El ‘juego sucio’ de nuestro cerebro

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Que el cerebro humano está programado para jugar sucio y que nos autoengañemos en tantas y tantas ocasiones de la vida es algo indudable.

 Está científicamente comprobado en miles de experimentos que así es, y, sinceramente, aquí entre nosotros, menos mal que así es, porque si no, cuántos desengaños nos llevaríamos (sí, muchos más de los que ya nos llevamos a diario incluso con esa programación establecida en nuestras neuronas).

Las personas necesitamos autoconvencernos de que las cosas son y/o suceden de una manera determinada para poder sentirnos bien, con nosotros mismos y/o con los demás. Y si no están sucediendo así realmente, ¿qué más da?, ya nos encargamos, o más bien nuestro cerebro se encargará por nosotros en la retaguardia, de tergiversar o de filtrar la información que recibe para adaptarla a lo que realmente nos interesa, que no es ni más ni menos que lo que nos hace sentir cómodos, felices, tranquilos… o como sea, pero bien.

Muchos habréis oído hablar de la llamada “disonancia cognitiva”, un fenómeno que se produce cuando las personas buscamos todas las justificaciones posibles a una conducta poco o nada conveniente. Es decir, cuando se ponen en conflicto creencias y conductas, buscamos la forma de justificar semejante actitud, de disminuir la tensión que se produce entre ellas. Mirad, por ejemplo la actitud de muchos soldados nazis. ¿Realmente pensáis que absolutamente todos estaban convencidos de que lo mejor era eliminar por la fuerza a los judíos, y de esa forma tan cruel y truculenta, cuando probablemente la mayoría hasta el momento habían sido personas normales que nunca habrían matado a una mosca?. Probablemente no, pero lo tenían que hacer por orden superior, y al final ellos mismos tuvieron que autoconvencerse de que su “labor” era en pro de una Alemania más grande y libre. Solo así se autoconvencían de que no eran lo que realmente eran: Auténticos asesinos, y de los más crueles y desalmados que ha habido jamás.

Acercándonos a un terreno cotidiano, este “juego sucio” del cerebro, además, puede ser tremendamente negativo cuando otra persona, por ejemplo un entrevistador, genera una idea preconcebida sobre quiénes somos casi solo con mirarnos o escuchar nuestras primeras palabras o razonamientos sobre algo en concreto. Muy probablemente esa idea preconcebida no cambie lo más mínimo, por más que lo intentemos. Esa persona necesitará ser “fiel” a su autoconvencimiento, aunque sea de forma inconsciente, y rara vez, por no decir nunca más, cambiará su forma de pensar sobre nosotros. Por ejemplo, si vamos vestidos informales a una entrevista, por muy buenos profesionales que seamos, si en esa empresa uno de los valores es que hay que ir siempre elegantes al trabajo `para dar una buena imagen al cliente, muy probablemente no nos contraten. No porque seamos malos profesionales, sino porque tienen una idea preconcebida de que si damos una imagen inicial de informalidad, siempre vamos a ser de esa forma. Y así con miles de ejemplos que es mejor no poner, porque entonces nos quedaríamos en casa sin buscar empleo.

Por tanto, ya que la realidad no es nada más (y nada menos) que un conjunto de constructos mentales que las personas nos creamos (y nos creemos) para sobrevivir, debemos tener un especial cuidado en que la “realidad” que otros se construyan en su mente acerca de quiénes somos sea la que a nosotros nos interesa. Evidentemente, no siempre lo conseguiremos, porque cada persona con la que nos encontremos es un colorido y variopinto mundo de creencias, valores y experiencias pasadas que van a influir en su opinión sobre nosotros, pero como rasgos generales que casi siempre gustan de un profesional, yo destacaría dos:

1.- Si sabes que “vendes” un buen producto (tú mismo como profesional), cotízate en tu justa medida. Nunca a la baja, porque a partir de ese momento estarás condenad@ a ser considerado como “bueno, bonito y barato”, y esa será tu marca personal, al menos para esa persona que te “compre”, y probablemente para los que tenga a su alrededor. Y ya sabes que hacer que cambien de opinión es muy dificil, por no decir imposible.

2.- Demuestra con ejemplos palpables tu profesionalidad: Con aspectos que se vean, se toquen, se oigan, se huelan… lo que sea, pero que prueben que eres ese que dices ser y lo que realmente vales. De hecho, a una entrevista debes ir preparado con todos tus logros en ristre, tal y como conté en mi articulo de hace dos semanas,  ya sea en tu cabeza, poniendo ejemplos concretos, o con documentos que lo prueben. Y por supuesto con una imagen impecable, sea para el puesto que sea.

