Perseverar

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Por: Adriana Bogantes

Esta palabra me evoca un poema, que mi abuelo suele recitar, llamado: “Persevera”. La poesía no es mi fuerte, así que no recuerdo enteras sus palabras, pero la declamación trata de una motivación a hacer continuos los esfuerzos para lograr las metas personales; “persevera y alcanzarás” recita la última línea de esta composición.

El año nuevo se acerca, provoca emociones e invita a pensar… Reflexionar sobre metas, sueños viejos o nuevos. Volcamos la mirada hacia dentro para ver cómo hemos avanzado por el camino y establecemos nuevos propósitos.

He aprendido que los sueños, como las personas, cambian, evolucionan y que las metas son, en cierta manera, flexibles como las personas. Se vale cambiar de opinión y “recalcular” la ruta. Sin embargo, aunque está permitido, a veces es difícil.

Cuando se trata de lograr un propósito, pienso que hay hay una línea muy delgada entre la perseverancia y la terquedad. Perseverar implica un esfuerzo que aunque costoso, se saborea. En cambio la terquedad nos deja agotados, sin energía como en un callejón sin salida en dónde no avanzamos, pero tampoco damos el brazo a torcer. Podríamos ver esto como un tipo de “perseverancia incorrecta” o dañina.

Considero que como parte de las reflexiones de fin de año es provechoso evaluar si estamos perseverando de mala manera en alguna de estas situaciones y dejar de insistir en ellas:

  • Relaciones interpersonales tóxicas. Cuando buscamos permanecer en contacto con personas cuyos actitudes, comentarios o acciones hacia nuestra persona son destructivos y buscan herir.
  • Lugares que nos hacen sentir mal, con el solo hecho de estar o pensar en ir ahí.
  • Hábitos, costumbres o actitudes negativas para con nosotros mismos. Como por ejemplo: mala alimentación, pensamientos negativos, horarios locos de sueño, no darse oportunidades, ser muy estricto consigo mismo o ponerse conscientemente en una situación de peligro.

Decía Albert Einsten que es una locura hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados distintos. Así que este año, contribuya a su felicidad, haga algunas cosas distinto. Propóngase:

  1. Establecer relaciones armoniosas y rodearse de personas que lo edifiquen.
  2. Frecuentar lugares en los que se sienta bien y alterar sus espacios personales, de manera que lo hagan sentir feliz cuando los habite.
  3. Establecer nuevos hábitos, actitudes, rutinas que expresen amor por sí mismo.

Adriana Bogantes

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Tres Competencias para Trabajar en Ambientes Multiculturales

Por: Adriana Bogantes

Hoy en día se vive en un contexto globalizado, en donde movilizarse es más sencillo y las TIC facilitan la comunicación; esta flexibilidad permite hacer negocios desde casi cualquier parte del mundo. Es una buena situación para las empresas que buscan expandirse, pero, ¿está usted preparado para trabajar en un ambiente multicultural? 

Tres competencias: "cabeza, manos y corazón."

Tres competencias: “cabeza, manos y corazón.”

La cultura, según Heise (citado en Us, 2002), determina cómo las personas ven el mundo, implica una forma de: pensar, sentir y actuar. Esto se ve manifestado en el estilo de vida de las personas y sus costumbres, así como en sus creencias religiosas, gastronomía, valores, su organización política y económica.

Es posible que usted sea una persona: colaboradora, asertiva, proactiva, positiva, un buen administrador y un gran jugador de equipo; todas éstas habilidades son valoradas por las empresas y contribuyen a crear un buen clima organizacional, pero… ¿Son suficientes para la convivencia con diferentes culturas?

La respuesta es que se requieren, son una parte, sin embargo necesitan ser complementadas con competencias específicas para el trabajo en ambientes multiculturales. Necesita de: cabezas, manos y corazón.

