Hábitos para crecer: Fijá objetivos retadores pero alcanzables

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Por: Fabrizzio Ponce

Todos nacimos con el impulso de ir hacia adelante, de no quedarnos estancados en un mismo lugar o una misma situación.

Desde nuestros primeros llantos al nacer, nuestro ‘gen emprendedor’ le mostró al mundo que no nos íbamos a quedar satisfechos con lo que teníamos en el momento. Hombre, veníamos de la comodidad del vientre de nuestra mamá y repentinamente nos despiertan de una nalgada (al menos a mí). ¿Cómo pretendían que nos contentáramos con eso? Obviamente, nuestros llantos iban dirigidos por nuestro deseo de cambiar esa situación momentánea y buscar lo que queríamos.

Con el paso de los años ese deseo de superación se nos fue estancando, al punto de que hoy nos conformamos con la primer migaja que consigamos. Sé que suena muy drástico pero parece que es así. Buscamos trabajo ‘en lo que sea’, emprendemos algo ‘para ver que sale’ y vivimos el día de hoy igual a todos los anteriores ‘porque así es la vida que me tocó a mi’.

Es imperativo despertar de su letargo a ese deseo de superación. ¡Es necesario que sigamos creciendo!  Y una buena forma es poniéndonos objetivos retadores. ¿Cuál puede ser un objetivo retador? Apagar la tv, desconectarnos del teléfono móvil y practicar la lectura. ¿Qué tal si leemos un libro al mes? ¿O si salimos a caminar media hora al día?

Vayamos un paso más adelante: ¿Qué tal si retomamos la formación académica que abandonamos hace unos años? ¿Qué tal si le damos al corazón otra oportunidad de enamorarse? ¿Y cómo verías poner tu propia empresa?

Un detalle importante acá es que nuestros objetivos deben ser retadores, pero también deben ser alcanzables. Lo ilustraré con un ejemplo propio: no empiezo hoy a entrenar atletismo para correr una maratón el próximo mes. Tampoco voy con el antipático de mi jefe hoy mismo a despedirlo de mi vida profesional sin tener un plan B primero. Tenemos que ser estrategas. Y eso es parte del reto que nos supone ponernos objetivos retadores pero alcanzables.

Dentro de nosotros siempre existirá el deseo de estar mejor. Lo que sucede es que algunos lo esconden, por miedo, por vergüenza o simplemente por pereza. Pero eso no va a ser sostenible en el largo plazo, así que entre más pronto arranquemos, más pronto llegaremos.

¡Empezá desde hoy a construir tu mejor versión! Honrá la vida desarrollando todo tu potencial y lánzate a la aventura de crecer, poniéndote metas que te lleven más allá de tus límites.

Fabrizzio Ponce

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Hábitos para crecer: Invertí en tu desarrollo personal y profesional

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Por: Fabrizzio Ponce

Iniciamos hoy una serie de artículos con hábitos para crecer como personas. 

Debemos tener presente que somos seres integrales. No podemos desligar el yo profesional con el yo familiar, o el que sale a comer con sus amigos, o el que lee un cuento con sus hijos por la noche. Hay quienes han intentado hacer esa ‘separación’ teniendo como resultado un total desastre de vida.

¿Cómo se hace, entonces? Iniciemos hablando de la mejor inversión que podemos hacer: la inversión en nuestro desarrollo personal y profesional.

Mucho se ha escrito del tema, y enhorabuena que sea así. Ojalá tengamos más y más personas escribiendo sobre esto, contando experiencias e inyectando positivismo y cosas buenas en momentos donde la facilidad de interconectarnos con el mundo es tal que podemos ver en vivo sucesos al otro lado del mundo. Esto  nos trae muchas cosas buenas, pero también otras no tan buenas. Nos enteramos de tragedias, desgracias e injusticias que, poco a poco, nos van robando la fe en la humanidad.

Eso nos plantea una pregunta legendaria y siempre acertada: ¿de qué me estoy alimentando intelectual y emocionalmente? ¿De noticias de chismes, de injusticias, de superficialidades, o de contenidos formativos?  Es necesario recordar en este punto que lo único constante en la vida es el cambio, y en cuando más pronto estemos preparados para afrontarlo, mejor lo llevaremos.

