El loco método de preguntar

Tenemos, algunas veces, algunas personas, la fea costumbre de suponer.

Una cosa es la intuición, que está muy bien,  y que como dice una imagen que anda por ahí danzando, es el susurro del alma. Muy bien.

El alma, a veces se equivoca, a veces se pude confundir, porque pueda estar tocada (por exceso o por defecto, ¿no?).

El alma puede estar triste y que supongamos que algo es de otro modo, es decir, que desvirtuemos la realidad, forjando nuestra propia existencia. A peor.

Puede ser que tengamos el alma contenta, y sobre valoremos cualquier tema. Preguntar, tanto al resto como a nosotros mismos. Porque creer siempre que todo es la vie en rose, quizás sea un poco sospechoso, 😉

Y si tenemos al alma inerte…question-mark-1421017_960_720

Hay que preguntar sobre todo, cuando las decisiones que vamos a tomar van a repercutir no sólo en nosotros, sino en alguna o algunas personas más.

Que yo suponga que me ha salido bien un examen y tenga esa intuición, pues obvio, no tiene consecuencias en ninguna otra persona, sin embargo, si yo pienso que un candidato tiene falta de control de impulsos, o que alguien cercano a mí, está tramando algo, pues andes de liarla, tengo que preguntar.

Es es uno de los problemas de suponer, las emociones que pueden traer como consecuencia que la suposición no haya sido adecuada, que hayamos fallado. Tristeza, rabia, enfado, frustración, orgullo, vergüenza, etc.

¿Para qué?

Intenta hacer memoria, casi seguro que te viene a la cabeza alguna situación en la que hayas pensado algo que al final no haya sido así.

A mí, un montón, la verdad.

Hay muchas formas de conseguir la información que necesitamos, la información que queremos, sin embargo, para mí, la más honesta es preguntar, o bien de manera directa o un poco menos, y eso depende mucho del contexto, de la persona, del momento.

En el coaching, como ya sabéis, las preguntas son muy directas, algo que no suelo hacer cuando hago selección de personal, en este caso, soy mucho más “soft”, porque el escenario, según mi opinión, así lo requiere. Al menos mi escenario.

¿De qué te sirve suponer?

Pregunta, pregunta. A nivel personal, me parece muy curioso, como las mujeres (perdonadme, soy mujer también, pero creo que es así), en algunos casos, sobre todo de más jóvenes, pretendemos que nuestras parejas tenga una bola de cristal. Han de ser adivinos, leernos el pensamiento.

No, no creo que sea justo. ¿Por qué supones que tu pareja tiene que saber si te apetece ir a cine o quedarte en casa? ¿Leer o escuchar música?

Hace poco me contaba una persona que había eliminado a otra de las redes sociales, porque a pesar de su petición de hablar cara a cara de ciertos temas serios, todo se hablaba vía Whatsapp. Esta persona se cansó, y eliminó a la segunda, sólo de las RRSS, es decir, dejando la puerta abierta para una comunicación por teléfono y en persona.

Parece que la segunda persona ha supuesto que la primera está enfadada por otras cosas, volvemos al suponer…

Preguntar crea climas de confianza, aporta seguridad, fortaleza, une.

Si quieres saber, pregunta.

Un abrazo y espero que estéis teniendo feliz verano.

“Si me necesitas, silba” 😉

Fuente: La Nueva Ruta del Empleo

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