Estas son las 3 competencias, propuestas por Sue, Bernier, Durran, Feinberg, Pedersen, Smith y Vasquez-Nuttall (1982, citado en Müller 2015), para desenvolverse de una manera adecuada en contextos de diversidad cultural:

  1. Cabeza: Hace referencia al conocimiento de su propia cultura y otras. Tome conciencia sobre su propio contexto, dispóngase a eliminar estereotipos sobre sí mismo y otros. Estudie, conozca generalidades y aspectos específicos de otras culturas, infórmese sobre el tema.
  2. Manos: Desarrolle o fortalezca sus habilidades blandas, tales como: empatía, escucha, comunicación, resolución de conflictos. Todas aquellas que contribuyan a mantener buenas interacciones sociales. ¡Practique! Puede hacerlo participando de: juegos de rol, excursiones, intercambios, o mediante: análisis de casos, investigación práctica; o compartiendo con una persona de otro contexto cultural.
  3. Corazón o actitudes y creencias: Tenga curiosidad, apertura, humildad y tolerancia a la ambigüedad que puede representarle el sumergirse en nuevas y diferentes culturas. Realice alguna tarea que requiera colaboración intercultural, por ejemplo cooperar en un proyecto o en un voluntariado.

La cultura es un bien intangible, la utilidad de estas competencias trasciende el ámbito laboral. Ponga: cabeza, manos y corazón a trabajar, para desarrollar una mejor competencia en ambientes multiculturales.

Referencias:

Müller, K. (2015). Diversity – How to make it an asset. Methods of cross-cultural business psychology. [Presentación power point]. Tomado de Escuela de Verano: Facing the Future – Universal Values and Peacebuilding towards a cohesive and sustainable democratic society, Universidad de Osnabrück y Universidad de Costa Rica.

Us Soc, P (2002). La práctica de la interculturalidad en el aula. Coordinación Educativa y Cultural Centroamericana. Cartago: Impresora Obando.

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Soñar, visualizar, actuar

Por: Adriana Bogantes

 

Es posible que iniciar el año nos haga soñar y pensar acerca de otros nuevos comienzos. Para contribuir a las probabilidades de emprender y lograr, es importante prestar atención a lo que pensamos.

 

 

Visualice sus sueños: John C. Maxwell en su libro “Piense, para obtener un cambio” afirma que: “La calidad de lo que piensan las personas lleva a la calidad de sus resultados”. Imaginar lo que anhelamos con lujo de detalles contribuirá a tener una imagen más clara y por tanto un resultado más cercano a ella. Esto se llama visualización y es ponerle: color, olor, sabor, textura, sensaciones…visualizar es ver sus sueños, esto ayuda a darles vida.

Cuando visualizamos podemos vernos ahí, en la meta, viviendo nuestro sueño. Por ejemplo, si sueña con adquirir un nuevo vehículo, piense en: el color, el tamaño, la marca, el modelo, el interior, el color de los asientos, el volante, los aros, etc. Cada detalle que le sea posible imaginar, tómelo y hágalo suyo. Es más ¡vaya a ver automóvil a la agencia! Súbase en él, tómese una foto, pida una prueba de manejo. Aunque no vaya a comprarlo hoy mismo ¡hágalo! Dese la oportunidad.

Intente que su experiencia sea lo más completa posible, véase en la meta antes de llegar a ella, recuerde que la calidad de lo que piensa, influye profundamente en el resultado; ya que nuestros pensamientos influyen en nuestro estado de ánimo y en la forma en que actuamos.

Haga un “sueñógrafo”: Una vez que ha visualizado con claridad qué desea lograr plásmelo en papel, con ilustraciones y palabras. Por ejemplo: pegue la fotografía que se tomó con el automóvil en la agencia y escriba su meta, esta debe ser: clara, descriptiva, específica, positiva y en primera persona. Asegúrese que incluya: qué quiere, cómo lo quiere, dónde y cuándo.

Tome acción: Ahora es momento de comenzar a trabajar por ese sueño. Para hacer eso divida ese gran sueño en pequeños pasos para alcanzarlo. ¿Qué acciones necesita realizar para lograrlo? ¿Cuándo se propone realizarlas? Tenga a mano su sueñógrafo y constantemente visualícese en la meta. Esto es de especial ayuda cuando se presentan obstáculos o se siente desanimado.

Visualice sus sueños, plásmelos para tenerlos presentes y tome acción sobre ellos.

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Ventajas del juego en el área de trabajo

Por: Adriana Bogantes

Un estimado profesor de la universidad decía que innovar es descubrir cómo llegar a un mismo lugar de maneras diferentes y una forma de innovar en el área de trabajo es JUGAR.

En su libro “The Breakthrough Factor” (El Factor de Innovación) Henry Marsh habla acerca de la importancia de la variedad en la vida. Dice que todos los individuos necesitamos variedad, algunas personas en mayor y otras en menor grado.