Sea cual sea la meta que tenés en la vida, hay que prepararse para lograrla. Incluso si solo tenés planteado estar en el mismo lugar (puede que llegue alguien que lo haga mejor que vos y te desplace). Elementos como alimentarse bien, mantenerte actualizado en tu profesión u oficio, aprender algo nuevo todos los días, empezar una rutina de ejercicio físico, dedicar tiempo a la espiritualidad, emprender proyectos nuevos, leer más, aprovechar mejor el tiempo con tu familia, etc., son un pasaporte seguro al éxito y al crecimiento. Te ayudarán llevándote a otro nivel, te llenarán de energía y, muy probablemente, te desafiarán a dar lo mejor y buscar más.

No lo pensés dos veces: invertí en tu desarrollo personal y profesional, y empezá a crecer hoy mismo.

Fabrizzio Ponce

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Una vida sin liderazgo – Adiós al éxito

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Por: Fabrizzio Ponce

Desorganización. Nadie toma decisiones. Cada quien hace lo que les parece ser lo mejor. Eso conduce a conflictos. Luego baja la moral. Y la productividad cae.

Esa parece ser la ruta al desastre. O, como lo hemos descrito en los últimos artículos de esta serie particular, los resultados de una vida sin liderazgo. Con acciones como esas, el adiós al éxito está garantizado.

Sin embargo, es curioso cómo pese a tener tanta información disponible, y según algunos comentarios de investigadores, ser la generación con mayor acceso a ella en la historia, hoy en día siguen existiendo mandos y personas que gestionan el talento humano al mejor estilo del siglo XIX (es una frase de invención propia).

Es muy difícil lograr encontrar un logro destacado sin que medie algún liderazgo. Claro, estamos de acuerdo en que los logros son producto del esfuerzo de dos o más personas que se ponen de acuerdo y deciden luchar y trabajar hasta alcanzar un objetivo común. Esto lo podemos ver en matrimonios, empresas, barrios, hasta en la naturaleza. Sin embargo, siempre existirá un cabecilla, alguien que dirigió los esfuerzos, que motivó. En toda manada siempre hay un líder.

Es por esa razón que se antoja de vital importancia mejorar las habilidades de liderazgo, nuestras y las de nuestra organización. El entorno actual, donde conviven juntas varias generaciones, donde hemos sufrido el desencanto por un liderazgo obsoleto y corrupto, donde la presión y la exigencia por los resultados son abrumadores y propician un estrés diario que nos llevan al límite, más que nunca necesitamos mejores líderes.

Si la vida te llevo a ser líder, no podés conformarte con solo cumplir. Necesitamos aprender a dar más yendo un paso adelante, a guiar y a desarrollar más líderes. Eso es lo que han hecho los grandes líderes a lo largo de la historia, y es lo que necesitamos de los actuales.

Empecemos hoy mismo a ser mejores líderes.

Fabrizzio Ponce

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Una vida sin liderazgo – Baja productividad

Por: Fabrizzio Ponce

Una motivación escasa y un compromiso débil en las organizaciones llevan necesariamente a una baja en la productividad.  Es una situación complicada, pero tiene muchos potenciadores. La pregunta del millón respectiva es: ¿qué hacer?

Situaciones de ese tipo necesariamente nacen de errores a nivel jerárquico: pobres políticas de gestión, una mala cultura organizacional, poca comunicación, problemas financieros, etc. En ambientes así es difícil trabajar, no hay trabajo en equipo, el compromiso hacia la organización es casi inexistente y, muy probablemente, la rotación de personal es muy alta, con los costos que ello trae. Y si hablamos de productividad, la situación no mejora. Y todo eso se nota desde afuera: clientes, proveedores, la competencia…arrow-35249_960_720

Un buen liderazgo puede poner remedio a ese mal. En momentos donde los jefes y supervisores imponen reglas, directrices y hasta sacan los látigos, los líderes inspiran desde donde están. No se trata de vestir bien o tener frases bonitas para regalar. Se trata de arremangarse la camisa, trabajar, dar ejemplo, empoderar. En síntesis: inspirar e influir.

