Hablemos de Relaciones Públicas….

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Por: Katherine Jiménez

Aunque han existido por un buen tiempo, es hasta ahora que las relaciones públicas se van abriendo paso dentro la dinámica empresarial, aportando las consideraciones que la mayor parte del tiempo no son tomadas en cuenta a la hora de confeccionar una estrategia corporativa, pero que aún así marcan la diferencia inclinando la balanza hacia un lado u el otro.

Es por eso que hoy queremos hablar sobre relaciones públicas, ¿qué son?, ¿qué no son?, y ¿para qué sirven?

Para Edward Bernays, considerado el padre de las relaciones públicas, las RR.PP. tienen tres propósitos básicos:

  1. Informar al público;
  2. Confeccionar estrategias que modifiquen las actitudes y acciones del público; y
  3. Ejecutar esfuerzos que integren las actividades y acciones de una organización con sus públicos, y los del público con la organización para que ambos se beneficien. 

Visto de esta forma, el profesional de relaciones públicas se adentra en la dinámica de la compañía para conocer cuáles recursos son útiles para desarrollar, fortalecer y mantener una sana relación son sus públicos, haciéndolos leales a la marca comunicando siempre con la verdad y atendiendo sus necesidades.

Y es precisamente por tratarse del desarrollo de una relación, que esta ciencia social no puede ser tomada a la ligera esperando obtener resultados en un corto tiempo… la confianza se gana con hechos, la lealtad con el tiempo; dicho esto, podemos mencionar que las relaciones públicas no son estrategias de mercadeo, de publicidad, ni estrategias que aumentan las ventas, son planes que buscan acercar la compañía a sus clientes internos y externos, haciendo un uso correcto de la información para que la percepción hacia ella sea favorable y duradera.

Es en este punto donde en muchos de los casos esta disciplina es menospreciada frente a otras que, por sus características y propósitos obtienen resultados en un menor tiempo; el detalle es, ¿qué vale más, una sola transacción comercial o alcanzar la fidelización de sus públicos hacia la empresa? ¿Cuál me rendirá mayores frutos?

Pero, llevémoslo al mundo real.

Harley Davidson, “Vendemos un estilo, un sentimiento de vida. Las motos las entregamos gratis.”, logró establecer desde 1983 un vínculo hacia a su producto, y un lazo entre las personas que comparten la experiencia de poseer una de estas motocicletas, las cuales se reúnen en el club internacional conocido como HOG (Harley Owners Group) para compartir valores, aficiones y formas de ver la vida.

Hoy por hoy, esta compañía es un ejemplo de éxito empresarial, al hacer miles de millones de dólares por mantener a sus clientes, y sumar nuevos usuarios gracias a su estrategia de fidelización.

Así que, ¿qué te parece si hablamos de relaciones públicas?

Katherine Jiménez Abarca
Email: berakacomunicaciones@gmail.com
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Puertas abiertas

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Por: Katherine Jiménez

Un término que escuchamos cada vez con más regularidad es el de puertas abiertas, el cual se basa fundamentalmente en estructuras jerárquicas horizontales, donde todos los colaboradores de la empresa mantienen las relaciones interpersonales labores de manera equitativa y amena.

¿Pero cuál es el objetivo de la política de puertas abiertas?, y más importante ¿se cumple ese objetivo?

El concepto, que originalmente se aplicaba a las relaciones exteriores y economía, buscando establecer las mismas condiciones comerciales de las grandes potencias en China, es hoy utilizado como una estrategia de RR.HH y comunicación interna, que pretende acercar a los altos mandos con los colaboradores de niveles inferiores por medio de un ambiente de equidad, transparencia y apertura para tratar los distintos temas que cotidianamente afectan el entorno profesional.

Su implementación, que sobrelleva los mismos retos de cualquier estrategia que busca romper con los esquemas pre-establecidos, y que contribuyeron a alcanzar el éxito a numerosas compañías, se ve amenazada por la incredulidad de los mismos colaboradores quienes en un principio no se sienten seguros ante el cambio, por considerarle un medio para obtener información que en otro momento podría ser usado en su contra, y de la realidad de no siempre ser abrazada por quienes ocupan los rangos superiores.

Son precisamente estos factores los que en su mayoría terminan manchando y destruyendo el propósito de las puertas abiertas, obteniendo en consecuencia resultados totalmente contrarios a los buscados.

Ahora, es importante mencionar que cuando la ejecución se desarrolla de forma controlada y haciendo los ajustes pertinentes conforme se avanza en el proyecto, los resultados pueden generan un impacto sumamente positivo en el ambiente laboral, repercutiendo a su vez en la productividad y estabilidad de la compañía.