Lograr variedad en el lugar de trabajo, cuando se lleva cierto tiempo de seguir una rutina ya establecida o trabajar en lo mismo puede ser todo un reto.

Jugar mientras desarrolla su ocupación, es una forma de introducir variedad en el área laboral, sin que eso represente una falta de seriedad o una pérdida de tiempo.

El neuropsiquiatra Eric Berne, con el análisis transaccional, sostenía que la personalidad está conformada por 3 estados: Padre, Adulto y Niño. Aún siendo personas adultas, se albergan y requieren esos 3 estados, incluso el “Niño”; pues este es el que se encarga en la persona de los: sentimientos, deseos, la espontaneidad, la vida interior, la afectividad, la curiosidad, la intuición y la imaginación, entre otros.

Juego, trabajo, innovación

Juego, trabajo, innovación.

Algunas de las ventajas de “jugar” en el trabajo las exponen Ludin, Paul y Christensen, en su libro “Fish!” (Pez!) y son:

  • Es sano.
  • Influirá en cómo trata a los demás, la gente feliz trata bien a los demás.
  • Promueve la creatividad.
  • Hace que el tiempo vuele.
  • Ayuda a cambiar la actitud hacia el trabajo, pues se ve como una recompensa en sí mismo.

Abordar de una manera lúdica el trabajo es un beneficio para la persona y las personas con las que se relaciona en su entorno inmediato.

Un ejemplo de “jugar” en el trabajo lo vi de los trabajadores municipales. Una mañana observé que los encargados de la recolección de basura se hacían pases con una bola, mientras reunían las bolsas de basura para subirlas al camión. Los he observado en otras ocasiones, su trabajo les estaba tomando el mismo tiempo que si no estuvieran jugando; pero se notaba que estaban más felices que de costumbre y trabajaban con una buena actitud.

Pienso que no era su costumbre hacer esto todos los días, el balón que usaban estaba desinflado y viejo, posiblemente lo encontraron en la basura. Pero supieron aprovechar los recursos que  tenían a mano, aunque no fueran los mejores, para convertir la situación en un buen día de trabajo.

Encontrar una manera lúdica de vivir el día a día laboral está en cada quién, que conoce su quehacer. Podría pensar que “jugar” en el trabajo es literalmente sacar sus juguetes del baúl de los recuerdos y llevarlos consigo, pero no. Es  más bien usar la espontaneidad, curiosidad, intuición e imaginación de ese “Niño interior” para dar solución a retos que le presente su ocupación.

¿De qué manera puede abordar su trabajo de una forma lúdica? Haga una lluvia de ideas, elija algunas y aplíquelas. Luego reflexione: ¿Cómo le fue? ¿Qué cambiaría? ¿Qué mantendría?

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El Café de los Sueños

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Por: Adriana Bogantes

Una vez al año me gusta sentarme a solas, a tomar una taza de café con mis sueños y conversar con ellos.

Sueños, metas… son temas que usualmente pensamos cada inicio de año, pero… ¿Qué pasa después? ¿Los mantenemos presentes durante el año o los recordamos hasta que llega diciembre? Es posible que conforme avance el tiempo, nos durmamos en la rutina, el corre-corre diario y lleguemos así hasta diciembre para de nuevo pensar en ellos.

El hecho de no revisar nuestras metas en algún momento durante el año y dejarlo para el final puede ser peligroso. Podemos caer en juzgarnos a nosotros mismos, junto con nuestras metas, en función de: “lo logré” o “no lo logre” sin prestar atención al proceso.

Recomiendo tomar un espacio de tiempo de manera periódica, o al menos una vez al año, para revisar nuestra progresión personal respecto a nuestras metas. En particular a mi me gusta tomar un mes específico del año, para revisar los objetivos que me propuse y ver qué ha pasado con ellos. Trato de hacerlo a mitad de año, cerca de una fecha significativa o que no pueda olvidar. Tomo medio día, una tarde o una mañana, y cuando eso no es posible dedico espacios pequeños de tiempo durante varios días. Es todo un ejercicio de reflexión personal de cómo he vivido el año hasta la fecha.

No se trata de pasar lista como si se tratara de un trabajo que debo entregar para ver que cumplí y que no. Más bien es un momento de relajación, para estar conmigo, sentarme a reconocer mis triunfos que a veces son pequeños e imperceptibles a mi vista. También analizar mis desaciertos, ver qué fue lo que salió mal y cómo puedo redireccionar mi día a día para lograr mis sueños.

