Hablar en público: una batalla por ganar

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Uno de los caballos de batalla más importantes a los que nos enfrentamos continuamente a lo largo de nuestra vida es ese miedo escénico que nos entra cada vez que tenemos que hablar delante de personas a las que no conocemos demasiado.

Ocurre tanto para pequeñas intervenciones dentro de un grupo como, por supuesto, cuando debemos ponernos delante de un auditorio a realizar una presentación.

Esta sensación de nervios, timidez sobrevenida, miedo, y todo tipo de sentimientos negativos acerca de cómo seremos capaces de salir del paso, está muy influenciada por un factor puramente cultural: se nos anima desde pequeños a no equivocarnos, lo cual es mucho más fácil cuando pasamos desapercibidos.
Es decir, se nos condiciona desde niños a no fracasar más que a tener éxito.

Hoy en día, a pesar de que cada vez tenemos más necesidad de a participar en eventos sociales, el terror a decir algo inadecuado, a no ser aceptados o simplemente, a quedarnos bloqueados, sigue siendo una barrera para muchos insalvables.

Sin embargo, tendría una solución relativamente sencilla, que pasa por la formación y el refuerzo positivo para todos aquellos que, sea cual sea el resultado de su discurso, al menos tratan de superarse.

Para ser sinceros, ¿cuántas veces de esas que hemos empezado a hablar forzosamente delante del público ha salido tan mal que nos han echado de allí a patadas?

Por contra, en la mayor parte de estos casos se produce un efecto sumamente satisfactorio: nuestros oyentes, agradecidos por el esfuerzo de haberles compartido la información que teníamos para ofrecerles, nos recompensan con palabras de elogio e incluso, cuando hay alguien entre la multitud que toma la iniciativa (que también para esto hay timidez), nos aplauden.

Cuando se nos pone delante de un grupo de personas para que nos atiendan coinciden varias circunstancias:

  1. 1.    O bien esas personas quieren escucharnos a nosotros, o bien les interesa el tema del que vamos a hablar. Normalmente es el segundo caso, porque claro, para llegar a ser alguien a quien los demás quieran oír, hay que ganarse cierta reputación, que pasa precisamente por haber tenido varias intervenciones en foros similares saliendo de todas ellas lo suficientemente airoso como para que hablen bien de uno (poniendo a funcionar el boca a boca).
  2. 2.    Se nos supone, si no expertos, al menos suficientemente conocedores de la materia que vamos a tratar como para que merezca la pena invertir el tiempo necesario en escuchar el mensaje.
  3. 3.    El público, ese ente al que le tenemos tanto miedo, habitualmente es agradecido, por lo que valora el esfuerzo incluso más allá del resultado
  4. 4.    Alguien ha confiado en nosotros para atreverse a ponernos en esa situación. Este punto es muy importante, porque para que alguien confíe en ti, es necesario que hayamos demostrado previamente aptitudes suficientes para saber defender nuestro discurso.

Con todo esto a favor, debería ser suficiente para entender que merece la pena pasar ese mal trago que supone subir al escenario (entendiendo este como el espacio en el que tendremos que realizar nuestra intervención).

Todo esto es fácil de decir, pero claro, hay que ponerlo en práctica. Así que, van aquí unas pistas sobre cómo “suavizar” nuestra entrada:

  • •    Los últimos cinco minutos antes de salir a escena, dedícalos a relajarte. Los nervios previos son traicioneros, por lo que es bueno distraer la mente, pero para eso, lo peor que podemos hacer es volcarnos en repasar nuestros papeles. Respira profundamente (muy recomendable practicar la respiración abdominal), concentrándote sólo en esta respiración y en su ritmo pausado y constante.
  • •    Intenta memorizar las primeras frases (pero no en esos cinco minutos, sino antes, mucho antes), de forma que nos sintamos seguros de ser capaces de reproducirlas sin tener que pensar demasiado. Practiquemos diciéndolas muy pausadamente. Si sabemos empezar despacio, podremos seguir calmados. Si por el contrario empezamos ya acelerados,… mejor no lo hagamos y punto.
  • •    Mira al público. Al saludar, de forma global. Al hablar, pasa ordenadamente por las miradas de todos los asistentes a tu alcance. Les harás cómplices de tu situación. Será fácil que comprendan lo difícil que resulta estar ahí, y sus reacciones serán de atención, escucha activa (asentir es la más común), participación (es difícil, pero dado que hablamos para otras personas ¿por qué no hacer que en la medida de lo posible tomen cierto protagonismo?),…
  • •    Sonríe. La sonrisa transmite seguridad en lo que decimos, y si a las miradas unimos sonrisas, recibiremos de vuelta en muchos casos,… otras sonrisas. Y cuando nos sonríen nos sentimos valorados, aumenta nuestra autoestima y la sensación de que estamos haciéndolo bien, reforzando nuestra conducta y facilitando que siga fluyendo.

