El ser optimista ayuda a encontrar trabajo

Como estudioso y apasionado observador de los escenarios relacionados con el Empleo (y desgraciadamente, el desempleo), me vengo preguntando desde hace tiempo qué variables personales se relacionan mejor con el logro y mantenimiento de un empleo.

Y no me refiero a la adquisición de competencias o el diseño de una marca personal adecuada al contexto sociolaboral actual.

Me refiero a qué esfuerzos, actitudes o rasgos de Personalidad se adecúan mejor al éxito en las metas y logros relacionados con la búsqueda de trabajo y el mantenimiento de éste.el_ser_optimista_ayuda_a_encontrar_trabajo

Desde la Psicología, sobre todo la Psicología Positiva, han surgido conceptos como el de resiliencia, que viene a denotar un rasgo de Personalidad presente en aquéllas personas que puntúan alto en variables de resistencia al estrés, habilidades de afrontamiento y elevada tolerancia a la frustración, entre otras.

Relacionado con esta preocupación sobre el tópico del Trabajo, me encuentro de pronto con un interesante artículo de Michelle Gielan en la Harvard Business Review.

La tesis básica de Gielan es que la mentalidad positiva y optimista es un mejor soporte para el esfuerzo que conlleva buscar un trabajo, y lograrlo. Y ello porque el pensamiento optimista nos ayuda a sostener nuestro equilibrio emocional en los momentos de dolor o incertidumbre. ¿Por qué?

Porque el optimista está determinado psicológicamente a esperar resultados positivos de sus acciones enfrentadas  a los desafíos propuestos  por el entorno. Más relevante aun. El optimista cree que son sus actos personales los que influyen decisivamente en la modificación de ese entorno.

Las investigaciones realizadas avalan la conclusión de que el optimista sufre menos ante los acontecimientos negativos y se recupera antes de sus efectos desagradables. Casi inmediatamente, reseteará sus rutinas comportamentales e iniciará nuevos procedimientos enfocados a la meta. Esto es así porque el optimista es reacio a establecer generalizaciones respecto de los eventos negativos. Creerá que los efectos negativos tienen una influencia temporal y no se cronifican a diversas situaciones.

Un optimista enfrentado a la tarea de encontrar trabajo, jamás cede al desaliento. Ante el fracaso puntual, se crece y acentúa su productividad. El pesimista, ante el mismo suceso negativo, y por el contrario, sufre más sus efectos colaterales como la emocionabilidad negativa y la demora en rehacer su perfil activo.

Pero hay más. Ante una entrevista de selección, un candidato optimista ofertará una imagen psicológicamente más atractiva y capacitada que el pesimista. El optimista ante las preguntas del reclutador, se enfocará en los aspectos que mejor controla de los contenidos del trabajo y aportará soluciones motivadas a los problemas planteados en la entrevista.

Una vez pasado el trámite, se ha encontrado que cuando un optimista aterriza en un nuevo trabajo, será 5 veces menos susceptible al estrés laboral que el pesimista y 3 veces más comprometido con los objetivos de su área de trabajo y su empresa. También se ha encontrado que un optimista realizará ventas hasta un 37% superior al pesimista, tendrá un desarrollo profesional mayor y se encontrará más satisfecho con los resultados obtenidos en su carrera.

Lo positivo del tema descrito es que también se ha encontrado que la predisposición al optimismo es un rasgo de personalidad maleable, a pesar de una predisposición inicial determinada. Básicamente, debemos convertir en hábito las conductas relacionadas con prestar atención y registrar, incluso por escrito, las cosas agradables que nos ocurren cada día, obligando a nuestro cerebro a enfocar la atención en ellas, y a vivenciar las emociones positivas que se corresponden con esos hechos satisfactorios. No tienen que ser grandes sucesos, importa que sean relevantes para nosotros.

No es práctico enfocarse en las molestias, quejas y contrariedades cotidianas o excepcionales para ser felices, y mucho menos para aprender a ser optimistas. Es un desgaste emocional y un aporte de energía negativa considerable.

Y mucho menos será relevante para encontrar trabajo. Casi diría que es un lastre.

Puesto a elegir una opción de vida, habrá que elegir la que aporte las mayores alegrías y las menos penas posibles. Independientemente del logro de mayores metas, te hará el tránsito más agradable.

Tú qué dices.

Fuente: La Nueva Ruta del Empleo

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