Yo elijo un cafecito, porque es un espacio y un momento agradable para mi, que disfruto. También es un espacio positivo en el que usualmente tengo buenas conversaciones, incluso conmigo misma. Por eso le llamo “Café de los Sueños”.

¿Qué hacer en un Café de los Sueños?

Estas son algunas líneas guía claves para hacer una pausa durante el año y revisar los sueños. Dispóngase un lugar y un tiempo que le permita relajarse, lleve consigo sus metas escritas y además, dónde tomar nota.

Plantee sus sueños en forma de metas. Primero, revisar si la meta está planteada de tal forma que tenga un punto de llegada y plan de acción. Los sueños son abstractos, las metas bien planteadas. Indicar qué se quiere lograr, tener un plan de acción o camino a seguir para lograr ese sueño.

En su libro “Los 7  Hábitos de las Personas Altamente Efectivas”, Stephen Covey dice: “Visualizar algo organiza la habilidad de uno para lograrlo” y dice que una meta, bien planteada, debe responder a las siguientes preguntas: qué, por qué, cuándo, cómo, dónde, con qué y con quienes. Hay que pensar ¿qué deseo lograr? y escribirlo de manera clara, descriptiva, específica, positiva y en primera persona, para realmente implicarse en la meta.

Agregar el ¿por qué?, o el propósito que le impulsa a alcanzar lo que sueña. Esto además de motivar, le animará en momentos difíciles o de duda. Establecer un plazo o “fecha de expiración”; aunque los sueños no expiran, es necesario definir un periodo concreto de cuándo lo quiero ver hecho realidad. De no hacerlo es posible que se deje para “cualquier día de estos”, fecha tan flexible que se puede convertir en “ninguno de estos días”.

El cómo, dónde y con qué, son parte del plan de acción y hacen posible identificar cuáles son los esfuerzos que va a hacer para cumplir la meta, dónde realizar esos esfuerzos y con qué recursos. Y por último, en quién o quiénes se va apoyar durante el proceso y también, con quiénes quiere celebrar una vez que el sueño se convierta en realidad. Si falta alguno de los elementos, puede incorporarlo. Plantear su sueño como meta, es concretarlo un poquito más, para que así aumenten sus posibilidades de lograrlo.

Revise sus metas. Reflexione acerca de cada uno de los elementos anteriores, es posible que requiera algunos ajustes. Por ejemplo: puede que su situación de vida, prioridades o  motivos hayan cambiado, y con eso su meta. Valore a conciencia si el plazo de tiempo que se otorgó para cumplirlo es viable. Puede que no haya hecho lo que se supone debía hacer y necesite más tiempo, o al contrario, puede que necesite menos tiempo del que presupuestó y se dé cuenta de que está muy cerca. Evalué a conciencia si ha hecho las acciones que se propuso y si realmente le están acercando a su meta. A partir de esta reflexión puede darse cuenta si es necesario plantear cambios al plan que había trazado, o si va por buen camino.  

“Cómase un muffin diario”. Sí, al menos uno diario por cada meta que posea. Una vez leí una frase que decía: “No puedo comer 365 muffins en 1 día, pero puedo comer 1 muffin al día durante 365 días”. Esto en cuestión de metas es lo que Jon Acuff llama “micromovimientos”. Aquellas pequeñas acciones diarias, que solas parecen muy pequeñas, pero juntas nos llevan hasta nuestra meta. Son metas que no podemos comprimir en un día o un espacio pequeño de tiempo; para ver sus resultados debemos actuar diariamente. Se trata de constancia y esfuerzo sostenido en el tiempo. Identificar esa acción – ese “muffin” diario – y comerlo, o sea, hacerlo.
Estos son elementos a considerar cuando nos sentemos a “tomar café con nuestros sueños”. Recordemos que las metas son flexibles y pueden llegar a hacerse realidad tal y como las soñamos, o pueden transformarse en el camino, pues somos personas y estamos en constante cambio. Si nuestros sueños se transforman con nosotros, eso también estará bien. Lo importante es planteárselo de manera que sean meta y hoja de ruta a la vez, y hacer las pequeñas acciones diarias que le ayuden a alcanzarlas.

