¿Qué significa realmente estar motivado?

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Siempre hemos leído y oído la importancia de conseguir una buena motivación en el ámbito empresarial y profesional. Pero…¿qué entendemos por “estar motivado”?

Puede que encontremos una respuesta diferente en cada persona a la que preguntemos: para unos estar motivado será sentirse realizado con lo que hace, para otros estar feliz con su trabajo, otros opinarán que una persona está motivada en su puesto cuando tiene claro qué es lo que tiene que hacer y cómo hacerlo….

Para ser exactos, deberíamos definir la motivación como todo aquello que nos permite conseguir que alguien haga algo que necesitamos que haga, y que lo haga bien.

Tendremos que hablar por tanto de premios y de castigos. Pero también deberemos mencionar la actitud ante el trabajo, la satisfacción con la labor desempeñada y el reconocimiento al trabajo bien hecho.

Un buen líder sabe motivar, y con ello alcanza los objetivos marcados a través de sus colaboradores.

  1. ¿Por qué es tan importante motivar?

Siempre se ha hecho hincapié en la importancia del equipo como pilar fundamental de la empresa. Pero para conseguir sus objetivos un equipo debe tener claros cuáles son sus objetivos y qué debe hacer para alcanzarlos. Y ahí aparece la motivación.

Un buen jefe debe “hacer hacer”, es decir, conseguir que sus colaboradores trabajen en la dirección correcta y desarrollen al máximo sus capacidades.

Una buena motivación potenciará las aptitudes de cada uno de los miembros del equipo, consolidará los objetivos marcados y reforzará la unidad del grupo ante los problemas y adversidades que seguro se presentarán a lo largo del camino a la meta.

Con una buena motivación conseguiremos que nuestros colaboradores quieran alcanzar la meta común, y que trabajen en la dirección adecuada para lograrlo.

Dicho más claramente, conseguir que “quieran” lo que la empresa necesita, y orientar todo su potencial personal y profesional al logro de ese objetivo.

  1. Errores más frecuentes.

Son muchas las causas que a menudo impiden conseguir una adecuada motivación de nuestro equipo. Por desgracia no basta con nombrarla, la motivación debe convertirse en la empresa en un objetivo prioritario que deberá trabajarse a diario.

Estos son algunos de los motivos de fracaso que pueden impedir alcanzarla:

  • Desconocimiento sobre cómo tratar a nuestros colaboradores.
  • No fijación de objetivos claros y alcanzables.
  • No identificación de las potencialidades de cada colaborador.
  • No reconocimiento de los logros alcanzados.
  • No cumplimiento de los compromisos adoptados.
  • Egocentrismo del jefe frente a sus colaboradores: el “yo” antes que el “nosotros”.

En definitiva, si queremos que una persona esté motivada y dé el 105% de su esfuerzo y capacidades para alcanzar sus objetivos, estamos obligados a hacerle sentir “importante” en su puesto, reconocer sus méritos, desarrollar sus potencialidades y ayudarle a mejorar allá donde identifiquemos sus puntos débiles.

  1. ¿Cómo puedo mejorar la motivación de mis colaboradores?

La mayor parte de las motivaciones son de tipo emocional: la gente valora en su puesto quién le dirige y con quién trabaja.

Está claro que el primer factor de motivación debe ser “el jefe”, pero ….¡también puede serlo de desmotivación!

¿Y qué decir del dinero? Un profesional puede elegir una oferta frente a otra por un mejor salario, pero es más raro que deje un trabajo por dinero. Más frecuente será que abandone por no sentirse valorado, por no identificarse con los objetivos del equipo en el que trabaja o porque sienta que no se han cumplido los compromisos que la empresa había asumido frente a él.

Los factores que ayudarán a un Jefe a conseguir la motivación máxima de sus colaboradores son muchos, he aquí los más relevantes:

  • Dar ejemplo a su equipo: el líder debe ser el primero en implicarse en los objetivos marcados.
  • Marcar objetivos claros y no cambiarlos a nuestra voluntad.
  • Reuniones de seguimiento periódicas.
  • Facilitar información clara a nuestro equipo sobre los resultados de las acciones realizadas.
  • Potenciar la formación de cada colaborador para mejorar sus potencialidades.
  • Reconocimiento de los logros alcanzados: sentirse útil por lo que haces.
  • Sentimiento de pertenencia al grupo: todos somos importantes para llegar a la meta, cada uno con su labor.
  • Información sobre el desempeño de sus tareas: a la gente le gusta saber cómo va, si lo está haciendo bien o no.
  • Potenciar la creatividad y la innovación.
  • Cumplimiento de los compromisos acordados.

Con dinero podremos comprar el tiempo de nuestros colaboradores, pero no su voluntad, ni su ilusión, ni su compromiso. Para todo esto hace falta motivarlos: las “ganas” y las “emociones” de la gente no suelen estar a la venta, hay que ganárselas cada día.

Fuente: La Nueva Ruta del Empleo

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