Hay muchas más recomendaciones al respecto, pero podemos encontrar sobre el tema en mil sitios en internet y en librerías, porque sobre marca personal ya se ha hablado hasta la saciedad, y no me gusta ser muy “lorito”, así que no las voy a repetir aquí. Pero esas dos creo que son básicas, y son las que harán que tu interlocutor cree un constructo mental sólido sobre ti que probablemente sea para siempre. Y no estoy diciendo que logres que se “autoengañe” sobre tí…. ¿O sí?….habría mucho que debatir sobre esto.

Fuente: La Nueva Ruta del Empleo

Talento sin gestionar = Marca blanda

¿De los que están en un escaparate con su nombre? O ¿De los que están en un escaparate con el nombre de la compañía?

“¿Para qué voy a estar en el mundo digital? Tengo trabajo, nadie me va a googlear”
Es el pensamiento que solemos tener cuando estamos seguros dentro de una organización.

Actualmente, no hay nada seguro en el mundo laboral.

¿De los que están en un escaparate con su nombre? O ¿De los que están en un escaparate con el nombre de la compañía?

“¿Para qué voy a estar en el mundo digital? Tengo trabajo, nadie me va a googlear”

Es el pensamiento que solemos tener cuando estamos seguros dentro de una organización.

Actualmente, no hay nada seguro en el mundo laboral. Es por eso que no sólo debemos gestionar nuestro talento, como un hábito, en una situación de búsqueda de empleo sino como un hábito para que nuestro perfil profesional sea más enriquecedor, para nuestra empresa, y más atractivo para otras.

Un hábito, no para conseguir resultados a corto plazo y conseguir un empleo, también para mantener una relación laboral en la que estamos desarrollándonos y queremos seguir haciéndolo.

Además, cuando trabajamos en el mundo 2.0, desde las cuentas digitales de una organización, no reluce nuestro talento sino que lo estamos haciendo bajo unas directrices. En ese momento somos una marca blanca.

No hay que dejar nuestra huella personal y digital en desuso ya que seguir realizando nuestro branding personal nos podrá convertir en un profesional de nuestro sector, algo que, consecuentemente, puede reportar más opciones laborales. Estas opciones harán más enriquecedor no sólo nuestro perfil sino la reputación de nuestra organización.

¿Por qué?

Porque si nuestro perfil disfruta de ofertas de trabajo y la organización es consciente, esta última retendrá nuestro talento y sabrá que elegimos estar ahí sabiendo que podríamos estar en otro lugar.

Las compañías siguen evolucionando en cuanto a la flexibilidad que dan a sus empleados y la transparencia de la misma en la web 2.0. Aumentan las compañías que apuestan por la conservación de la identidad individual de sus empleados. Por lo tanto, nos encontramos con que la Web 2.0 es un enorme escaparate lleno de atractivos perfiles profesionales para nuestras compañías. Sabiendo todo ello, son las mismas “poseedoras” de dicho talento las que van a apostar por retener perfiles que, expuestos en su escaparate, sean más apetecibles.

En otras palabras, no sólo hay que diferenciarse y posicionarse en el mercado laboral, también dentro de la empresa en la que trabajamos. Diferenciemos nuestra marca en la Web 2.0 para que, posteriormente, la compañía se beneficie con una imagen positiva y fiel de sus empleados en el mundo digital.

La marca no es otra cosa que una competencia personal: actitud y constancia.

Fuente: La Nueva Ruta del Empleo

La Nueva Ruta del Empleo Radio – Costa Rica

En uno de nuestros programas más recientes de La Nueva Ruta del Empleo Radio en Costa Rica conversamos con Tanny Abad Ramírez, quien es emprendedora y capacitadora, sobre nuevas oportunidades de negocios en la actualidad. También nos acompañó Verny Wilson, uno de nuestros ruteros y especialista en RRHH, con quien hablamos sobre gestión por competencias.

Nuestro programa es producido por Fabrizzio Ponce y se transmite en vivo todos los jueves a las 5:00 pm hora centroamericana a través de Radio Costa Rica 930 AM, http://www.radiocr.net y posteriormente en diferido a través de Canal 19.

¿Emprendimiento social?

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Durante estos momentos de cambios social, laboral y económico,  podemos aprovechar la oportunidad de reinventarnos o hacer algo diferente, que impacte en la sociedad como es el “emprendimiento social”, según Dees (1998), «los emprendedores sociales son una especie dentro del género de los emprendedores» (p. 3). De un modo un tanto simplista, podemos decir que se trata de un tipo de emprendedores que persigue fines sociales. Además, el Emprendimiento Social es una “…Actividad innovadora creadora de valor social que puede ocurrir dentro o a través de los sectores sin fines de lucro, negocios o gobierno” (Austin et al, 2006, p.2). En conclusión  el emprendimiento social es el proceso de utilización de habilidades empresariales para crear enfoques innovadores a problemas sociales.  Las empresas sociales con o sin ánimo de lucro tienen una misión social y buscar ser financieramente independiente o rentables.