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Origami: El Arte de la Paciencia

Por: Adriana Bogantes

Quizás a usted como a mi le guste lanzarse a la aventura de aprender y conocer cosas nuevas. ¡Lo que sea! Lo que llame su atención en el momento. Desde cómo preparar una nueva receta, o conocer un lugar al que nunca ha ido, aprender un nuevo paso de baile, superar el nivel de ese juego que ha estado jugando, hasta desarrollar una nueva habilidad útil para su trabajo. En mi caso, hace poco más de un año que decidí retomar un pasatiempo de la adolescencia que había dejado olvidado: el origami.

El origami o papiroflexia, es el arte japonés de hacer figuras de papel, con tal solo doblarlo; sin utilizar tijeras, ni goma. La diversidad de figuras, o papirolas, que se pueden lograr va desde lo más sencillo hasta lo más complejo. Con el origami es posible crear casi cualquier cosa que usted se pueda imaginar.

Soy facilitadora de un club de origami, para estudiantes de colegio, como parte de sus actividades extracurriculares. En ocasiones cuando plegamos, tengo estudiantes que desean rendirse durante el proceso. Se desesperan consigo mismos, con el papel, conmigo y dicen: -“Profe, ¡no puedo!”. Y el papel, con potencial de convertirse en figura, quiere terminar como una bola arrugada y tirada en el suelo. Ante esta situación solía animarlos y apoyarlos en el proceso, e incluso presionarlos un poco… hasta que llegué a ese punto también, el punto de “bola de papel”. Y algo cambió en mi perspectiva.

Punto de "bola de papel" Momento en que pierdo la paciencia conmigo...

Punto de “bola de papel”
Momento en que pierdo la paciencia conmigo… Fotografía: Rossana Ortiz

El punto de “bola de papel”

Es ese momento, durante el proceso de aprendizaje, en que perdemos la paciencia para con nosotros mismos, en el que queremos tomar todo lo trabajado hasta el momento y como si fuera papel arrugarlo, tirarlo, olvidarnos del asunto y continuar. Llegué ahí durante una reunión del club nacional de papiroflexia: “Origami Costa Rica“. Plegábamos la “Garza Real” explicada por su autor, el costarricense Oscar L. Rojas. En el paso número 49 de 63 exclamé al igual que mis alumnos: – “¡Hasta aquí llegué! ¡No puedo más!” y desee convertir lo que intentó ser garza, en una bella y perfecta bola de papel. Me di cuenta de que tenía los materiales necesarios, la energía, la determinación, pero algo me faltaba… quizás lo más importante: paciencia.

Sea que estemos aprendiendo: habilidades, conocimientos nuevos, hábitos o la ruta para alcanzar nuestras metas; es posible que lleguemos al punto de “bola de papel”. Si usted como yo llega a este punto, le quiero decir que: ¡va por buen camino! Quiere decir que ha salido de su zona de confort y se está enfrentando a nuevos retos ¡está en zona de aprendizaje! Ahí es crucial mantener la paciencia.

Leyla Torres, una reconocida origamista, dice que hay que: Apreciar tanto el proceso como el resultado. Comparto su pensamiento, en especial cuando se trata de procesos de aprendizaje, porque los resultados que deseamos requieren tiempo, requieren que atravesemos un proceso y recorramos una nueva ruta; desconocida, retadora, para crecer y aprender. Esto se vive mejor si somos amables con nosotros mismos, si nos otorgamos el tiempo necesario y celebramos los pequeños logros al reconocerlos.

Como solución al punto de “bola de papel” decidí utilizar una afirmación positiva que me recuerda disfrutar el proceso y la importancia de mi persona en él. Me inspiré en la película “Comer, rezar, amar” en donde la protagonista principal Elizabeth, interpretada por Julia Roberts, está aprendiendo el idioma italiano y en un momento de frustración (punto de “bola de papel”) su profesor le dice: –Debes ser muy amble contigo misma cuando aprendes cosas nuevas. Ahora cuando estoy a punto de perder la paz, me digo: Soy amable conmigo misma cuando aprendo cosas nuevas. Y así recuerdo disfrutar el proceso, el reto y darme el tiempo de llegar a donde deseo.

Le pregunto: ¿Cuál es su zona de aprendizaje ahora? ¿Cuál es su punto de “bola de papel”? Le invito a encontrar una frase positiva que le recuerde tener paciencia en el proceso, ser amable con usted y disfrutar. ¿Cuál es su frase?

Adriana Bogantes

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