Cómo convertirte en una persona proactiva

Ser una persona con iniciativa/proactiva es decir, con motivación, valentía y resolución para emprender proyectos de cualquier tipo, es una de las cualidades o competencias más buscadas en el mercado laboral. De hecho, ahora mismo yo estoy colaborando en una selección de personal en la que la empresa ha incidido en este punto mucho más que en ningún otro en lo que al candidato se refiere. También es muy importante en la vida personal, porque nos permite afrontar sin temor los problemas o situaciones complejas que diariamente nos van surgiendo. Y, ante todo, es necesario para cambiar la sociedad. Las personas emprendedoras y con iniciativa mueven el mundo. Los demás, se mueven al compás de él.

A tener iniciativa se debería aprender en una edad temprana, para que de adultos ya fuera una competencia totalmente desarrollada e interiorizada. Pero desgraciadamente pocos son los educadores que enseñan a ser proactivos a sus alumnos/educandos. Más bien al revés. Acabamostake_action_icon_the_noun_project-svg aprendiendo a ser reactivos, o lo que es lo mismo, a afrontar los problemas y situaciones complejas cuando ya han surgido y resultan más complicados de resolver en lugar de ser capaces de preverlos con anterioridad para evitar que surjan, si se trata de problemas, o para afrontarlas con eficacia en el caso de de situaciones complejas, como por ejemplo establecer la estrategia de una empresa, emprender un nuevo proyecto, etc.

COMPORTAMIENTOS QUE DEFINEN ESTA COMPETENCIA:

 La persona con iniciativa/proactiva a menudo se adelanta a los demás a la hora de actuar. No solo “piensa” o “dice”, sino que “se pone en marcha”. Y no solo concreta decisiones, sino que busca nuevas oportunidades o soluciones a los problemas antes de que ocurran. Y algo muy importante: si no encuentra oportunidades, las crea por sí mismo.

La persona proactiva no tiene miedo a fracasar en su intento. Asume riesgos, y si falla, utiliza sus errores como aprendizaje para idear nuevos retos y caminos para alcanzarlos.

 Los comportamientos que definen el grado más alto de competencia de la iniciativa/proactividad son, entre otros, los siguientes, según Martha Alles (1):

 1.- Posee una visión a largo plazo que le permite anticiparse a los cambios externos e internos, y prever alternativas de acción.

2.- Actúa preventivamente, para crear oportunidades o evitar problemas potenciales, no evidentes para los demás.

3.- Analiza las situaciones en profundidad, y elabora planes de contingencia.

4.- Promueve la participación y la generación de ideas innovadoras y creativas entre otras personas de su entorno.

5.- Capacita y prepara a otra gente para responder rápidamente a las situaciones inesperadas o de cambio.

6.- Da ejemplo con su actitud, y es el referente para todos en cuanto a tomar iniciativas para la mejora y la eficiencia.

CÓMO LOGRAR SER UNA PERSONA PROACTIVA/CON INICIATIVA:

 Si te parece que te falta camino por recorrer para considerarte una persona con iniciativa/proactiva, te aconsejaría dar los siguientes pasos:

 1.- Es interesante que reflexiones sobre los momentos de tu vida en los que sí has sido una persona decidida, proactiva. ¿Qué situaciones fueron esas? ¿Cómo lo hiciste? ¿Qué resultados obtuviste?; ¿Cómo afrontaste los fracasos si los hubo? (en cada situación concreta). Este paso te ayuda a darte cuenta de que todos somos proactivos en alguna ocasión, aunque la mayoría de personas sean casi siempre más bien reactivas. Te servirá para adquirir más confianza en ti mismo y tus posibilidades.

  1. Establece cuál es tu visión de futuro. ¿Dónde te gustaría estar de aquí a X periodo de tiempo? Para saberlo, trata de visualizarte en un futuro (unos dos o tres años más o menos), como si ya la hubieras alcanzado. No te preocupes aún del camino, preocúpate de verte al final del todo. ¿Dónde estas? ¿Qué hay a tu alrededor? ¿Quién está contigo? ¿Qué herramientas utilizas? ¿Qué estás haciendo? Y sobre todo, ¿qué consigues? ¿Qué aportas a los demás? ¿Qué te aporta a ti? Te recomiendo que lo plasmes todo por escrito, para ayudarte mejor.
  2. Plasma también por escrito en qué aspectos de tu vida te gustaría ser capaz de tomar iniciativas, pero de momento no las estás tomando, como por ejemplo: crear una empresa, buscar pareja, hacer un viaje sol@, aprender a cocinar, perder peso, dejar de fumar, etc.
  3. Confronta las ideas irracionales que te surgen y que te paralizan, o pensamientos de naturaleza más reactiva que proactiva, tratando de identificarlos y anotarlos. Por ejemplo, una idea irracional sería: “No voy a poder afrontar esta situación, me siento inútil”. La idea contraria o racional sería: “Aunque la situación es complicada, si estudio las alternativas y me preparo bien, puedo salir exitoso de ella”. Una idea de naturaleza reactiva sería: “Ya iré viendo cómo se suceden los acontecimientos para tomar una decisión”. La idea contraria o proactiva sería: “Voy a tomar una decisión hoy mismo, tras estudiar las alternativas y posibilidades”. Cambiar de un pensamiento reactivo a otro proactivo puede llevar tiempo, puesto que si desde la infancia hemos sido “programados” para la reactividad, es difícil cambiar este hábito. Por eso es necesario un entrenamiento intensivo para lograr el cambio, y que las nuevas ideas se graben en el cerebro hasta hacerse tan automáticas como lo eran las ideas reactivas. Es muy importante por tanto que durante un tiempo determinado te dediques a “cazar” esos pensamientos que te paralizan y transformarlos, primero por escrito y luego ya solo mentalmente, en ideas proactivas. Y sobre todo esas ideas tiene que ir encauzadas hacia perder el miedo al fracaso, que es el mayor paralizador que existe. Pasar de: “Si fracaso me sentiré un inútil/un fracasado/nadie me apreciará” a “Si fracaso al menos sabré qué no debo hacer la próxima vez/tendré experiencia/me valorarán y me valoraré yo más si aprendo de ese fracaso y sigo adelante”.
  4. Indica ahora los pasos que deberías dar para alcanzar tu visión, o una meta concreta, o para evitar un problema que se avecina. Comienza dando pequeños pasos, para ir agrandándolos con el tiempo, hasta alcanzar la meta, o evitar el problema definitivamente. Los pasos, además, deberán tener fecha-tope de realización, y deben ser muy específicos. No te preocupes si luego esas fechas van variando. Lo importante es que vayas controlando los avances. A veces los acontecimientos hacen que tengas que variar el rumbo o alargar en el tiempo la consecución de tu meta.
  5. Recompénsate por cada paso dado, al principio, y por cada cierto número de pasos cada vez mayor, a medida que vas llegando a tu meta. Esto te ayudará a seguir motivado.
  6. Para fomentar la proactividad y la generación de ideas innovadoras entre otras personas, por ejemplo entre tus hijos, tus alumnos o las personas que tienes a tu cargo en el trabajo, puedes ayudarles con los pasos anteriores. Pero antes síguelos tú, para dar ejemplo.

Fuente: La Nueva Ruta del Empleo

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