No es cuestión de edad, es cuestión de actitud

La edad tiene muchas cosas, y cada edad tiene las suyas. Son las cosas de la edad. Pero entre ellas no está la de ser menos profesional o tener menos ganas, eso es más cuestión de actitud que de edad.

Hace poco leía, en El Mundo, un artículo en el que facilitaban un dato alarmante, un 22,1% de jóvenes ni estudian ni trabajan, es cuestión de actitud. Mientras que por el contrario, a veces, a profesionales mayores de 40 años se les presupone falta de interés en su desarrollo, desgana profesional,…  Y visto el dato anterior, creo que esas opiniones, en realidad, son prejuicios. No es cuestión de edad, es cuestión de actitud.aware-1207669_960_720

Si buscamos la definición de actitud, encontramos, en el diccionario de la Real Academia Española, que “actitud” es estado de ánimo y también hace referencia a la postura.

Encontramos actitudes como el optimismo, la gratitud, la autoridad, la tolerancia, la sinceridad, la satisfacción, la confianza, la constancia,…y posturas que las acompañan y las refuerzan. Y estas actitudes no están asociadas a la edad, las encontramos tanto en jóvenes como en profesionales maduros, así que eliminemos los prejuicios asociados a la edad porque es cuestión de actitud.

Son las actitudes positivas las que nos ayudan en la vida. Las que nos colocan en una posición de ventaja:

  • El optimismo.  El camino se lleva más ligero si lo vives con optimismo.  Sé positivo y no centres tus pensamientos en aquello que no funciona porque seguramente en esa situación estás aprendiendo, desarrollando alguna habilidad,… usa el optimismo inteligente.
  • La gratitud.  Siempre hay alguien o algo que agradecer, así que sé agradecido con las cosas pequeñas porque si solo agradeces lo extraordinario, te perderás muchas satisfacciones por el camino y dejarás muchas sonrisas sin aflorar.
  • La autoridad.  No asociada al mando sino al conocimiento, a nuestra maestría profesional, porque tú,  seguro que podrías ser mentor en tu puesto de trabajo.
  • La tolerancia.  Uno de los pilares de la resiliencia. Porque acompañarnos de comprensión nos ayuda a vivir con serenidad aquellas situaciones que no están en nuestro área de influencia directa y por tanto poco podemos cambiar
  • La satisfacción.  Siéntete a gusto contigo mismo pero, cuidado con la autocomplacencia.
  • La confianza.  Confía, confía…  Es importante para que, entre otras cosas, puedas manejar la incertidumbre y aceptar los cambios
  • La constancia.  Estés en la situación que estés, puede ser tu gran aliado, ¡no desfallezcas y persiste!

Todas estas actitudes se encuentran en todas las edades y son las que llevadas a un entorno profesional pueden marcar una gran diferencia. Diferencia entre tus actitudes positivas, las que suman, y tus actitudes negativas, las que restan.

Y ya sabes, tanto si seleccionas para tu empresa, como si eres un profesional en activo, como si estás en situación de búsqueda de empleo, no es cuestión de edad, es cuestión de actitud. ¿Cuáles son las actitudes que tú quieres como profesional?

Fuente: La Nueva Ruta del Empleo

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