Pero como todo proceso de creación de empresa, los emprendedores sociales no tienen por qué ser necesariamente inventores, sino que simplemente tienen que adoptar una visión creativa  a la hora de poner en práctica invenciones de otros. Dees (1998) toma prestadas ideas de  Joseph Schumpeter, Howard Stevenson, Jean-Baptiste Say y Peter Drucker para identificar  cuatro aspectos diferenciadores del emprendimiento:

  • Destrucción creativa: según Schumpeter, la generación de productos o servicios  innovadores destruye los que estaban previamente en el mercado.
  • Creación de valor: según Say, «el emprendedor traspasa recursos económicos de un área  de baja productividad a una de alta productividad y mayor rendimiento».
  • Identificación de oportunidades: para Drucker, un emprendedor no genera cambio,   sino que explota las oportunidades que el cambio brinda.
  • Ingenio: Stevenson destaca la capacidad de los emprendedores no solo de aprovechar   oportunidades, sino también de afrontar los retos que comporta la falta de recursos para   llevarlas a cabo.

 

El perfil de un emprendedor social, en primer lugar, según el informe del “El Global Entrepreneurship Monitor”  (GEM), aunque es más frecuente que quien empiece  una empresa social sea un hombre, y no una mujer, esta diferencia es menor que la que  existe en el ámbito de las empresas comerciales. En todo caso, el ratio que mide esta diferencia varía mucho en función del país analizado. Así, en términos regionales, el área  con mayor diferencial es Oriente Medio y el Norte de África. Por el contrario, la diferencia  más reducida se observa en EE.UU.

En segundo lugar, el informe también indica que la franja de edad en la cual los individuos  son más propensos a estar involucrados con el emprendimiento social, es entre los 25 y los 44 años. Así pues,  cuanto más cerca este una persona de su jubilación, menos probable es que esté dispuesta  a iniciar un proyecto de emprendimiento social. Curiosamente, en las economías más  desarrolladas (sobre todo en EE.UU. y Suiza) son los individuos de entre 18 y 24 años los  más propensos a involucrarse en actividades de emprendimiento social.

En tercer lugar, de los resultados del informe se desprende que son los individuos con  un mayor nivel educativo los que más se involucran en el emprendimiento social. En concreto, entre los  emprendedores sociales el porcentaje más elevado corresponde a personas con algún tipo  de  máster o doctorado.

En cuanto al estatus laboral, el informe señala que la tendencia es que los emprendedores  sociales sean trabajadores autónomos. A esta categoría le siguen los trabajadores «solo  a tiempo parcial», a «tiempo parcial o completo», «estudiantes» y finalmente «otras  categorías». En economías más desarrolladas, lo más habitual es encontrar a emprendedores  sociales que son trabajadores a tiempo parcial o estudiantes.

A continuación tendrás unos ejemplos de emprendimiento social.

  • Wendy Kopp: es la fundadora de Teach for America, una iniciativa cuyo propósito es acabar con las desigualdades educativas; para ello, recluta recién egresados de Universidades y profesionales para enseñar en escuelas urbanas y rurales deprimidas de los Estados Unidos. @wendykopp
  • Rebeca Hwang: esta coreana, ha logrado escalar entre las 20 jóvenes emprendedoras más inspiradoras según la revista Forbes. Con su proyecto YouNoodle ha logrado conectar a gobiernos y grandes empresas con emprendedores sociales, a través de una plataforma digital; ayudándolos a conseguir financiación y hacer sinergias con empresas e instituciones. @rebecahwang
  • Rafael Álvarez: este ingeniero mexicano, tras haber trabajo en HP creó GenesysWorks, dando a estudiantes de bajos ingresos entrenamiento en trabajos de alta tecnología; demostrando su creencia de que los estudiantes que experimentan el éxito en “el primer trabajo profesional”, tienen más probabilidades de continuar su preparación y prosperar.
  • Juan David Aristizabal: este joven colombiano lleva más de 10 años trabajando en proyectos de emprendimiento social. Éste año la revista Forbes lo destacó como uno de los 30 jóvenes menores de 30 años que está cambiando el mundo, gracias a  su trabajo en distintas organizaciones que ha creado como “Jóvenes Informando Proyectos”, “Fundación Ideas por un país mejor” y “Buena Nota”.  MTV lo ha nominado por Buena Nota en la categoría “Big Cola Piensa en Grande” y es el único colombiano que está en los MTV Millenial Award. @JuanDavidAristi
  • Daniel Buriticá, es fundador y presidente de la Red Colombiana de Jóvenes – RECOJO, Red de jóvenes emprendedores sociales, con el cual se ha desarrollado un modelo de empoderamiento social juvenil. Junto con su corporación creó el campamento de verano BAKONGO en el que participan niños víctimas de la violencia, desplazamiento o pobreza extrema junto con jóvenes voluntarios. Fue escogido para representar a los jóvenes voluntarios del mundo en la junta directiva de la International Association for Volunteer Efforts “IAVE”, embajador de Colombia en ONE YOUNG WORLD y Global Shaper por el Foro Económico Mundial.@DanielBuritica

Espero que estas nuevas ideas, acerca del emprendimiento social les despierte el gusano de la innovación social, para  generar un impacto positivo en la sociedad.