Por lo anterior, podemos resumir que el éxito de las puertas abiertas depende de la confección de una muy buena estrategia de implementación, así como del compromiso de  las partes implicadas, es decir, todos los colaboradores de la empresa: preparar personas claves de los distintos niveles de la cadena de mando para que se conviertan en agentes de cambio, enviar mensajes claros utilizando vías de comunicación creativas, y sobre todo comprometiéndonos en mantener siempre abierta no solo la puerta sino también nuestra mente, inspirando la confianza que otros necesitan para acercarse y compartir sus necesidades, ideas o preocupaciones.

Es por medio de iniciativas como estas, que lograremos alcanzar que nuestra compañía se convierta en una fuerza laboral imparable al conformarse de un equipo comprometido, y leal, que aporta a cada paso su granito de arena, ya que comprende que el éxito de su empresa es el suyo propio.

Katherine Jiménez Abarca
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Mis primeros 30 segundos…

Por: Katherine Jiménez

¿Recuerdas que en tu época colegio cuando te presentaban a alguien, te bastaba poco tiempo para saber si te “caía bien o mal”?

Pues bueno, en el mundo profesional esta dinámica no es muy diferente, simplemente que cambiamos el “caer bien o mal”, por adjetivos como serio(a), altanero(a), confianzudo(a), agradable, accesible, o cualquier otro qmeeting-1002800_960_720ue defina lo que percibimos en la primera impresión que nos dio esa persona.

Y es que la primera impresión se genera, según los especialistas, en los primeros 30 segundos de contacto, lo que significa que tienes 30 segundos para inclinar la balanza a tu favor, y obtener del interlocutor la disposición que necesitas para que tu mensaje sea recibido acertadamente.

Veamos un ejemplo. Es el primer día de Diego en la oficina; todos están ansiosos sobre cómo será el nuevo compañero, y de cómo se llevaran con él dado que su ambiente laboral es muy estable. Diego, aunque es un buen tipo, es un poco tímido, y sus gestos y lenguaje corporal no le benefician al momento de compartir con el resto del grupo, lo que en ciertos momentos se interpreta como altanería; sus compañeros al percibirlo se crean un juicio de valor, e inconscientemente empiezan a apartarse de Diego, creando una brecha social que en algún punto también afectará lo laboral… todo por una equivocada primera impresión.

¿Significa que debemos aparentar ser otra persona para que nos acepten?

Definitivamente no, al contrario, ser fieles a nuestra personalidad nos protegerá de crear falsas expectativas y nos ayudará a manejar las situaciones de manera genuina, evitándonos caer en conflictos por mantener una apariencia simulada; sin embargo, el estar atentos a nuestros gestos corporales, gestos faciales, tono de voz, y sobre todo a lo que esto produce en los demás, nos permitirá conducirnos eficazmente en ese primer contacto, y crear una primera impresión que abra puertas.

Acá te comparto algunas ideas que pueden serte de utilidad para esos 30 segundos:

– ¡Conócete! Es importante examinarnos para reconocer nuestras fortalezas y nuestras áreas de oportunidad, lo cual nos permitirá reforzar lo bueno y trabajar en mejorar lo que aún no alcanza su nivel óptimo; este ejercicio te permitirá definir qué cualidades de tu personalidad debes desplegar en una primera impresión, y evitar todas aquellas que te puedan afectar de modo negativo.

– ¡Ubícate! Recordemos que no podemos comportarnos como lo hacemos en la intimidad de nuestro hogar o con nuestros amigos; estar conscientes del contexto al que nos enfrentamos nos ayudará a desarrollar desde la primera impresión, un comportamiento que se ajuste a nuestra forma de ser y que la vez nos permita crear relaciones saludables.

– ¡Reflexiona! En todo momento consideremos que no solo se trata de mis 30 primeros segundos, sino que se trata de los primeros 30 segundos de todas las personas que participan de la dinámica del primer encuentro. Dales crédito, no formules juicios de valor que luego puedan afectar tus relaciones interpersonales, reflexiona en que así como tú te esfuerzas por mostrar lo mejor de tu personalidad, es muy probable ellos también se estén esforzando.

La primera impresión siempre va a jugar un papel significativo, por lo que necesitamos aprender a sacar ventaja de ella sin olvidar que 30 segundos no pueden resumir lo maravillosamente complejo de la personalidad humana, por eso mantente abierto a la segunda, tercera, cuarta y todas las impresiones siguientes, porque es en el día a día cuando tendrás la verdadera oportunidad de mostrar el valor que como profesional y ser humano, puedes aportar a la sociedad.

Katherine Jiménez Abarca
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