Cuando debemos cobrar por un sitio web

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Por: Laura Porras

Para poder cobrar un proyecto de la manera más adecuada, se debe tomar mucho en cuenta diferentes aspectos. Este artículo está enfocado para ayudar a las personas recién egresados de las universidades o aquellos pequeños despachos que se dedican a este giro.

Para ello, antes de dar una cotización al cliente, debemos escuchar con atención la necesidades de nuestro cliente para poderle ofrecer las mejores opciones para solucionar su problema/necesidad.

Con base a las necesidades expresadas por el cliente podemos desarrollar muchas estrategias para darle solución creativa e innovadora al proyecto, de tal forma que el cliente quede satisfecho por nuestro trabajo (de paso comento que debemos ofrecer un servicio que nos caracterice y nos ayude a diferenciarnos en el mercado).

El cliente es lo más importante en los negocios, todas nuestras actividades deben realizarse para mantenerlo contento con nuestra empresa. Nunca hay que desperdiciar los consejos, críticas y opiniones que puedan aportar los clientes, pero no por ello hay usar sus razones para diseñar o desarrollar un proyecto web. Lo que sí se puede hacer es ayudar a definir las necesidades y los alcances del proyecto.

Para desarrollar la cotización de un sitio web debemos tomar en cuenta los siguientes aspectos:

  1. Definición general del proyecto

Saber cuál es el mercado meta al que se va a trabajar durante un proyecto. Una vez que se define a quién va dirigido es importante saber la finalidad del sitio, por ejemplo si un sitio es:

  • Blog
  • Comercio electrónico
  • Juegos
  • Noticias
  • Comunidad virtual
  • E-learning
  • Un portal
  • Hosting
  • Dominio
  1. Plantilla o web a medida

El primer criterio a tener en cuenta es si vamos a comprar una plantilla o vamos a querer un diseño a medida hecho desde cero. Esto cambia el precio a nivel abismal. Si se hace un diseño web desde una plantilla, el 90% del trabajo está hecho. Si usamos una plantilla el costo será menor pero debemos explicarle muy bien al cliente que no se puede personalizar 100% al gusto de él, ya que para ello sería mejor que desarrollaran una web a la medida, claro esto subiría el precio increíblemente.

  1. Informarse de los costos del Mercado

Aquí debemos ser muy cuidadosos, como diseñadores no podemos regular nuestro trabajo, por lo tanto debemos hacer que los clientes entiendan y comprendan profundamente lo que involucra el desarrollo de un sitio web. Los clientes, como profesionales, sienten muchas veces que el precio no es justo. Y el problema normalmente viene por una falta de entendimiento entre ambos en cuál es el precio del diseño web. Aquí es donde estalla una guerra: los diseñadores que regalan su trabajo, los diseñadores que cobran excesivamente y los diseñadores impulsivos, que dan un precio sin antes haber tomado en cuenta que tipo de proyecto es y cuál es su finalidad.

  1. Dimensiones del proyecto

Es prioridad que a la hora de cotizar o de elaborar un proyecto, sepamos dimensionar el alcance del proyecto y lo escribamos en un documento que debe de ser aprobado por el cliente. Este tipo de documento puede ser inicialmente a través de una cotización hecha en Word, PDF o Excel y/o alternativamente a través de un contrato de servicios.

Al lograr dimensionar por completo el proyecto de este cliente, se puede aclarar varios puntos del desarrollo:

  1. Las etapas del proyecto
  2. Los tiempos para cada etapa
  3. Las personas involucradas para el proyecto (por parte del cliente y por parte del equipo de desarrollo
  4. Los recursos tecnológicos que se requieren (tipo de hardaware, software a utilizarse, tipo de bases de datos, etc.)

Además, debemos considerar el proyecto, el número de páginas, total de formularios, la programación backend (la parte de un programdor web), complejidad del diseño, número de vistas en diseño web responsive, etc.

Como clientes nos hemos de plantear qué es exactamente lo que pretendemos con nuestro sitio web, como profesionales es nuestro trabajo asesorar para ajustar al máximo las dimensiones del proyecto a las necesidades reales del cliente.

  1. Número de cambios permitidos

Cada cambio cuesta tiempo, programación, diseño y claro, dinero. Dejar todo esto claro y por escrito es otro de los factores determinantes para evitar malos entendidos una vez fijados los precios.

  1. Otros gastos (costos fijos y variables)

A veces no se contemplan gastos adicionales que se dan en los proyectos, como por ejemplo, la gasolina que se utiliza para desplazarse, el costo del estacionamiento o del parquímetro, el costo del café o del restaurante donde nos reunimos con el cliente, visitas adicionales al cliente, la luz que se consume por los equipos de trabajo durante el desarrollo del proyecto, llamadas al celular del cliente, etc.

Conclusión

Aunque en realidad hay muchas formas de realizar una cotización, lo más importante es cuando hacemos un documento bien detallado y por escrito para cotizar. Debemos de analizar conscientemente todos los puntos que implica realizar un proyecto. No se puede decir: “yo calculo que serán ‘X’ pesos” si no existe un análisis bien hecho. Otra recomendación es que si el cliente está enfrente de ti y desea saber el costo, se debe de contestar amablemente que se lo haces llegar en ‘X’ tiempo. Nunca se deben decir cifras al azar, porque puede ser  contraproducente.

Laura Porras

Email: laporras@gmail.com

LinkedIn: Laura Porras

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