“…El lugar donde se nazca no puede determinar el futuro de una persona. La educación  es la salida…” @JuanDavidAristi

Fuente: La Nueva Ruta del Empleo

Motivación rutera – “I’m not in love”

Por: Dany Murillo

“I’m not in love” (No estoy enamorado) es una canción del grupo de pop rock inglés “10 CC”, incluida en su tercer álbum de estudio llamado “The Original Soundtrack” de 1975.

Fue escrita por Eric Stewart y Graham Gouldman, e incorporó el respaldo de un gran coro sin palabras, que en realidad eran las voces de los 4 miembros del grupo, que fue cuidadosamente construido a partir de lazos de acordes y pistas múltiples (sistema multitrack), y que requirió de 256 grabaciones vocales para completar las exuberantes armonías detrás de la voz de Eric Stewart.

Este efecto de “zumbido celestial” fue pionero y precursor del género “New Age”, que oiríamos años después con artistas como “Enya” o “Jany”.

Sobre la letra, la idea vino de Stewart diciendo a su esposa: “que si él se guardaba el decir «te amo» una y otra vez, no significaba nada, aunque él la amara“. Pero al final terminó siendo una canción de desamor, donde el cantante por despecho u otra razón niega estar enamorado, pero en el fondo él no puede ocultar su sentimiento real y el dolor que siente.

Las voces susurradas de “Quédese callado, los chicos grandes no lloran” son de Kathy Redfern, secretaria del “Strawberry Studios”, y representan la voz interior del personaje, que le incita a reprimir su sentimiento.

Este tema llegó a ocupar el primer lugar en Canadá, Irlanda y el Reino Unido, y el #2 en Billboard en los EEUU, siendo para el grupo su mayor éxito en listas.

Tener la capacidad de adecuar nuestras emociones en un contexto es positivo, pero reprimir continuamente nuestros sentimientos nos puede conducir a un trastorno psicológico negativo, que tarde o temprano nos traerá consecuencias.

VIDEO CON VERSIÓN ORIGINAL: https://www.youtube.com/watch?v=STugQ0X1NoI&feature=youtu.be

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Dany Murillo
Email: dr.danilomurillo@hotmail.com

Sabores en la ciudad

Los comedores en la ciudad de Tokio son lugares muy comunes Shokudo de las personas comen diferentes tipo de Ramen. Fotografía Roy Jiménez, 2013.

Los Shokudo son comedores urbanos en Tokio que ofrecen gran variedad de comidas a los comensales. Fotografía Roy Jiménez C. 2013

Por: Arq. Roy Allan Jiménez C.

Antes que nada, deseo aclarar que no conozco mucho de gastronomía o nutrición. Sin embargo, esto no me inhibe de resaltar la importancia natural de la comida y la cocina local en las dinámicas urbanas.

La vida urbana esta compuesta por todas aquellas actividades que requieren un contacto directo con el espacio público y la ciudad en general. La degustación de alimentos y la cocina propia de cada ciudad es una experiencia única, natural, que promueve la interacción y genera gran una satisfacción.

No es concebible una visita a Madrid sin probar la “Tortilla de Patata” o unos “Huevos Rotos”. La experiencia de sentarse en un terraza en medio de la ciudad a disfrutar de una buena tapa es parte integral de la vida en España. Por otra parte, pisar Quito y no probar la Umita es un pecado capital que equivaldría a no haber conocido el centro histórico. ¿Quién puede imaginarse una visita a Bogotá sin degustar de una deliciosa arepa rellena o un viaje a Tokio sin probar los famosos fideos que sirven en los pequeños comedores urbanos llamados “Shokudo”?

Pinchos

La gastronomía en España es altamente reconocida. Es imposible visitar San Sebastián sin degustar unos deliciosos pinchos en el casco histórico de la ciudad. Fotografía Roy Jiménez. 2016.

 

La gastronomía local es parte integral de la ciudad. Tanto como las calles, los edificios, el ayuntamiento o las personas que la recorren. La cocina es uno de los primeros encuentros cercanos del visitante con la cultura local y su gente. Un comensal feliz es un turista realizado, un ciudadano satisfecho y un habitante urbano recurrente.

El desayunoes el momento ideal para degustar de la famosa "Umita"en Quito. Fotografia Roy Jiménez 2013.