Si todo esto va funcionando, lo cual es bastante más que habitual, el resto fluirá por sí solo.

Con estas simples estrategias mejoraremos notablemente en nuestras exposiciones en público, saldremos satisfechos de nuestro trabajo y en muchos casos, nos encontraremos con que lo que no queremos pasados unos minutos es terminar, porque seamos sinceros, a todos nos gusta ser el centro de atención por nuestro buen hacer.

Y si aún te quedan dudas, realiza un curso en el que te enseñen a practicar estas y otras técnicas (organización del discurso, mejora del tono y potencia de voz, respiración, control del tiempo,…) y poco a poco, llegaremos a ser grandes expertos en la materia.

Eso sí, procura que no desaparezcan por completo los nervios iniciales. El día que eso ocurra no estarás demasiado motivado por dar tus charlas, y cuando algo no nos motiva no le ponemos la suficiente pasión, y entonces,… nos imaginamos el resultado.

Fuente: La Nueva Ruta del Empleo

La marca ciudad

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New York. La ciudad que nunca duerme. Fotografía RJC 2015.

Por: Arq. Roy Allan Jiménez C.

Alrededor del mundo, las ciudades buscan posicionarse como destinos atractivos. La mercadotecnia y las ciudades establecieron una relación permanente desde la segunda mitad del siglo pasado.

Algunas estrategias comerciales asociadas a las ciudades han calado en el imaginario global. Nueva York: “La ciudad que nunca duerme”, “Medellín la más educada”, Barcelona: “Nuestra casa, su casa”, “Lo que pasa en las Vegas, se queda en las Vegas”. Estas son solo algunas frases nacidas de campañas publicitarias que hoy en día forman parte de la cultura popular. 

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Medellín la más educada. Fotografia RJC. 2011.

Una correcta estrategia publicitaria a nivel ciudad provee a los ciudadanos de una “imagen corporativa” que pueden aprovechar en sus emprendimientos. Las ciudades aprovechan sus elementos más característicos para posicionarse como destinos únicos que ofrecen al visitante una experiencia particular. Estas “carnadas publicitarias” pueden variar desde elementos propios del paisaje (Playas, Montañas, Ríos),  figuras públicas de relevancia (escritores, deportistas), organizaciones famosas (Equipos deportivos o culturales) legado histórico (antiguas civilizaciones) hasta mitos y leyendas.

Un ejemplo muy particular de una estrategia en esta línea es la ciudad de Alcalá de Henares en Madrid, España. “Alcalá: Inspiración Cervantina”. La ciudad tiene el gran honor de ser la ciudad natal de Miguel de Cervantes y Saavedra, autor de la obra cumbre de la lengua española: El ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha.

Con tan solo 200 mil habitantes, Alcalá de Henares es uno de los ayuntamientos que forman parte del corredor del Río Henares. Alcalá toma como base para gran parte de su oferta turística la vida y obra del conocido escritor. Adicionalmente, la ciudad cuenta con la Universidad de Alcalá y una gran historia producto de sus 2000 años de historia desde que fuera fundada por los romanos. A pesar de todo, el gancho de la ciudad gira entorno a Miguel de Cervantes.

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Alcalá de Henares. Inspiración Cervantina. Fotografía RJC. 2016.

A lo largo del año, el ayuntamiento de la ciudad organiza actividades con el sello de Cervantes: Recorrido por la vida Cervantes, El Mercado Cervantino, El Tren de Cervantes, La Feria del Libro. Todas estas actividades acercan una gran cantidad de visitantes a la ciudad y permiten que muchos negocios saquen partido de esta situación.