El cambio es posible. Pero para ello, se requiere de:

Visión: hay que saber dónde estamos y a dónde queremos ir como organización. También hay que visualizar el camino a recorrer y los obstáculos que encontraremos.

Compromiso: los seres humanos somos reticentes al cambio. Siempre habrá una objeción, siempre habrá un ‘pero’, siempre habrá un dejo de nostalgia por cómo se hacían las cosas antes. Si nosotros como líderes no somos los primeros en comprometernos con la causa, el naufragio será inevitable.

Creatividad: si todas las personas nos motiváramos e inspiráramos de la misma forma, no haría falta liderazgo. Pero el ambiente y las circunstancias van cambiando,  así que debemos tomar eso en consideración junto con el hecho de que cada persona es diferente. El liderazgo aporta creatividad, ideas y, al final del camino, la solución.

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Una vida sin liderazgo – Moral baja

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Por: Fabrizzio Ponce

Siempre me ha llamado la atención la vida de Alejandro Magno. En sus casi treinta y tres años de vida logró conquistar gran parte del mundo conocido en ese entonces –y seguramente hasta sitios que ni él imaginó que existían. También alguna vez he especulado con lo que hubiera logrado si no hubiera fallecido tan joven. ¿Hasta dónde habría llegado?

Esto lo menciono porque, a pesar de sus grandes conquistas, una vez que falleció, todo el vasto imperio conquistado terminó diluyéndose en medio de confusiones, intrigas y disputas. Al no estar el líder, la moral –la fe en el líder de la cima, como dice John Maxwell- se cae. Y eso, se trae abajo todo lo demás.

Traigamos esto a un plano más personal: a nuestra organización, a nuestros barrios, a nuestra familia. Al no haber liderazgo, no hay una figura que influya, que modele, que acompañe y guíe. En mi comunidad actualmente sucede: la dirigencia política no se pone de acuerdo, hay discusiones, enredos y se han perdido muchas oportunidades y beneficios.

Un líder debe influir ánimo, fuerza, levantar y empoderar a su equipo de trabajo, de forma que la motivación crezca día a día. Cuando eso suceda, tendremos resultados satisfactorios y el círculo de bienestar e inspiración crecerá.

Como líderes, uno de los retos es mantenernos influyendo, que nuestra gente siempre nos vea mano a mano con ellos. Es parte de la receta del éxito de nuestro liderazgo.

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Una vida sin liderazgo – Conflictos

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Por: Fabrizzio Ponce

Los conflictos en las organizaciones son pan de cada día. Pueden haber muchos detonantes: mal clima organizacional, estrés, temperamentos, estrechez económica, problemas familiares, un mal día, etc. A veces es difícil tan solo ponerse de acuerdo entre dos, ¿ahora con todo un equipo de trabajo?

Una de las cosas que podemos agradecerle a un buen liderazgo es, precisamente, la posibilidad de solucionar los conflictos. No porque el líder los vaya a resolver, sino porque en su ausencia, la probabilidad de que se extiendan en el tiempo y se acentúan es muy alta.

Imaginemos la escena: yo digo que tenemos que ir por la izquierda y usted dice que no, que por la derecha. Pasamos toda la semana argumentando sin ponernos de acuerdo. El lunes siguiente sigue la guerra. Y como ninguno quiso poner abajo (porque cada uno tiene la razón), se nos va otra semana en lo mismo.

Un buen líder, como mínimo, nos sentaría a negociar, a limar asperezas, a resolver. Proporcionaría líneas de acción y contribuiría al necesario crecimiento en medio de esa situación. El buen liderazgo propicia espacios y el desarrollo de competencias de negociación y trabajo en equipo, tan fundamentales hoy en día en cualquier espacio profesional.

Y, en última instancia, está listo para poner orden y tomar una decisión.

Fabrizzio Ponce

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Una vida sin liderazgo – Agendas múltiples

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Por: Fabrizzio Ponce

Cada uno llegó puntual a la reunión. Era importantísima dada la situación en la empresa. Estaban estancados en algunos proyectos, y justamente esa parálisis les había hecho perder algunas oportunidades de negocios. Hombre, no era tan terrible, el problema es que su seguían por el mismo camino entonces si se iba a complicar el futuro.