Desayunar Umita es una experiencia única en Quito. Fotografía Roy Allan Jiménez C. 2013.

 

Muchas ciudades han identificado la importancia de su gastronomía para la vida urbana y se avocan a promover el emprendimiento culinario local. Es importante que las ciudades ofrezcan una  diversa oferta alimenticia a los ciudadanos y sobre todo a los visitantes. Una buena variedad de lugares, ubicaciones y precios  revitalizan la ciudad y promueven la interacción. Esto sin contar que alrededor de una mesa con buena comida y bebida se pasan ratos muy agradables entre propios y extraños.

China

Beijing ofrece una gran variedad de exóticos platillo en sus calles. Fotografía Roy Allan Jiménez. 2014.

 

Los paseos gastronómicos cada vez son más frecuentes en las estrategias turísticas citadinas. Amplios sectores de la ciudad se dedican a la especialización en la oferta de comidas y bebidas locales e internacionales. Este tipo de comercio no solo responde a un turismo netamente urbano, si no que permite establecer cadenas comerciales entre pequeños empresarios, permite el emprendimiento y pone en valor la cultura de cada ciudad. En ese sentido, las ciudades deben controlar la presencia de cadenas internacionales de comidas rápidas. La cocina local ofrece mayor y mejor estimulación al turista en comparación con el mismo sándwich o hamburguesa que se puede comer en todas las ciudades del mundo.

Dicho esto, solo me queda invitarlos para que la próxima vez que caminen la urbe pongan especial atención al almuerzo, dependiendo de la situación, nuestro estómago puede ser el culpable de hacernos repetir los sabores de la ciudad en nuestro paladar.

Roy Allan Jiménez

Email: allan.delalto@gmail.com

Facebook: facebook/urbe@21

¿Te atreves a decir “pues mirá, no lo sé”?

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Ayer estuve leyendo un rato el libro “No es lo mismo” de Miriam Ortíz y Silvia Guarnieri. Es uno de los muchos libros que sobre coaching hay en el mercado, aunque éste en concreto me gusta porque se centra en aspectos y ejemplos determinados que se puede encontrar un coach cuando realiza su trabajo (1).

Una de las posibles situaciones que describen es cuando el coachee (persona que se beneficia del coaching), declara ser incapaz de decir “no lo sé” a ciertas personas y en ciertos momentos. Qué situación tan estresante y tensa, cuando queremos demostrar a alguien que lo tenemos todo controlado, cuando queremos tener todos los cabos atados, que no se nos escape nada, no sea que vayamos a quedar en ridículo, nos critiquen, nos rechacen, perdamos el prestigio, o incluso nos echen del trabajo, o si se trata de una entrevista de trabajo, que no nos contraten. En resumen, qué pánico a tener que decir “No lo sé”, “Ese es un dato que desconozco/que no tengo en este momento”…etc.

En realidad, tal y como explican Miriam y Silvia en su libro, declarar que algo no se sabe ante un jefe, ante un subordinado, ante un entrevistador, ante un comité de dirección, ante un erudito en cierta materia, no tiene necesariamente que tener como consecuencia un rechazo o burla por su parte. Al contrario, dependiendo de cómo nos justifiquemos podemos hasta demostrar una buena cualidad, la humildad, y con ella transmitimos mensajes como: “Admito que hay cosas que no sé” y/ó “Necesito tu ayuda” y/ó “Tú tienes conocimientos y habilidades de los que yo puedo aprender” y/ó “Admiro esas cualidades que veo en ti, eres un modelo para mi” etc, etc.

Lógicamente a ciertas situaciones como una reunión del comité de dirección, a una entrevista de trabajo, o a una presentación debemos ir lo mejor preparados posible. Lo contrario sí que demostraría ignorancia y/o dejadez. Pero admitir que no tenemos ciertos datos o que en nuestra preparación hemos cometido algún error, pero que vamos a hacer lo que esté en nuestra mano para solucionarlo, no tiene por qué dejarnos en mal lugar.

Otro grave error que se comete a veces, es dejar de hacer preguntas por miedo a que piensen que ya deberíamos conocer la respuesta. Por ejemplo, en una reunión con el jefe, en la que nos está explicando cómo desea que se haga alguna cosa. No preguntar acerca de algo que no nos haya quedado claro en el momento oportuno, puede traer como consecuencia que desempeñemos mal una tarea por no haber entendido adecuadamente la información/petición, y en ese caso sí que vamos a quedar realmente mal.

En este punto me parece interesante recordar a Sócrates, ese filósofo al que admiro profundamente desde siempre. Me encanta su declaración “Yo sólo sé que no sé nada”, o “la verdadera sabiduría está en reconocer la propia ignorancia”. Y si esto lo dice un sabio como él… ¡habrá que hacerle caso!.