Las estrategias de publicidad asociadas a la ciudad permiten potenciar el patrimonio natural y cultural. Al mismo tiempo, proveen a los negocios locales de un valor agregado importante en sus posicionamiento comercial.

Estas estrategias pueden aplicarse en diferentes escalas. A nivel de países son muchos los ejemplos: “Nicaragua tierra de lagos y volcanes” “Colombia, el peligro es que quieras quedarte”, “Ecuador, ama la vida”. No menospreciemos la importancia de la ciudad como atractor de inversión y capitales. Adoptar una de estas estrategias puede ser el mejor pretexto para un buen negocio.

Roy Allan Jiménez

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Doce maneras de ser exitoso fracasando

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Hace un tiempo leí un tuit muy interesante, que decía algo así como que ya estaba bien de hablar tanto del éxito y que a ver quién empezaba a hablar del fracaso de una vez.

Bueno, pues oye, vamos a hacer caso a este chico para que se quede tranquilo. Para ello, he redactado este dodecálogo que no necesita introducción, con el título del post es suficiente:

  1. Importantísimo y esencial, la clave principal del asunto:Piensa que eres un@ fracasad@.
  2. Deja que los demás te digan que eres un@ fracasad@y, mejor aún, creeles a pie juntillas. Si te lo dicen, por algo será. Sobre todo si quien te lo dice también es un@ fracasad@. Sabe de lo que se habla.
  3. Ríete irónicamente de esos bobos y bobas que pierden su tiempo tratando con esfuerzo de alcanzar sus metas. ¿Metas?. La única meta que debe interesarte se llama “gol”, y quien debe lograrla es tu equipo favorito de fútbol, que para eso les pagan, y mucho, por cierto.
  4. No muevas un dedo. Total, ya habrán movido el suyo otr@s.
  5. Sigue sin moverte.Total, con tantos y tantas que hay por ahí que quieren lo mismo, no merece la pena ni intentarlo. Ya se lo habrán quedado ell@s.
  6. Dedica al menos dos horas al día a despotricar de lo mal que está la vida, de lo chorizos que son los políticos y de la vergüenza de país en el que vives.Eso si, hazlo mejor sentado en tu sillón favorito, no te molestes en salir a la calle a hacer algo. Es agotador, deprimente y no sirve de nada. O como mucho comparte imágenes en Facebook sobre el tema. Es más divertido y relajado.
  7. Piensa que todo debería ser fácil de lograr, y que hay que lograrlo cuanto antes, caiga quien caiga. Incluso, si hace falta, mintiendo, robando (cuanto más, mejor), o falseando datos.
  8. Una vez hayas fracasado en algo, ni se te ocurra volver a intentarlo. YA has fracasado.¿Para qué arriesgarse a actuar por segunda o tercera vez?, ¡Podrías tener éxito!.
  9. Haz caso de tus miedos. Tener miedo te protege de cualquier cosa, buena o mala que te pueda suceder. Ya sabes, más vale malo conocido…
  10. Jamás uses agenda, ni te pongas plazos, ni te importe llegar tarde a los sitios.¿Para qué llegar a tiempo, si nadie te espera?.
  11. Nunca tengas en cuenta a los demás. Regodéate todo lo que puedas en tu propio fracaso, y pide, pide y pide todo lo que necesites, que ya tienes bastante con ser un@ desgraciad@ para ocuparte tú de hacer nada. Los demás están obligados a atender todas tus necesidades, ya que eres una pobre víctima.
  12. Por último, serás el/la perfect@ fracasad@ pensando que si las cosas te salen mal es por culpa de l@s demás.Ell@s son los que no han sabido hacer las cosas bien, y tú has pagado por sus errores. Es@s que se han de ocupar de ti y..¡No lo han hecho!.

Y tranquil@ porque, en llegar a tener éxito podrías tardar años. Fracasar solo cuesta un segundo. El que ocupas en pensar que lo eres. Luego lo demás ya viene rodado. ¿Ves que fácil?

