperes envejecer para entonces intentar vivir tu vida como deseas, porque el tiempo es lo más valioso que tenemos y no podemos retener.

SE FELIZ:
Vive como si hoy fuera tu último día y sé feliz porque, como escuche en una de esas películas, el pasado ya se ha ido y el futuro nunca llega, pero el presente es el mejor regalo de todos, por eso se le llama presente.

Y recuerda disfruta de la vida, porque hay mucho tiempo para estar muerto. (Hans Christian Andersen).

Lra Murillo

Email: lra.murillo3@gmail.com

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