Por tanto, amigo, tranquilo si algo desconoces. Nadie sabe absolutamente de todo en ésta vida. Y algo que te recomiendo es que si en algún momento alguien deja de apreciarte porque “no sabes”, tal vez debas replantearte seriamente si esa relación te interesa. Porque probablemente se trate de alguien que nunca esté contento con lo que hagas o digas, y por lo tanto que no te valora en justa medida.  La persona que realmente nos aprecie nos facilitará el aprendizaje, en lugar de darnos de lado por nuestra puntual ignorancia.

(1) “No es lo mismo” – Miriam Ortíz de Zárate y Silvia Guarnieri. Editoral LID – 2010

Fuente: La Nueva Ruta del Empleo

Quiero empezar a trabajar por servicios profesionales o “freelance”, ¿qué ventajas tiene?

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Por: Alister Neira

En diversas ocasiones me he topado con varias personas que me dicen que se sienten muy “seguras” donde están trabajando y que no les gustaría soltarlo, ya que tienen una gran “estabilidad”.

De hecho sabemos que la gran mayoría de las personas son asalariadas y trabajan en alguna institución de manera permanente y con un salario fijo.

Pero habemos algunas personas que la estabilidad laboral no la vemos en función de un salario mensual fijo o de la cantidad de tiempo que llevemos en una empresa o institución, y es aquí donde muchas otras preguntan: ¿qué ventajas o beneficios tiene el trabajar por servicios profesionales o “freelance”?

También están las personas que quieren emprender en nuevos campos y en nuevos horizontes pero tienen mucho miedo de dejar su estabilidad en la empresa en la que trabajan desde hace años y hacen la misma pregunta: ¿qué ventajas o beneficios tiene el trabajar por servicios profesionales o “freelance”?

Pues bien, desde mi experiencia y tomando en cuenta la experiencia de otras personas que conozco que también trabajan bajo esta misma modalidad, aquí les dejo esta respuesta de los beneficios que yo he descubierto en mi quehacer profesional.

6 ventajas o beneficios de trabajar por servicios profesionales o “freelance”

  1. Sos tu propio jefe: Quizás esta sea la más importante ya que vos tomás las decisiones de tu propio rumbo y de tu propia carrera profesional. Vos decidís para quién trabajás, cuando, cómo y dónde.
  1. Flexibilidad de horario: Vos sos el dueño de tu propio tiempo. Siempre que tengás alguna actividad importante, ya sea familiar o algún evento de crecimiento profesional como un congreso al que querás asisitir vas a poder asistir sin ningún problema, ya que no tenés que pedirle permiso a tu jefe (porque vos mismo sos tu jefe).
  1. Flexibilidad de lugar: Si bien es cierto que demanda mucha disciplina, una ventaja de trabajar así, es que podés hacerlo desde cualquier parte, ya sea que tengás que reunirte con alguien en una cafetería o bien podés hacer coordinaciones desde tu casa sin tener que preocuparte por el tránsito en las calles ni lidiar con personas que andan atareadas, lo cuál también te ayuda a disminuir los niveles de estrés.
  1. Cambio de rutina: Al no trabajar en una institución fija y como autoempleado siempre tenés que estar haciendo diferentes cosas: reuniéndote con gerentes, mandándo correos, ejectutando tu trabajo (según tu profesión), preparando materiales y todo esto, no sólo te permite evitar caer en una rutina sino que además estás ejercitando tu cerebro constantemente ya que tenés que estar realizando nuevas y diferentes tareas.
  1. Manejo de la frustración: Al trabajar por servicios profesionales o “freelance”, nunca estás 100% “atado” a una institución, lo que significa que nunca llega a haber un apego emocional que trascienda a dicha institución, por lo que si un día alguien decide prescindir de tus servicios, se te hará más fácil superarlo y seguir adelante buscando nuevos proyectos y nuevos horizontes.
  1. Libertad: Cuando se trabaja bajo esta modalidad, hay mucha libertad al momento de tomar decisiones y esto te permite visualizar todas las opciones. Además al no estar en un lugar fijo, no te vas a ver “absorbido” por un sistema y esto también te permitirá disfrutar al máximo lo que hacés.

Si todavía lo estás pensando, te invitamos a intentarlo y si te da miedo recordá las palabras de Franklin D. Roosevelt:

“Es de sentido común elegir un método y probarlo. Si falla, admitirlo francamente y probar con otro. Pero, sobre todo, intentar algo”.

Alister Neira (EfroVida)

Email: anema04@gmail.com

Web: http://efrovida.blogspot.com/

No me digas lo que no puedo hacer

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No me digas lo que no puedo hacer. Esta frase siempre la asociaré a la serie Lost, cuando John Locke estando paralítico  en una silla de ruedas, se la soltó a bocajarro a un trabajador de una agencia de viajes que estaba intentando disuadirlo de hacer una excursión de aventura () Y es que esta frase, cuando se la decimos a otra persona, la solemos ver adecuada, coherente e incluso acertada, de alguna manera respetable.  Pero, ¿y cuando nos decimos a nosotros mismos  que algo  no lo  podemos hacer, qué?

