El arte de criticar

– Criticar es fácil, lo difícil es hacer las cosas mejor.

– Criticar a los demás es fácil, mejorarse a uno mismo es lo difícil.

– Criticar es fácil, crear es difícil.

Esas son algunas frases tomadas del internet, que llevan como fin hacernos ver lo fácil es que criticar (si no quedó claro puedo buscar más). En cualquier entorno en que nos veamos envueltos, si escuchamos con detenimiento, 6307499191_52b200af94_bveremos que es una realidad. Hay críticas a los miembros de nuestra familia, a nuestros amigos, a nuestros colegas, al vecino, al político. Criticamos a los deportistas, al chofer del bus, a los motociclistas. Hasta el perro de la casa del frente incluimos en la lista de los criticados.

La crítica siempre llevará implícita mi opinión, mi juicio de valor o mi examen hacia determinado aspecto de la persona/objeto que critico: “ese portero solamente ataja ante equipos pequeños”; “ese plan de negocios es descabellado”; “mi vecino es un desconsiderado”. Cuando la crítica es ácida, con el fin de esconder alguna inseguridad, envidia o cualquier otro motivo oscuro, no hay mucho que hacer. Cada crítica nos hablará más de la personalidad del criticón que de la actuación del criticado. Y en ese aspecto, estamos claros que es un problema que cada quien debe resolver.

Pero cuando se hace una crítica que tiene una finalidad muy diferente a denigrar, la situación cambia. Hay reglas para hacerla y que esta sirva para un ganar/ganar con esa persona. Leyendo a Daniel Goleman en su libro “Liderazgo, el poder de la inteligencia emocional”, me encontré con cuatro apuntes sobre el arte de la crítica que hizo Harry Levinson, un psicoanalista y consultor empresarial.

1- Concrete: Cuando usamos expresiones del tipo “es que siempre cometés errores” enfrentamos dos problemas graves: Atacamos al carácter de la persona y no concretamos un hecho específico a corregir. Muy probablemente la respuesta de la contraparte será a la defensiva y no tendrá claro a cuál de sus errores se refiere. Cuando haga mención a un tema por mejorar, mencione siempre hechos concretos, resultados, sea asertivo y directo.

2- Ofrezca una solución: Anticípese. Se puede dar el caso que la otra persona ni siquiera tenga presente que estaba cometiendo un error. No haga un comentario concreto sin ofrecer una solución, podría provocar solamente frustración y desmotivación.

3- Esté presente: Olvide los emails, los whatssapp, los memorándum. Ese estilo de liderazgo es anticuada y obsoleta. Cuando hablamos de una situación delicada, en el siglo XXI aún es vital el contacto visual, la conversación cara a cara y la retroalimentación a doble vía.

4- Sea sensible: En Costa Rica usamos la frase de que ‘muchas veces cada quien lleva la procesión por dentro’ cuando de dificultades se trata. Nuevamente, nos vemos en la obligación de anticiparnos siendo empáticos, viendo la situación como un todo. Y si nos cuesta ser empáticos, aprendamos a hacerlo. Piense en un equipo de trabajo desmotivado. Muy probablemente hay un jefe poco empático al frente. Si queremos realmente cultivar relaciones ganar/ganar, es importante que nos hagamos profesionales en el arte de criticar. Eso nos permitirá tener relaciones más saludables, resultados exitosos en nuestras gestiones y paz mental para nosotros mismos.

Y de paso, seamos diferentes: dejemos las críticas burlistas y los menosprecios a los amateurs que nunca llegarán a jugar en Primera División.

Fuente: La Nueva Ruta del Empleo

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