Una vida sin liderazgo – Baja productividad

Por: Fabrizzio Ponce

Una motivación escasa y un compromiso débil en las organizaciones llevan necesariamente a una baja en la productividad.  Es una situación complicada, pero tiene muchos potenciadores. La pregunta del millón respectiva es: ¿qué hacer?

Situaciones de ese tipo necesariamente nacen de errores a nivel jerárquico: pobres políticas de gestión, una mala cultura organizacional, poca comunicación, problemas financieros, etc. En ambientes así es difícil trabajar, no hay trabajo en equipo, el compromiso hacia la organización es casi inexistente y, muy probablemente, la rotación de personal es muy alta, con los costos que ello trae. Y si hablamos de productividad, la situación no mejora. Y todo eso se nota desde afuera: clientes, proveedores, la competencia…arrow-35249_960_720

Un buen liderazgo puede poner remedio a ese mal. En momentos donde los jefes y supervisores imponen reglas, directrices y hasta sacan los látigos, los líderes inspiran desde donde están. No se trata de vestir bien o tener frases bonitas para regalar. Se trata de arremangarse la camisa, trabajar, dar ejemplo, empoderar. En síntesis: inspirar e influir.

El cambio es posible. Pero para ello, se requiere de:

Visión: hay que saber dónde estamos y a dónde queremos ir como organización. También hay que visualizar el camino a recorrer y los obstáculos que encontraremos.

Compromiso: los seres humanos somos reticentes al cambio. Siempre habrá una objeción, siempre habrá un ‘pero’, siempre habrá un dejo de nostalgia por cómo se hacían las cosas antes. Si nosotros como líderes no somos los primeros en comprometernos con la causa, el naufragio será inevitable.

Creatividad: si todas las personas nos motiváramos e inspiráramos de la misma forma, no haría falta liderazgo. Pero el ambiente y las circunstancias van cambiando,  así que debemos tomar eso en consideración junto con el hecho de que cada persona es diferente. El liderazgo aporta creatividad, ideas y, al final del camino, la solución.

Fabrizzio Ponce

Email: fabrizzioponce@lanuevarutadelempleo.com

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Twitter: @fabrizzioponce

La Nueva Ruta del Empleo Radio – Costa Rica

En nuestro programa más reciente de La Nueva Ruta del Empleo Radio en Costa Rica iniciamos una serie de tres programas con lo mejor del 2016. Tuvimos extractos de entrevistas con nuestros ruteros Verny Wilson, Adriana Bogantes y Minor Arias.

Nuestro programa es conducido por Fabrizzio Ponce y se transmite todos los jueves a las 5:00 pm hora de Centroamérica a través de Radio Costa Rica 930 AM y por internet en radiocr.net con posterior transmisión en diferido por Canal 19.

Las claves del liderazgo, según Nelson Mandela

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Ayer cayó en mis manos las 8 reglas del liderazgo según Nelson Mandela, que fueron recopiladas por Richard Stengel, ex director de la revista Time y me gustaría compartirlas con vosotros.

Las 8 reglas del liderazgo según Mandela eran conocidas por “Las Reglas de Madiba”:

  1. El coraje no es la ausencia de miedo – es inspirar a otros para sobreponerse a él. (Pasó miedo pero disimuló no tenerlo, para que los otros no lo tuvieran).
  2. Lidera desde la línea delantera – pero no deja tu base atrás. (Cuando, siendo prisionero, negoció con el gobierno, tuvo que persuadir a sus seguidores para mantener su confianza).
  3. Lidera desde atrás – y deja creer a otros que están en primera línea. (Usó la imagen del pastor que va detrás de las ovejas).
  4. Conoce a tu enemigo – y aprende sobre su deporte favorito. (Estudió la lengua “africana” de los boers, para poder hablar con ellos sobre sus deportes favoritos).
  5. Mantiene a tus amigos cerca – y a tus rivales todavía más. (Invitó a comer a su casa a sus contrarios).
  6. Las apariencias tienen importancia – y acuérdate de sonreír. (Su arma fue su sonrisa, más que su palabra).
  7. Nada es negro o blanco.
  8. Renunciar también es liderar. (Reconocer y corregir sus fallos es un signo de madurez).

