La comunicación una competencia necesaria. Ayer, hoy y siempre.

8718123610_09e70f6d90

Toda empresa es una organización comprometida a cumplir distintos objetivos de distinta índole en determinados plazos. El accionar de sus actores está estructurado por un “diseño organizacional” que intenta dirigir lo más eficientemente la fuerza de trabajo.

Las reglas y procedimientos diseñados para mejorar las contingencias que enfrentan las organizaciones, forman parte de una formalización. Se trata de establecer objetivos y organizarlos racional, clara y eficientemente. Especificar cada detalle para que cada uno esté seguro de la tarea que debe realizar. Planear y controlar, éstas y otras ideas similares se engranan normalmente al pensar en lo que comprende la práctica organizacional.

Para ello, la formalización representa el uso de normas en una organización, codifica los cargos y es una medida encargada de fijar las funciones de los ocupantes. En resumen la formalización es una técnica organizacional de definir como, cuando y quien debe realizar las tareas.

Esta estructuración debe ir acompañada de una competencia comunicativa o conversacional, de cada individuo y del conjunto de personas que integran este sistema, y es de vital importancia para expresar las maneras de proceder para cumplir con los compromisos, donde todos y cada uno de los miembros son los diferentes responsables.

Estos compromisos se asumen por demandas que surgen o se establecen en el funcionamiento diario de la empresa, facultando a sus integrantes a emprender acciones por obligación o iniciativa propia, muchas veces es ahí donde no guarda correlación o simplemente no están claras las implicancias de estos deberes con respecto a su rol o posición en la organización. Llegamos así a un punto en que los objetivos no son alcanzados o peor, termina existiendo una clara tendencia hacia el conflicto.

Haciendo una desagregación desde la cúspide, divisiones y sujetos de la empresa, nos centramos en las tareas del conjunto organizacional y en las de cada individuo en particular las cuales están dirigidas hacia fines comunes. Encarando situaciones problemáticas o simplemente formas de proceder en el camino a la productividad.

Cuando hablamos de “encarar situaciones” nos vamos a referir concretamente a la formulación de problemas, este proceso empieza y se gesta en una estructura ubicada en la mente de las personas y va a estar condicionado directamente por como percibimos la realidad, esto a menudo supone una barrera para el buen entendimiento entre las personas. Es frecuente que jefes, subordinados o el equipo completo perciban las cosas de distinta forma porque sus modelos mentales básicamente son, “creencias profundamente arraigadas, imágenes y supuestos, que poseemos acerca de nosotros mismos, de nuestro mundo, de nuestras organizaciones y de cómo encajamos en ellas.” Estas creencias íntimas y personalísimas, influyen en los mecanismos de análisis y percepción de las realidades; sus deducciones o inferencias se nutren normalmente de distintas vivencias e informaciones y van a condicionar nuestra manera de situarnos en el mundo y de actuar en el mismo.

En el tratamiento de un problema se pueden distinguir ciertas áreas donde se pone en juego un interés deseado que se apoya en hechos concretos que quieren fundamentarse en una explicación, a veces cierta y se alinean en una posibilidad de solución contingente. Cuando las conversaciones oscilan en estas áreas sin orden y sin claridad se reducen las posibilidades de solución y aumentan las conversaciones confrontativas o diplomáticas para evitar conflictos.

Sin embargo, evitar conversaciones exploratorias es parte y resultado del egoísmo, de mantenerse, muchas veces hasta matando la idea que necesita salir a la luz y sin querer contra nosotros mismos, ya que atentamos contra ese empleo que nos permite la realización personal del momento.

Plantear los problemas, de manera correcta, empieza expresando descriptivamente lo que se desea con una precisa exposición de los actos y de la realidad al respecto, dándole lugar a la conversación exploratoria entre las partes y retroalimentando el proceso de discusión entre los distintos puntos de vista.

Hoy, mañana y siempre, la decisión óptima debe tener como precedente un análisis en conjunto, la lluvias de ideas debe facilitar la comprensión de las explicaciones de donde parten “la olas” de posibles soluciones en consenso, que debe llevar consigo aseguradas la comprensión y el compromiso de cada integrante, acompañados de las competencias particulares para lograr los objetivos de dicha tarea. De una organización, la tuya, la mía, la de él.

La conversación es un fenómeno de comunicación de múltiples canales que implica señales verbales y no verbales en una relación de alto grado muy compleja y estructurada, y que bien utilizada nos puede llevar a buen puerto. Animémonos a conversar.

Fuente: La Nueva Ruta del Empleo Argentina

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s