Fuente: La Nueva Ruta del Empleo

El ahorro, nuevo compañero de viaje

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El concepto que sobre el ahorro tenían nuestros padres dista mucho del concepto que tenemos los de la generación que hemos vivido en la cultura del consumismo, de la compra por impulso o del “recurrir al crédito” sin demasiadas contemplaciones, y esto más que una crítica, es una constatación. A pesar de vivir en la era de la información, nuestras decisiones de compra no siempre han estado sustentadas en criterios racionales. 

Pero las circunstancias que de sobra todos conocemos, han hecho que nosotros, los de la generación de los 70 y los 80 nos hayamos dado cuenta y hayamos tomado buena nota de la importancia del ahorro.

Estamos de acuerdo en que algunos conceptos como el análisis o la planificación están íntimamente relacionados con el mundo de la empresa, pero la cuestión es si en la economía familiar se pueden aplicar conceptos similares. La respuesta es sí.

En nuestra economía familiar debemos pensar qué nos preocupa tanto en el corto, como en el medio y largo plazo. ¿Nos preocupa tener liquidez para atender los gastos de la casa, del coche, del colegio? ¿Nos preocupa que la pensión nos permita mantener un nivel de vida similar al actual? ¿Nos preocupa poder adquirir una vivienda propia algún día? ¿Nos preocupa que nuestros hijos puedan estudiar en la universidad? y… ¿Por qué no? ¿Nos preocupa poder viajar o permitirnos algún capricho?

Una vez contestadas estas u otras preguntas, tendremos lo más importante, habremos definido nuestros objetivos. Ya sabemos adónde queremos llegar, ahora debemos saber de dónde partimos, así es que es el momento de efectuar un estudio detallado de nuestra situación individual.

Con la información sobre ingresos y gastos mensuales, unido a los ahorros disponibles ya podemos plantearnos cómo lograr “nuestros objetivos personales”, es decir, ya  podemos planificar financieramente nuestra economía familiar.

Pondremos un ejemplo práctico que la mayoría de nosotros seguramente haya vivido ya, la compra de un coche.

Cuando decidimos comprar un coche, salvo que dispongamos del efectivo, solicitamos financiación, bien acudiendo a una entidad financiera o a través de la financiera del propio concesionario.
 
Suponiendo que solicitamos un préstamo por el valor del coche que asciende a 16.470 € a devolver en 10 años, a un tipo del 9%, pagaremos una cuota mensual de 208,63 €. Al final de la vida del préstamo, habremos pagado por el coche que vale 16.470 €, un total de 25.036,20 €.

Planificar financieramente consiste en que si hace diez años hubiéramos definido como uno de nuestros objetivos la compra de un coche y para conseguirlo hubiéramos decidido constituir un ahorro de 100 € al mes a un tipo de interés del 6%, al cabo de esos diez años, es decir, en el momento actual, tendríamos el capital de 16.470 € necesario para adquirirlo.

En resumen, en el primer caso, acudiendo a financiación externa cuando surge la necesidad de compra hemos pagado por el coche 25.036,20  €, mientras que en el segundo caso, en el que nos hemos anticipado, el coste ha sido tan sólo de 12.000 €, la suma de nuestras aportaciones, lo que supone un ahorro de 13.036,20 €.

En este ejemplo se aprecia claramente la importancia de la planificación financiera. Es cierto que efectivamente en tiempos como los actuales, las economías familiares atraviesan momentos difíciles, pero es precisamente en estos momentos en los que muchos de nosotros hemos realizado un estudio pormenorizado de los ingresos y gastos, cuando podemos decidir qué cantidad del líquido mensual podemos destinar a cumplir nuestros objetivos o a prever nuestras necesidades para mirar con cierta tranquilidad al futuro.  

En realidad, la planificación finaniera es un concepto algo más amplio que hemos querido simplificar con este ejemplo ya que hablamos de varios objetivos, en distintos horizontes temporales para los que se diseñan estrategias de inversión específicas.
 
No harían falta a mi modo de ver más razones que justifiquen el ahorro, aun así no hay que olvidar que las políticas fiscales del gobierno van en la línea de fomentar el ahorro  al tiempo que desde Europa proponen un modelo mixto de pensiones que combine pensiones públicas y ahorro privado para garantizar, o mejor dicho, para que “nos auto-garanticemos” pensiones adecuadas, con lo que poco más hay que añadir.

