La práctica hace al maestro

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Por: Fabrizzio Ponce

Recientemente el mundo entero pudo disfrutar de una edición más de los Juegos Olímpicos. Alrededor de diez mil atletas de todo el mundo se dieron cita para honrar el espíritu olímpico, donde, en palabras de su fundador de la era moderna, Pierre de Coubertin, lo más importante no es ganar sino participar, al igual que en la vida diaria donde lo más importante es luchar y hacerlo bien. De allí que solo unos pocos privilegiados lleguen a lo más alto del podio y ostenten una medalla que reconoce que su espíritu de lucha fue mejor que el de sus compañeros de los juegos.

Desde mi posición de persona común y corriente que conoce un poco del nivel que se requiere para estar en un evento de ese calibre, me impresiona no solo el hecho de la capacidad física de los atletas sino su fortaleza mental.

Vez tras vez, se enfrentan contra ellos mismos en la soledad de esa pista, en el frío de esa piscina, en la dureza de esa montaña, en la ‘monotonía’ de una vida que muy pocos entienden. Y allí van, con cada amanecer, a intentarlo una vez más.

¿Qué se dicen a ellos mismos? ¿Qué los motiva o inspira a dar un poco más en la siguiente repetición, y a hacerlo día a día, mes a mes, año a año? ¿Qué diálogo interno ocurre en lo profundo de su ser?

No lo sé. Lamento desilusionarte si creías que te lo iba a contar. Debe ser un discurso fascinante, que los lleva al límite de sus posibilidades y de paso, a la cúspide del deporte mundial. ¡Diantres! Cómo me gustaría saber que se dicen a sí mismos.

Pero, no todo está perdido. Porque, a pesar de ignorar qué discurso o diálogo se hablan a sí mismos, sé que es personal y que, además, lo hacen a diario. Y eso ya nos da una esperanza a nosotros.

Si es personal, entonces lo podemos crear para nosotros mismos. Podremos alimentar nuestra motivación diciéndonos cosas positivas, alimentando nuestro espíritu y construyendo un mejor yo. ¡Y además, podemos hacerlo a diario! Repetitivo. Vez tras vez. Una tras otra. Hasta perfeccionarnos.

Siempre hemos escuchado y leído que la práctica hace al maestro. ¿Qué tal si nos hacemos maestros en el arte de motivarnos a nosotros mismos? Nunca sabremos qué tan lejos podemos ir si no damos el primer paso y vamos.

Fabrizzio Ponce

Email: fabrizzioponce@lanuevarutadelempleo.com

Facebook: Fabrizzio Ponce – Liderazgo y Desarrollo Personal

Twitter: @fabrizzioponce

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