¿Qué os parecen sus reglas? ¿Añadiríais o quitaríais alguna?

Fuente: La Nueva Ruta del Empleo

Una vida sin liderazgo – Moral baja

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Por: Fabrizzio Ponce

Siempre me ha llamado la atención la vida de Alejandro Magno. En sus casi treinta y tres años de vida logró conquistar gran parte del mundo conocido en ese entonces –y seguramente hasta sitios que ni él imaginó que existían. También alguna vez he especulado con lo que hubiera logrado si no hubiera fallecido tan joven. ¿Hasta dónde habría llegado?

Esto lo menciono porque, a pesar de sus grandes conquistas, una vez que falleció, todo el vasto imperio conquistado terminó diluyéndose en medio de confusiones, intrigas y disputas. Al no estar el líder, la moral –la fe en el líder de la cima, como dice John Maxwell- se cae. Y eso, se trae abajo todo lo demás.

Traigamos esto a un plano más personal: a nuestra organización, a nuestros barrios, a nuestra familia. Al no haber liderazgo, no hay una figura que influya, que modele, que acompañe y guíe. En mi comunidad actualmente sucede: la dirigencia política no se pone de acuerdo, hay discusiones, enredos y se han perdido muchas oportunidades y beneficios.

Un líder debe influir ánimo, fuerza, levantar y empoderar a su equipo de trabajo, de forma que la motivación crezca día a día. Cuando eso suceda, tendremos resultados satisfactorios y el círculo de bienestar e inspiración crecerá.

Como líderes, uno de los retos es mantenernos influyendo, que nuestra gente siempre nos vea mano a mano con ellos. Es parte de la receta del éxito de nuestro liderazgo.

Fabrizzio Ponce

Email: fabrizzioponce@lanuevarutadelempleo.com

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La Nueva Ruta del Empleo Radio – Costa Rica

En nuestro espacio más reciente de La Nueva Ruta del Empleo Costa Rica conversamos sobre búsqueda y estrategias para conseguir empleo.

El programa es conducido por Fabrizzio Ponce y se transmite por Radio Costa Rica 930 AM, por internet en http://www.radiocr.net y en diferido los fines de semana en Canal 19.

Cómo encontrar el trabajo que te gusta

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“Encontrar un trabajo que te guste, que te guste el trabajo que encuentres” es la directriz más importante en el campo de la reeducación laboral.

¿Cuáles son las cosas que te gusta hacer? Piensa en los pasatiempos y actividades que disfrutas en tus horas de ocio y los temas que uno ha leído con gran curiosidad. Esta lista puede incluir comida, masajes, ejercicios, el asesoramiento, la moda, etc… Tómate tu tiempo, anota; asegúrate de que la lista es exhaustiva. En algún lugar de esta lista estará la clave sobre cuál es tu verdadera profesión.

Si pudieras pasar ocho horas al día pensando o trabajando con algunos de estos temas, ¿cuáles elegirías? Utiliza éstos como indicadores del tipo de trabajo que te resulte agradable de realizar.

Una vez que hayas identificado y seleccionado tus intereses más fuertes, empieza a tomar las medidas necesarias para hacer que tu nuevo trabajo sea una realidad. Llevará seguramente algo de tiempo y esfuerzo, pero los beneficios para tu salud y calidad de vida serán enormes. Ten en cuenta que lo que necesitas de un trabajo puede cambiar con el paso del tiempo. Siempre puedes utilizar tu creatividad e inteligencia para crear una nueva situación.

En mi caso, lo que me llevó a mi actual profesión es cuando descubrí entre otras cosas que lo que más me gustaba era saber y leer todo lo posible acerca de remedios naturales, plantas, alimentos, dietas, bienestar… Además siempre me he preocupado de mantenerme en forma haciendo yoga o senderismo entre otras muchas actividades. También recuerdo que mis amigos (e incluso hasta desconocidos) solían interesarse y copiar mis recetas y hábitos de comida como por ejemplo los licuados de verduras… Tal vez y si os sentís identificados con algunas de las señales que os acabo de contar y si pasáis bastante tiempo leyendo sobre salud alternativa, quizá ésta pudiera ser vuestra verdadera profesión en lugar de sólo un hobby.

Recuerda que nunca es tarde para empezar a vivir la vida que sueñas.

