Abre tu mente y descubrirás

happy-child-finds-joy

La mayoría de las veces intentamos ser claros en nuestra vida. Intentamos dejar las indirectas, las complicaciones, los obstáculos; y nos proponemos pensar sólo en nuestra felicidad.

 

Qué bonito queda escrito. Qué de veces lo hemos escuchado de los más importantes doctores, y qué de veces intentamos grabárnoslo en la mente. ¿Pero sabéis qué? Yo no creo que debamos centrar toda nuestra atención a un objetivo fijo sin mirar a otros lados. ¿Conseguir ser feliz? Sí, pero no forzándonos a ello. Explico mi perspectiva de la siguiente forma:

“Pablo, un niño que comienza el camino de su vida con muchísimas ganas y enormes expectativas. Tiene claro que quiere ser feliz, y que seguirá por la misma senda hasta dar con ello. Justo antes de comenzar el viaje, le advierten que la felicidad estará al final del camino, que siga adelante y no se detenga. Él, con las ideas claras y su mente bien cerrada comienza la aventura caminando en línea recta hasta su objetivo. De repente, un día tropieza con una piedra. La observa. Es una piedra sin mucho interés y Pablo decide continuar su camino, no tiene tiempo que perder. Pero se fija bien y descubre que una pequeña mariposa preciosa tiene un ala atrapada debajo de la roca. Sabe que debe continuar pero la incertidumbre se apodera de él. ¿Debe ayudar al pobre animal, para que sea libre y también encuentre él la felicidad? Sin pensar, intenta retirar la piedra pero pesa demasiado. Mira a su alrededor en busca de algo que hiciera palanca y, más allá, fuera del camino, hay un hombre cortando leña. Deprisa, se dirige hacia él y le pide un trozo de tronco para poder liberar a la pequeña mariposa; y éste, muy amable por cierto, se lo presta. Ésta vuela alrededor del chico mostrando sus precios colores y desaparece en el cielo. Cuando Pablo ya está de vuelta en su camino, no se siente mal por haber perdido el tiempo, al contrario, siente algo maravilloso que no sabe explicar y sonríe.

A pesar de este obstáculo, continúa caminando días y días. Está ya muy cansado. Se le hace tan eterno que cuando de repente, vislumbra a lo lejos un precioso puente que cruza a otro camino se le abren los ojos como platos y no duda en salir un momento y acercarse a observar mejor. Efectivamente, un precioso puente de madera cruzando un riachuelo daba paso a otro camino muy similar al suyo. Pablo sabe que no debe cruzar. Le han encomendado la misión de terminar su camino, sin distracciones. Pero se siente tan aburrido, que decide subirse al puente, observar el río y volver. Tampoco le supondrá mucho tiempo, piensa. Así lo hace, y por un momento se siente libre allá arriba, el viento meneando su flequillo, el río fluyendo por debajo, los pájaros cantando. Nunca Pablo ha visto nada más hermoso. Tras esto, una chica muy guapa lo llama desde el otro camino e instintivamente, sin que su cerebro pudiese elegir, Pablo camina hacia ella y se sonríen. Mantienen una larga conversación al otro lado del puente, caminando hacia quién sabe dónde, aunque si es con ella, tampoco le importa mucho. De repente, despierta de sus pensamientos y mira hacia su alrededor en busca de la chica y no está. ¡Ha desaparecido! Le ha abandonado, le ha dejado sólo en aquel camino. Pablo empieza a descubrir el sentimiento de dolor, de tristeza, y comienza a llorar, pensando que nunca debía haber cruzado ese puente. Pero por suerte, un chico bonachón se acerca a él, y muy amablemente le indica el camino hacia otro puente cercano que también cruza de nuevo al camino de su vida. Mientras llegan, Pablo le cuenta todo lo que le ha pasado en su recorrido y él le apoya en todo momento y le abraza. Y así Pablo, empieza a sentir la cosa más maravillosa que nos puede pasar: el amor.

Finalmente, se despide de él y continúa su camino hasta que llega al final. Y allí no descubre otra cosa que a sí mismo, tal y como es, tal y como se sentía antes, igual, nada ha cambiado. Pero eso es lo mejor, porque se siente feliz, se siente afortunado de haber vivido todo lo que vivió y de haber sentido todo lo que sintió.”

   Eso es vivir, eso es ser feliz. No enfocar nuestra mente a un objetivo fijo sin caprichos. Hay que disfrutar de todo lo que la vida nos va deparando, hay que vivir sin más y descubrir los secretos de este maravilloso mundo. Y ahí es cuando, sin quererlo, la felicidad se acercará y nos agarrará de la mano fuertemente. ¿Para siempre? Quién sabe. Habrá que descubrirlo. 

Fuente: La Nueva Ruta del Empleo

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s