Esas barreras invisibles son las que nos coartan en nuestro desarrollo, en nuestro avance, en nuestro salir de la zona de confort  A la hora de la búsqueda de empleo, esas barreras se vuelven igual de grandes, igual de imposibles de superar e igual de efímeras.  Cuando en tu día a día de buscar trabajo, ante la más mínima acción que realices, las respuestas que te des a las preguntas de: “y esto, ¿para qué me sirve? ¿Para qué lo hago? ¿Qué quiero conseguir?” sean unos vociferantes silencios, es que tus barreras se han comido todo tu territorio.

Nadie sabe lo duro que se te hace buscar trabajo salvo tú mismo/a. Cada persona lo vive y gestiona de diferente manera, pero lo que sí es cierto y común para todos/as que no es fácil, y más cuando las circunstancias externas nos dan negatividad por todas las vías. El miedo es tan grande a veces se nos come todo lo demás. El miedo a tener un perfil en una red social “porque no  sé utilizarla” o “porque los demás me verán”, el miedo a equivocarme a la hora de enviar el curriculum, la (sensación de) inutilidad de enviar una autocandidatura a la empresa donde, de siempre, nos habría gustado trabajar por el miedo a ser rechazados o no contestados, el miedo a cambiar el curriculum por hacerlo diferente…  Es en estas acciones que no llevas a cabo cuando tú te repites una y otra vez que no puedes hacerlo, que no vale para nada, que no tiene un fin real y que es inútil.

Cuando alguien te dice que algo no lo puedes hacer y tú te ves seguro/a, convencido y con las suficientes energías, conocimientos y capacidades para poder hacerlo, ¿no te molesta? ¿no te enerva?  Entonces, por qué cuando te lo dices a ti mismo, ¿simplemente lo acatas y ya?  El miedo es una de las emociones más básicas, que pretende mantenerte a salvo y vivo, a pesar de que el miedo lleve a limitarte e impedir que hagas algo que podrías hacer perfectamente, o por el contrario el miedo puede llevarte a actuar impulsivamente   Las personas somos seres de costumbres, nos gusta lo conocido, lo que controlamos, la seguridad de lo que hacemos con soltura, aunque no nos sirva para nada.  Permítete crear, hacer cosas diferentes, no te pongas barreras, no te digas que no sirves, que no eres útil, que lo que haces no vale para nada.  No te engañes a ti mismo/a.  Empieza por trabajarte tus objetivos, tu plan de búsqueda, por conocer y descubrir alternativas, por probar otras cosas, en fin, por salir de tu círculo vicioso.  No necesariamente encontrarás lo que buscas al día siguiente o tendrás la entrevista de tu vida en una semana, pero conseguirás lo más importante de todo: sentirte útil en tu búsqueda permitiéndote hacer cosas que eres capaz de hacer y rompiendo con los círculos concéntricos que no te permiten avanzar.  Para buscar trabajo puedes hacer muchas cosas, pero para poder empezar a hacerlas debes creer que puedes hacerlas de verdad y bien. No seas tu enemigo…

Fuente: La Nueva Ruta del Empleo

¡Ojo con el coaching!

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Vaya por delante que no soy un escéptico en lo que al coaching se refiere. En absoluto me parece que sea una disciplina prescindible. Más bien al contrario, cuanto más investigo y me formo en el tema, más convencido estoy de su gran utilidad.

Sin embargo, precisamente por haber profundizado en los últimos tiempos en esta materia, aprovechando cualquier oportunidad para intercambiar opiniones con profesionales que acumulan mucho más conocimiento que yo en estas técnicas, considero que, tal y como se está planteando, hay ciertos peligros que pueden hacer que el coach cause serios daños en sus coachees.

No hay que olvidar que la herramienta se centra en las personas, por lo que cualquier mal uso de la misma podría llegar a perjudicar muy seriamente a los sujetos “pacientes”/“clientes” (cuanto más lo pienso, menos claro tengo si en coaching es más apropiado llamarlos de una manera o de la otra).

Digamos que, en mi opinión, hay ciertas premisas que, de seguir tomándose como se hace en la actualidad, podrían hacer que esta profesión, en el mejor de los casos, forjase un enorme desprestigio. Sin embargo, esta situación sería una auténtica lástima, porque son muchos los que perderían la oportunidad de desarrollarse a partir de las técnicas utilizadas.