Fuente: La Nueva Ruta del Empleo

Cómo comer sano en el trabajo

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Muchas personas fracasan en sus esfuerzos por mantener una dieta saludable porque no saben cómo comer sano en el trabajo. Normalmente es más difícil seguir una dieta cuando se está en el trabajo, debido a que, por ejemplo, los compañeros a veces nos piden comer con ellos o a que tenemos demasiadas tentaciones alrededor: bombones, dulces.. o simplemente que estamos prestando más atención a algo urgente que tenemos que hacer que a la propia comida… Pero si quieres aprender a comer sano en el trabajo, aquí van algunos consejos.

  1. Desayuna. Es la comida mas importante, y no debes saltártelo. Y mejor si es en casa porque fuera de casa por lo general será menos nutritivo y más calórico. Proporciona la energía necesaria para funcionar de manera eficiente al inicio de la jornada y también te ayudara a controlar el hambre a lo largo de la mañana. Algunos de los alimentos recomendados incluyen avena con frutas y nueces, rebanadas de pan integral tostado, yogur, cereales y huevo.
  2. Evita el exceso de café. El café es una de las bebidas más consumidas en el lugar de trabajo, ya que tiene un efecto energizante. Sin embargo, puede ser perjudicial para tu salud ya que contiene cafeína. También es alta en calorías cuando se toma con azúcar. Trata de beber una sola taza pequeña al día, y no agregarle azúcar o bien sustituye el café por un té verde.
  3. Bebe más agua. El agua te mantendrá hidratado, despejado y fresco. Es buena para la salud y es saciante. Simplemente con beber un vaso de agua, el ansia por la comida se reduce significativamente. Si tienes deseo de beber soda, prueba a beber agua con gas en su lugar.
  4. Come un almuerzo saludable. Y más sano y económico si te traes la comida de casa. Un almuerzo saludable debe incluir carnes bajas en sodio o pescado, verduras, alimentos integrales y algo de arroz o legumbre.
  5. Evita el dulce. O al menos redúcelo lo máximo posible puesto que no te aportará ningún nutriente, sólo calorías. Por lo tanto prueba a sustituir el dulce por frutos secos, tortitas de arroz o unas piezas de fruta.

En fin, no dudes en disfrutar de la comida sana en el trabajo. Tu rendimiento y tu salud te lo agradecerán.

Fuente: La Nueva Ruta del Empleo

En momentos de crisis, los valores marcan la diferencia

Llevamos unos cuantos años soportando una situación de crisis que nos ha llevado a  una profunda sensación de incertidumbre, una gran competitividad, una mayor exigencia en lo personal y en las organizaciones para conseguir mejores resultados y mayor rendimiento. Dicen que las crisis tienen tres cosas: una solución, una fecha de caducidad y una enseñanza para tu vida. Son en los momentos de inestabilidad cuando se agudiza el ingenio, se es más creativo, en definitiva decidimos o nos vemos obligados a adaptarnos, realizar CAMBIOS y dichos cambios nos enseña a ser mejores.

La dirección de RRHH ha ido evolucionando desde una gestión por hierarchy_-_people_on_a_-ladder-svgobjetivos a una gestión por competencias y actualmente y desde hace algunos años son mucha las grandes empresas y corporaciones que se han ido declinando por una dirección por valores.

Los valores siempre han estado ahí. Cada conducta individual está impulsada por los propios valores personales. Sean o no aceptados, compartidos, aprobados o cuestionados por los demás. A nivel empresarial ocurre lo mismo. En algunos casos esos valores están por escrito y forman parte de la cultura de la empresa y en otros casos no es una cuestión tangible sino que se muestran en las diferentes acciones de la empresa y en el propio clima laboral. Las empresas mueven sus ruedas sobre el camino que le marca sus valores, actúan en función de dichos valores para legitimarlos e ir en coherencia con ellos.

Tal y como menciona Salvador García, los valores a la empresa son algo así como el alma al lo humano  “El alma de la empresa inspira y da armonía al conjunto de acciones del «cuerpo» de la empresa, que está constituido por su capital, su imagen, sus estructuras, sus procesos, sus tecnologías y sus productos. Un alma sin cuerpo es un fantasma, pero un cuerpo sin alma es un cadáver”.

