Respeto a lo Karate Kid

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Por: Roy Cameron Kennedy 


“Poner cera con mano derecha. Quitar cera con mano izquierda. Poner cera… quitar cera. Inhalar por nariz… exhalar por boca. Poner cera, quitar cera. No olvidar respirar. Muy importante. Poner cera, quitar cera…” Señor Miyagi – Karate Kid

El respeto no se gana,  y Yo lo aprendí de la manera más difícil…

Desde mi época de pre-kinder hasta mediados de mis años en el colegio, me tuve que defender con uñas y dientes literalmente.  Siempre fui objeto de burlas o agresiones de lo que llamamos hoy en día bullyng.

A continuación algunas de las razones:

1. Por ser el nuevo: Cuando eres el nuevo del lugar ocurren dos fenómenos, o te vuelves popular por ser el novato, o los más experimentados tratan de aprovecharse de ti y marcar terreno, dejando en claro quién manda.
2. Por ser muy sensible: Desde muy joven lloro prácticamente por cualquier situación, buena o mala, mi cuerpo ha entendido que la mejor manera de desahogarse o mostrar alegría o emoción es a través del llanto y ese aspecto de mi personalidad no era bien recibido por algunos de mis pares, pues crecimos en la época de la celebre y falsa frase “los hombres no lloran”.
3. Por ser reservado: Siempre fui una persona callada y tímida, se me dificultaba relacionarme con los demás, más que todo lograr conexiones que me permitieran hablar oraciones complejas y no solo monosílabos, mientras interactuaba con los demás.
4. Por no ser bueno en los deportes: Me encantan los deportes, aunque en realidad no soy muy bueno en casi ninguno y en especial en el fútbol, mis dos pies izquierdos, hicieron que constantemente fuera la última persona en ser escogida para ser parte de algún equipo.
5. Por alguna característica física: Mi contextura en ese entonces delgada, el tamaño de mis manos, que siempre han sido bien grandes o por el color de mi piel. Eran motivo de burlas o comentarios groseros basados en la ignorancia y en la poca tolerancia a lo diferente.

Creo que por mi propia historia me identifico fácilmente con los más débiles, con los que la tienen difícil y buscan por todos los medios que los respeten.

Todos buscamos que nos respeten en la vida, pero te tengo una sorpresa… el respeto no se gana…
y yo lo aprendí de la manera más educativa posible… viendo mucha televisión.

Soy modelo 81 y la década de mi nacimiento se caracterizó por un auge impresionante de películas de ciencia ficción, acción y principalmente algunas que tenían como tema las artes marciales. Entre una e mis favoritas se encuentra Karate Kid.
Si no la haz visto, debes hacerlo, si de todas maneras no vas a verla, te cuento un poco de qué se trata:

Se trata de un joven que es el nuevo del lugar, en su afán por integrarse y hacer amigos conoce a una chica muy especial con la cual empiezan a relacionarse, pero esto despierta los celos de una de las personas más populares de la escuela y ex pareja de la chica. Este junto con un grupo de amigos comienza a hostigar al chico nuevo. Justo cuando lo tienen acorralado, el joven es rescatado por un experimentado maestro, y por insistencia de la criatura sede para entrenar al joven aprendiz en algunas técnicas de artes marciales, para que pueda resistir y defenderse de un nuevo atentado. El problema fue que el entrenamiento no era lo que el joven esperaba, pero el resultado fue increíble.

Karate Kid en realidad son 5 películas en total hasta la fecha, las 3 primeras cuentan las historias y peripecias de un joven llamado Daniel Larusso y su relación experimentado y ermitaño maestro al que llamaba el señor Miyagi, las otras 2 películas son diferentes, una protagonizada por una chica “El siguiente Karate Kid” y la otra un preadolescente interpretado por Jaden Smith, hijo del también actor y cantante Will Smith.

Aunque todas tienen diferentes protagonistas e historias, hay algo que todas tienen en común y es la travesía del héroe por ganar el respeto.

Karate kid me enseño que el respeto no se gana, al igual que en la vida real, es por eso que descubrí en la película unas cuantas maneras en las que se basa el respeto.

Respeto basado en el temor: Es típico del maestro exigente, del abusador, es el respeto que se exige infundiendo miedo en los demás, tratando de demostrar que habrá un daño o consecuencia funesta si no se obedece y respeta.

Respeto basado en la posición: Este consiste en el que se da por el título o investidura de una persona, este tipo de respeto genera etiquetas en las personas, pero es el más efectivo para conservar el orden.

Respeto basado en el ejemplo: Se basa en la famosa frase, “respete para que lo respeten”, parece que nace desde adentro y se basa en un liderazgo de servicio, donde el respeto se gana haciendo y no solo pidiéndolo.

Pero sigo insistiendo el respeto no se gana, el respeto se comparte y sobre todas las cosas el respeto es una decisión. Si decido respetar sin importar las circunstancias me transformaré en un mejor yo.

Bien lo dice la regla de oro, “Trata a los demás como te gustaría ser tratado”, es una decisión personal que cambia la manera en que vemos a los demás y en cómo vivimos nuestra relación con ellos.

El respeto, por miedo, posición o ejemplo siempre va ser temporal, mientras que la decisión de respetar sin importar la circunstancia generará un legado muy difícil de borrar.

¿Ya tomaste la decisión de respetar?

Roy Cameron Kennedy

Email: roycamke@gmail.com

Facebook: Roy Cameron Kennedy

Twitter: @roycamke

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