Primero habló del de finanzas. Su agenda incluía la necesidad de gestionar más recursos para invertir y formarse un colchón que les permitiera afrontar los compromisos del fin de año. Luego habló el de mercadeo, quien hizo énfasis en la necesidad de invertir más en publicidad dada la proximidad del famoso Viernes Negro y la época navideña. El de Recursos Humanos, haciendo alianza con la gente de ventas, no podía faltar con su discurso de más contrataciones.

Discutieron con buenos argumentos alrededor de 2 horas. Al final, luego de reconocer la importancia de sus agendas y la necesidad de hacer algo al respecto, terminaron con un café, unos bocadillos, cada quien salió hacia sus menesteres y listo.

¿Le parece conocido algo de esa historia? No es del todo verídica, pero responde a la realidad de la ausencia del liderazgo, y en este caso particular, el problema de la multiplicación de las agendas.  Todas son importantes y necesarias para la organización, pero al no haber una guía, cada quien se enfocará en trabajar la suya y así, como islas independientes unas de otras, cada agenda absorberá recursos, tiempo, energía para, probablemente, terminar siendo un esfuerzo inútil.

En los últimos años han salido muchas voces que claman por estructuras más planas y horizontales en las organizaciones. La idea es estupenda, pero al momento de aplicarlas empiezan a saltar los problemas. Al final, el tema pasa por redefinir el rol del líder, nunca por su eliminación.

El liderazgo provee luz y guía para el camino, así como una voz unificadora que sobresale sobre todas ofreciendo la influencia necesaria para tomar las mejores decisiones por encima de los intereses particulares de las agendas propias. Con una visión, un plan y una puesta en marcha efectiva, será más sencillo lograr los objetivos de toda la organización.

Fabrizzio Ponce

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Una vida sin liderazgo – Decisiones

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Por: Fabrizzio Ponce

Sucede mucho en los países donde se vive –o se intenta- vivir en democracia. Usted decide no ir a  votar porque todos los candidatos son iguales. Pero aunque usted no vote, siempre se elige a uno de esos candidatos ‘iguales’.

O quizá le sucedió el día en que usted quería ir a comerse una hamburguesa, pero como espero a que otro más de sus amigos tuviera la misma idea y la propusiera, terminó yendo a un restaurante de comida china.

Y ni mencionar la vez que estaba con la gana de comprarse esa camiseta para ir a entrenar. Se imaginaba con ella, la sensación de frescura al correr con esa camiseta de última tecnología dry-fit y en ese espectacular color morado.. pero se tuvo que conformar con una amarilla distinta a la que quería.

Tres ejemplos, tres situaciones, quizá tres vivencias de vida. Usted tenía el poder de decidir y conseguir lo que quería, pero otro terminó decidiendo por usted. Llevemos eso al plano organizacional: cuando no hay un liderazgo decidido y firme, las decisiones llegan tarde.

Ronald Reagan, expresidente de los Estados Unidos de América, dijo en cierta ocasión: ‘Si usted no toma sus propias decisiones, alguien más lo hará por usted’. Y es tan delicado este asunto, que incluso pensar en quedarse neutro o no hacer nada es, en sí mismo, tomar una decisión.

John C. Maxwell escribió en algún momento que no todos los que toman buenas decisiones son líderes, pero todos los buenos líderes toman decisiones. No se trata de tomar buenas o malas decisiones (obviamente se busca siempre tomar las mejores decisiones) sino de ponerse en movimiento, de actuar, de fluir. Usted ha visto lo que sucede en un río cuyas aguas fluyen, ¿cierto? Hay vida, hay movimiento, hay alegría, hay color. Por el contrario, piense en las aguas estancadas en un pozo, sin vida, sin movimiento.

No permita que el miedo le paralice. No permita que ‘el qué dirán’ se ponga detrás del volante de su vida. Hay que actuar, dando pasos cortos, lentos, sin detenerse. Hay que ir hacia adelante. Eso es parte de lo que hacen los líderes: toman decisiones, y a la vez, influyen en otros para que hagan lo mismo.

Fabrizzio Ponce

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Una vida sin liderazgo – ¿Caos?

