¿Tienes tiempo?

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Comienza una nueva jornada laboral y, mira por donde…apenas tengo tiempo para nada. ¿Te suena esto? Comienza el día y ya estás de mal humor porque no te da tiempo a nada, ¿Por qué?

Seguro que no es por las interrupciones, tu desorden, tu desorganización, información inadecuada, imprecisa o demorada, los viajes, los informes y papeleos de escaso interés, las visitas, el teléfono, el café….seguro que es porque tienes mucho trabajo y muy poco tiempo para todo, ¿Verdad?

“Tiempo es dinero”, esta frase se le atribuye a Benjamín Franklin y la verdad es que es muy acertada. Parece que la falta de tiempo es causa de frustración para la gran mayoría de las personas. Como no disponemos de días más largos, debemos hacer una inteligente gestión del tiempo, porque el tiempo puede ser un enemigo a vencer o un aliado si lo logramos ORGANIZAR.

La administración del tiempo debemos entenderla como una manera de ser y una forma de vivir. Hoy en día se puede considerar el tiempo como uno de los recursos más importantes y críticos de las personas.

El tipo de profesión y el puesto de trabajo es lo que realmente condiciona nuestra actitud ante el tiempo. Solemos echar la culpa a los demás de nuestra falta de tiempo, es decir, siempre justificamos nuestra falta de tiempo porque el teléfono no deja de sonar, mi jefe quiere todo lo antes posible, soy quien más trabajo tienen y le dan, etc. De esta manera parece que la culpa de nuestra falta de tiempo la tienen los demás, sin darnos cuenta que no es otra cosa que nuestra mala organización.

En el uso del tiempo cotidiano se debe tomar en cuenta los siguientes aspectos:

  • Metas y objetivos: Enumerar las metas diarias en periodos establecidos de tiempo. Definir la prioridad y el objetivo de cada actividad. Poner fecha de inicio y fecha final en cada objetivo.
  • Visión de conjunto: Hay que tener una visión conjunta de las tareas que estamos realizando, no sólo centrarnos en el tiempo inmediato, sino tener en cuenta los objetivos de futuro y eso va unido a nuestra dedicación diaria.
  • Los problemas: Hay que intentar no tomarse muy a pecho los problemas que puedan surgir si aún no han surgido. Como dijo, el gran psicólogo, Fritz Perls:

– El 40% de las cosas que nos preocupan no llegarán a ocurrir.

– El 30% ya ha ocurrido y no tiene sentido preocuparse.

– El 12% son problemas de salud.

– El 10% son preocupaciones diversas que se anulan entre sí.

– Sólo el 8% merece nuestra dedicación. Hay que preocuparse por este 8% y buscarle solución. Lo demás ocupa tiempo y nos lo hace perder.

  • El interés: Según el interés que pongamos en realizar una tarea, seremos más o menos eficaces. Recuerda que la productividad crece con el interés que pongamos en hacer algo. No es necesario excederse en las prisas, hay que buscar un equilibrio, ya que todo lo que hagamos por encima del punto óptimo, hace disminuir de nuevo la productividad.

Todos tenemos la misma cantidad de tiempo al día, sólo que algunos saben sacarle verdadero partido. Hay que tener en cuenta que el tiempo no se puede ganar, pero sí se puede perder. Hay que intentar por todos los medios emplearlo mejor.

Fuente: La Nueva Ruta del Empleo

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