Blanchard y O’Connor plantean que para conseguir una dirección por valores primero hay que clarifica cual es el objetivo y cuáles son los valores de la empresa, luego hay que comunicarlos de manera efectiva y por ultimo hay que alinearlos con la práctica. A su vez se trata de un proceso dinámico en el que hay que revalorar o repensar la estructura de la organización, los procesos de trabajo y las políticas de personal y de RRHH tales como la selección, formación, promoción, reconocimiento y desvinculación.

Las ventajas de la gestión por valores son, según García:

  • Aumentar eficiencia y la confianza
  • Democratiza la toma de decisiones
  • Impulsa la  creatividad
  • Mejora tu diferenciación corporativa
  • Da coherencia al discurso de «Responsabilidad Social»
  • Promueve la conciliación laboral-familiar
  • Mejora el clima laboral
  • Atrae el talento
  • La credibilidad de la Dirección mejora
  • Mayor legitimación social.

Pero la dirección en valores no supone la anulación de la gestión por objetivos o por competencias sino que se complementan, siempre y cuando estén planteadas con coherencia, y no suponga la inflexibilidad e individualización de la conducta del equipo de trabajo, el proceso productivo y de toma de decisiones.

Para más profundización sobre este modelo de gestión y liderazgo os recomiendo que leáis a Salvador García ya que hace un análisis excelente y muy ilustrativo de la gestión por valores.

Fuente: La Nueva Ruta del Empleo

 

La crítica constructiva en el trabajo

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Se tiene la percepción de que al realizar o recibir una crítica constructiva se “castiga o penaliza” a la persona. Sin embargo, la crítica constructiva es una experiencia de aprendizaje, debido a que la persona que la recibe puede identificar áreas de mejora para alcanzar el éxito. Con un poco de previsión, se puede dar una crítica y obtener resultados positivos. Aunque las críticas nunca son agradables, pueden servir para mejorar como persona y como empleado, pueden ser un elemento más de crecimiento en la empresa y de la empresa.

Una crítica constructiva para que sea efectiva debe realizarse mediante la identificación de puntos fuertes, áreas de mejora y la realización de recomendaciones. Para efectuar una crítica positiva en el trabajo, te recomendaría: 

  • Ten objetivos claros. Pregúntate a ti mismo cuál es el mejor resultado posible de esta crítica. Si simplemente es el cotilleo, probablemente sólo consigas rencor y el resentimiento. Es una mala manera desperdiciar el tiempo de todos. Por otro lado, si crees que puedes lograr mejoras con tus críticas, plantéate cuáles son y cómo debes realizarlas para conseguir esos resultados. 
  • Trata a los demás como te gustaría ser tratado. Ponte en el lugar de la otra persona y piensa en cómo te sentirías si recibieras la crítica con las mismas palabras que has elegido. 
  • Elige el momento adecuado. Por lo general, no ayuda hacerla en público, porque sólo conduce a la “humillación”. Mejor hacerlo en privado o si en ocasiones se requiere una tercera persona, intentar que sea lo más imparcial posible. Presta atención al lenguaje hablado y también al corporal, y no hay que olvidar que la mejor manera de neutralizar la posible tensión generada es el humor. Si la persona se siente mal o está pasando por una situación difícil, tal vez no sea el mejor momento para hacer críticas. 
  • Ve al grano y no des rodeos. Probablemente el interlocutor esté ansioso por lo que le queremos comentar, así que es básico utilizar un lenguaje conciso e ir al grano. Cuantos más rodeos demos, más fácil es que el interlocutor pierda los puntos clave de la crítica y eso quita potencia a la conversación. Una vez expuestos tus argumentos, escucha también la respuesta, que quizás te haga reconsiderar tu planteamiento. 
  • Deja que la persona sepa que quieres ayudarla. Es más fácil aceptar las críticas de alguien que se preocupa. Una crítica egoísta cae en el olvido, así que asegúrate de exponer por qué a la persona que quieres hacerle la crítica le afecta esa mejora que propones. Eso hará que esté más abierto a las sugestiones, con independencia de cómo te sientas tú acerca del tema que os ocupa. Del mismo modo, cuando seas tú el que recibes una crítica, piensa en que puedes mejorar el tema que se está debatiendo. 
  • Fomenta la autocrítica. Siguiendo con lo presentado en el punto anterior, antes de plantear las debilidades de los demás, piensa cuáles son las tuyas. De hecho, compartir algunas debilidades de la crítica en cuestión puede ayudarte en el planteamiento. Mantente alejado de los ataques directos a la otra persona y para poner ejemplos, limítate a las experiencias de los presentes en la sala, no a las de terceros. Usa tacto al dar la crítica. Decirle a alguien la verdad no significa que tienes que ser hiriente. La forma en cómo dices algo tiene mucho que ver con cómo la otra persona va a reaccionar.