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Por: Fabrizzio Ponce

Tal vez a usted también le ha pasado.  Se ha topado con un mal jefe en algún momento de su vida profesional. O quizá, un entrenador difícil. O un policía prepotente. O un maestro complicado. Y el recuerdo que más tiene presente en de cuando sucedió algo, y usted no tuvo la oportunidad de decirle lo que se merecía el tipo. Y cómo esa persona tenía el poder en la relación, pues tocó agachar la cabeza y, ni modo, hacer caso.

Afortunadamente, son los menos, ¿cierto? También tenemos el recuerdo de líderes que nos han inspirado, que nos han formado y apoyado y quizá, hasta nos dieron la oportunidad de desarrollar nuestras competencias en ese aspecto.

En cualquiera de los dos casos, vale la pena que recordemos la importancia del liderazgo. ¿Qué sucedería si no existiría un líder? ¿Se lo ha preguntado? Yo no, pero recientemente mientras leía uno de los libros de John C. Maxwell, uno de los gurúes del liderazgo a nivel mundial, me percaté que él si se había hecho esa pregunta. Y mejor aún, describió el panorama que tendríamos en caso de no haber un liderazgo al frente.

En mis próximos artículos, estaré comentando sobre ese escenario. Podríamos resumirlo en una palabra: caos. Pero tristemente no es tan sencillo de describir. Y si pensamos que no nos afectaría en nada a nosotros, sino que sería un tema de los dueños de las empresas o del vecino del frente, estamos equivocados. Nos afecta directamente a usted y a mí, no solo a nivel profesional sino también a nivel personal.

En muchos escenarios de vida el liderazgo es la clave para trascender. Nuestra familia, nuestra comunidad, nuestra sociedad y nuestro país necesitan un liderazgo que haga diferencia. Si no me cree, le invito a leerme en las próximas semanas, ¡a ver qué tal nos va sin líderes!

Fabrizzio Ponce

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La práctica hace al maestro

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Por: Fabrizzio Ponce

Recientemente el mundo entero pudo disfrutar de una edición más de los Juegos Olímpicos. Alrededor de diez mil atletas de todo el mundo se dieron cita para honrar el espíritu olímpico, donde, en palabras de su fundador de la era moderna, Pierre de Coubertin, lo más importante no es ganar sino participar, al igual que en la vida diaria donde lo más importante es luchar y hacerlo bien. De allí que solo unos pocos privilegiados lleguen a lo más alto del podio y ostenten una medalla que reconoce que su espíritu de lucha fue mejor que el de sus compañeros de los juegos.

Desde mi posición de persona común y corriente que conoce un poco del nivel que se requiere para estar en un evento de ese calibre, me impresiona no solo el hecho de la capacidad física de los atletas sino su fortaleza mental.

Vez tras vez, se enfrentan contra ellos mismos en la soledad de esa pista, en el frío de esa piscina, en la dureza de esa montaña, en la ‘monotonía’ de una vida que muy pocos entienden. Y allí van, con cada amanecer, a intentarlo una vez más.

¿Qué se dicen a ellos mismos? ¿Qué los motiva o inspira a dar un poco más en la siguiente repetición, y a hacerlo día a día, mes a mes, año a año? ¿Qué diálogo interno ocurre en lo profundo de su ser?

No lo sé. Lamento desilusionarte si creías que te lo iba a contar. Debe ser un discurso fascinante, que los lleva al límite de sus posibilidades y de paso, a la cúspide del deporte mundial. ¡Diantres! Cómo me gustaría saber que se dicen a sí mismos.

Pero, no todo está perdido. Porque, a pesar de ignorar qué discurso o diálogo se hablan a sí mismos, sé que es personal y que, además, lo hacen a diario. Y eso ya nos da una esperanza a nosotros.

Si es personal, entonces lo podemos crear para nosotros mismos. Podremos alimentar nuestra motivación diciéndonos cosas positivas, alimentando nuestro espíritu y construyendo un mejor yo. ¡Y además, podemos hacerlo a diario! Repetitivo. Vez tras vez. Una tras otra. Hasta perfeccionarnos.

Siempre hemos escuchado y leído que la práctica hace al maestro. ¿Qué tal si nos hacemos maestros en el arte de motivarnos a nosotros mismos? Nunca sabremos qué tan lejos podemos ir si no damos el primer paso y vamos.

Fabrizzio Ponce

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