En momentos de crisis, los valores marcan la diferencia

Llevamos unos cuantos años soportando una situación de crisis que nos ha llevado a  una profunda sensación de incertidumbre, una gran competitividad, una mayor exigencia en lo personal y en las organizaciones para conseguir mejores resultados y mayor rendimiento. Dicen que las crisis tienen tres cosas: una solución, una fecha de caducidad y una enseñanza para tu vida. Son en los momentos de inestabilidad cuando se agudiza el ingenio, se es más creativo, en definitiva decidimos o nos vemos obligados a adaptarnos, realizar CAMBIOS y dichos cambios nos enseña a ser mejores.

La dirección de RRHH ha ido evolucionando desde una gestión por hierarchy_-_people_on_a_-ladder-svgobjetivos a una gestión por competencias y actualmente y desde hace algunos años son mucha las grandes empresas y corporaciones que se han ido declinando por una dirección por valores.

Los valores siempre han estado ahí. Cada conducta individual está impulsada por los propios valores personales. Sean o no aceptados, compartidos, aprobados o cuestionados por los demás. A nivel empresarial ocurre lo mismo. En algunos casos esos valores están por escrito y forman parte de la cultura de la empresa y en otros casos no es una cuestión tangible sino que se muestran en las diferentes acciones de la empresa y en el propio clima laboral. Las empresas mueven sus ruedas sobre el camino que le marca sus valores, actúan en función de dichos valores para legitimarlos e ir en coherencia con ellos.

Tal y como menciona Salvador García, los valores a la empresa son algo así como el alma al lo humano  “El alma de la empresa inspira y da armonía al conjunto de acciones del «cuerpo» de la empresa, que está constituido por su capital, su imagen, sus estructuras, sus procesos, sus tecnologías y sus productos. Un alma sin cuerpo es un fantasma, pero un cuerpo sin alma es un cadáver”.

Blanchard y O’Connor plantean que para conseguir una dirección por valores primero hay que clarifica cual es el objetivo y cuáles son los valores de la empresa, luego hay que comunicarlos de manera efectiva y por ultimo hay que alinearlos con la práctica. A su vez se trata de un proceso dinámico en el que hay que revalorar o repensar la estructura de la organización, los procesos de trabajo y las políticas de personal y de RRHH tales como la selección, formación, promoción, reconocimiento y desvinculación.

Las ventajas de la gestión por valores son, según García:

  • Aumentar eficiencia y la confianza
  • Democratiza la toma de decisiones
  • Impulsa la  creatividad
  • Mejora tu diferenciación corporativa
  • Da coherencia al discurso de «Responsabilidad Social»
  • Promueve la conciliación laboral-familiar
  • Mejora el clima laboral
  • Atrae el talento
  • La credibilidad de la Dirección mejora
  • Mayor legitimación social.

Pero la dirección en valores no supone la anulación de la gestión por objetivos o por competencias sino que se complementan, siempre y cuando estén planteadas con coherencia, y no suponga la inflexibilidad e individualización de la conducta del equipo de trabajo, el proceso productivo y de toma de decisiones.

Para más profundización sobre este modelo de gestión y liderazgo os recomiendo que leáis a Salvador García ya que hace un análisis excelente y muy ilustrativo de la gestión por valores.

Fuente: La Nueva Ruta del Empleo

 

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