Un primer defecto de forma que veo en el planteamiento del coaching es que, a pesar de basarse en modelos teóricos procedentes de otros ámbitos, no ha querido posicionarse en paralelo a ninguna otra disciplina profesional. Al tratarse de estrategias focalizadas en el crecimiento personal del coachee, podría haber tenido sentido alinearse junto a otras especialidades como la psicología, psiquiatría, sociología,… básicamente, cualquier rama que tenga como foco el trabajo sobre las personas.

Sin embargo, no es infrecuente encontrar afirmaciones como “cualquiera puede hacer coaching”. Pues lamentándolo mucho, NO. Para ser coach hay que tener una gran capacidad para empatizar con los demás, pero sin juzgar (con lo que nos gusta poner etiquetas), y sin ver afectado nuestro criterio por prejuicios, sentimientos, estado de ánimo,… Vamos, las capacidades que se le exigen a un coach, como se ve, no son poca cosa. Creo que no es mucho pedir que, al igual que un filólogo no se mete a construir puentes, alguien que quiere ayudar profesionalmente a las personas atesore un bagaje formativo y profesional también orientado a estas.

Pero además, considero que, en aras de conseguir un resultado óptimo, un coach no puede ser alguien tan sólo “formado” en la disciplina. Por más vueltas que le doy, se me antoja muy complicado que una persona demasiado joven, sin apenas experiencia, no ya profesional sino incluso vital, pueda ayudar a nadie a encontrar su camino. Cierto es que para que el coaching fluya hay que huir del afán intervencionista que tenemos todos: lo primero que hacemos siempre es dar consejos, y lo segundo, informarnos bien sobre aquello en lo que hemos aconsejado (paradojas del ser humano). Pero de no aconsejar, a no saber qué comportamientos pueden ser más eficientes y cuáles menos para determinadas circunstancias, va un mundo, pero un mundo de tinieblas. ¿Y si ayudamos a nuestro coachee a elegir su camino pero resulta que se ha ido “por los cerros de Úbeda”? Si no lo sabemos, no sólo no le habremos ayudado, sino que habremos contribuido a convertir su existencia en un laberinto indescifrable cada vez que afronte situaciones similares a las que hemos tratado de corregir.

Son sólo unos pequeños matices respecto a lo que considero están siendo errores de base a la hora de ejercer la profesión, pero no olvidemos que en el coaching existe otro personajes, el coachee, para el que también habría que gestionar ciertos aspectos.

No todo el mundo puede ser coachee. En el camino del desarrollo personal y profesional tenemos que hacer una profunda introspección, que nos llevará a descubrir muchas cosas sobre nosotros mismos que ni siquiera nos habíamos planteado. Pues bien, estas cosas que descubrimos pueden no ser del todo satisfactorias, y por lo tanto, quizá el descubridor no tenga la madurez personal suficiente para afrontarlas aún.

Así pues, si juntamos a un coachee inmaduro (por la razón que sea, edad, conocimientos, experiencias,…) junto a un coach sin una excelente capacidad para empatizar, con pocas vivencias (lo mismo, puede ser simplemente por edad),… imaginemos el resultado.

Se está poniendo muy de moda la idea de que el coaching puede aplicarse casi en cualquier entorno. Pues bien, más allá de consideraciones más profundas, la verdad es que utilizarlo, por ejemplo, con adolescentes y jóvenes adultos, puede ser bastante contraproducente, al menos si se aplica el coaching tal y como pretende, con un intervencionismo nulo.

Siendo realistas, un adolescente necesita consejo, y un joven adulto necesita apoyarse en las experiencias de sus seniors. Luego es cierto que lo óptimo será dejarles equivocarse, incluso en lo que ya les hemos advertido. Esto es difícil, nos cuesta decirle a nuestros hijos lo que deben hacer y luego permitirles que hagan lo que estimen oportuno. Pero ¿de qué nos sirve nuestra experiencia si no es para transmitirla a aquellos que todavía no han tenido oportunidad de vivir lo que ya hemos vivido nosotros?

Por lo tanto, con estos perfiles puede hacerse coaching, pero por decirlo de alguna manera (los muy estrictos dirán que esto que propongo no es coaching), sería bueno “descafeinarlo”: presentemos nuestro know how, dejemos que elijan, y si hacen lo mismo que les hemos advertido que es un error, por lo menos no se hundirán, ya que sabrán que conocen a alguien (su coach) que sabe cómo salir de ese pozo en el que se han metido.

En conclusión, y al hilo de lo que he mencionado al inicio del post, considero que el coaching es una muy buena estrategia dependiendo de quiénes sean sus actores, coach y coachee, pero también de cómo se aplique en función de estos.

Como todas las actividades encaminadas al desarrollo personal y a la resolución de conflictos internos (formación, psicoterapia,…), el único requisito debería ser utilizar el coaching con la máxima responsabilidad.

Fuente: La Nueva Ruta del Empleo