Hábitos para crecer: Terminá lo que empezás

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No hablemos de nadie más, hablemos de nosotros mismos. ¿Hay algo que empezaste y que no terminaste, por la razón que sea?

Yo tengo algunas historias. Ninguna me llena de orgullo, sin embargo, las tengo presente para no pasar por lo mismo. Hay varios sentimientos que afloran al pensar en esos ciclos no cerrados o metas no cumplidas. Me han enseñado lo importante de terminar lo que empezamos, para no ir por la vida con tareas pendientes que nos roban energía y desvían nuestra atención hacia el pasado.

Aclaro: volver a ver al pasado no es malo. El problema viene cuando, recurrentemente, volteamos a ver y a añorar algo que ya no es posible y que no se dará. Luego nos sorprendemos a nosotros mismos hablando del tema con todos. En lugar de hablar de proyectos y objetivos por lograr, estamos recordando episodios y envolviéndonos en una bruma de nostalgia que nos ciega la vista a lo que si podemos realizar.

Lo que haya salido mal, ya no podemos hacer nada. Hay que enfocarnos. Una frase anónima en internet reza lo siguiente: “No olvidés cerrar ciclos, colocar puntos finales. Estás a punto de vivir un montón de historias nuevas, no las arruinés llevando al futuro un pasado que ya no existe”.

En mi caso, siempre hablaba con nostalgia de una de mis metas de vida sin lograr: graduarme como bachiller del colegio en que estaba. Siempre usé el uniforme gris del Liceo de Costa Rica con orgullo, lo defendí, lo viví.. pero producto de mis malas decisiones de adolescente no pude lograrlo. Pocos años después, en mi andanza universitaria, nuevamente enfrenté una situación complicada (esta vez económica) y nuevamente me enfrenté al hecho que quizá no podría graduarme de la U. sin embargo, ya había aprendido la lección, así que enfrenté la situación con madurez y logré terminar mi carrera.

Siempre comento ambas historias, pero trato de enfocarme en la meta que si terminé. ¿Por qué? Justamente porque me recuerda lo motivante que es finalizar un objetivo, cerrar un ciclo, concluir algo que empecé.

¿Ya tenemos claro qué fue lo que sucedió y que hizo que no cumpliéramos ese objetivo? Si la respuesta es negativa, podemos hacer un excelente ejercicio: ¡averigüémoslo! Esa será la forma de no repetir el episodio.

Y si estamos en medio de un ciclo, de un proyecto, pongamos todo de nuestra parte para terminarlo. Cada esfuerzo tendrá su recompensa, no solo en la forma de una meta lograda, sino en el crecimiento que tendremos como personas y como profesionales.

Fabrizzio Ponce

Email: fabrizzioponce@lanuevarutadelempleo.com

Web: www.fabrizzioponce.com

Facebook: Fabrizzio Ponce – Liderazgo y Desarrollo Personal

Twitter: @fabrizzioponce

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