Aunque las críticas nunca son agradables, pueden servir para mejorar como persona y como empleado, pueden ser un elemento más de crecimiento en la empresa y de la empresa.

Fuente: La Nueva Ruta del Empleo

Gestión del cambio hacia la cultura preventiva

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Vivimos tiempos de continuos cambios, tiempos que están siendo aprovechados por muchos para hacer “examen de conciencia” con la intención de crearse una imagen del futuro que nos dé el “pistoletazo de salida” hacia el éxito. Quiénes somos, dónde estaremos en el futuro, cómo nos veremos y sobretodo cómo nos verán los demás… Estas son algunas de las preguntas que debemos plantearnos cuando nos embarcamos en el viaje del proceso del cambio.

Pero, ¿dónde queda la “cultura preventiva” en este viaje? ¿Estamos en la dirección del desempeño óptimo de la organización? O por el contrario ¿no es más que papel mojado que no va más allá de una “cara bonita” de “cara a la galería”?

Si hablamos en términos globales y somos éticos y objetivos con la realidad de la situación, en España aún no existe una idea clara de “cultura preventiva”, que sea transmitida e interiorizada por todos los niveles de la organización. Aún queda dar el “golpe de efecto”. Si bien es cierto, y estamos siendo justos al matizar este punto, muchas organizaciones, y en gran medida aquellas con mentalidad global, están haciendo un gran esfuerzo para integrar la prevención de riesgos laborales como una parte más del proceso productivo, convirtiéndola en elemento clave en la planificación y en los presupuestos.

Pero ¿cuáles son los problemas de base en la creación de “cultura preventiva”? El debate en este sentido sería interminable pero podemos generalizarlos en tres:

  • Falta de implicación de la alta dirección

En la fase de interiorización es la alta dirección quien lleva “la voz cantante”. Es el líder de la organización quien define esta imagen del futuro y es el responsable de que todos los demás actores representen su papel como él quiere, como él ha visualizado, y entiende que la seguridad y la salud de sus actores es fundamental para llegar al día del estreno.

  • Falta de profesionalización y credibilidad en los equipos de prevención              

La organización necesita un equipo de especialistas que cuente con el apoyo del líder, que sepa integrar la seguridad y salud en el proceso productivo para mejorarlo y no simplemente para cumplir con requerimientos legislativos y burocráticos, que flexibilice y adapte los requerimientos a la situación real del día a día, que aporte soluciones y que encaje con la imagen de futuro. Así los profesionales de prevención podrán ser aceptados como punto de referencia por el resto de la organización y ganarse su confianza.

  • Formaciones masivas y sin valor añadido en prevención de riesgos laborales

Es fundamental que todos los integrantes de la empresa tengan una buena formación en seguridad y salud, pero que vaya más allá de cumplir con los mínimos exigidos por la ley. En los últimos años se ha visto una explosión de programas formativos de toda índole y requerimientos legales por parte de la administración que no pasan de ser meros trámites o incluso obstáculos. La misión de las formaciones debe estar dirigida a crear valor en los trabajadores, aportarles soluciones en su día a día y hacerles saber que son una parte importante de la organización y no un recurso más para generar beneficios.

Establecer un criterio claro en cuanto a “cultura preventiva” debe ser un requisito para las empresas de cualquier tamaño. No estamos hablando sólo de seguridad en los trabajadores, estamos hablando de imagen y profesionalización, en definitiva de hacerse un hueco y lograr el respeto dentro del mercado laboral.

Todas aquellas personas que estén interesadas en recibir más información sobre la cultura preventiva pueden ponerse en contacto con Beatriz Reyero.

Fuente: La Nueva Ruta del Empleo