Nuestros padres tenían bien “arraigado” el concepto del ahorro, nosotros lo hemos “asumido” pero es a las generaciones futuras a las que les debemos transmitir su importancia para que el concepto del ahorro forme parte de su cultura financiera.

 Como decía Samuel Johnson, “Pocas cosas son imposibles con diligencia y habilidad; las grandes obras fueron realizadas no con fuerza sino con perseverancia”.

Fuente: La Nueva Ruta del Empleo

Rescatemos el Barrio

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Los negocios de escala barrial son una nueva tendencia que busca competir con entornos impersonales como los malles y los supermercados. San Sebastián, País Vasco, España. Fotografía Roy Allan Jiménez C.

Por: Arq. Roy Allan Jiménez C.

Los barrios engloban en un espacio relativamente pequeño todas las actividades cotidianas propias de la vida urbana. En un rango de caminata  corto, es muy común encontrar gran cantidad de servicios a la mano.

Sin embargo, la llegada de grandes cadenas comerciales, la veneración por el uso del automóvil y el auge de las urbanizaciones cerradas nos ha hecho olvidar la importancia del barrio como pieza de la ciudad y como unidad de interacción.

Originalmente, el crecimiento de la ciudad esta organizado en Barrios. El Barrio tiene las ventajas de ser compacto, caminable (en la mayoría de los casos), diverso y conectado con el entorno urbano. En el barrio converge una mayor diversidad de grupos etáreos y poblaciones con necesidades de proximidad para satisfacer sus necesidades.

El barrio representa una oportunidad de emprendimiento si sabemos leer bien las necesidades de los habitantes. Los cambios en el estilo de vida y el paulatin0 envejecimiento de la población han hecho florecer nuevos negocios a escala barrial asociados a estilos de vida saludable, acondicionamiento físico, nutrición, cuidado de grupos vulnerables, seguridad, entre otros.

El barrio no es ninguna innovación, por el contrario, ha sido la principal evolución de los asentamientos humanos a lo largo de la historia.  Dentro de los barrios se generan redes de convivencia y relaciones económicas que han sido lamentablemente eclipsadas por el llegada del” Mall” y el vehículo motorizado. Sin embargo, el barrio mantiene una familiaridad y una proximidad que es un valor agregado inigualable para cualquier actividades comercial. Para que las actividades comerciales de los barrios vuelvan a ser rentables, es necesario que se emprendan procesos graduales de densificación. Es importante desarrollar tanta vivienda como el mercado y las infraestructuras pueden soportar, en la menor superficie posible. Ahora bien, por cada vivienda, será necesario pensar en actividades comerciales y servicios complementarios. Acá es donde entra el urbanismo como potenciador de las economías locales.

Las “tiendas de conveniencia” nacen precisamente con la idea de llevar a los barrios la mayor cantidad de servicios posibles. Ante la expansión descontrolada de los proyectos residenciales, las tiendas de conveniencia surgen como un oasis de servicios en entornos monofuncionales. Inclusive las entidades financieras están implementando  plataformas que permiten a las personas hacer uso de servicios bancarios en pequeños comercios de escala barrial.  Adicionalmente, las granjas barriales y las “mini ferias del agricultor” son un reflejo de esta nueva forma de rescatar el barrio y su riqueza de interacción social como potenciador del emprendedurismo.

Roy Allan Jiménez

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Aprovechando los LULUs

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Aeropuerto Adolfo Suárez, Barajas, Madrid. Aunque poco deseados como vecinos, los aeropuertos representan un alto flujo de personas y capitales. Fotografía Roy Allan Jiménez, 2015.

Por: Arq. Roy Allan Jiménez C.

El término LULUs hace referencia a los usos del suelo que comúnmente son “indeseados” o bien deben tener un tratamiento diferenciado en la ciudad. Viene dado por las siglas en inglés de la frase “Locally Undesirable Land Uses”. Su ubicación en el tejido urbano normalmente obedece a lógicas regionales y muy frecuentemente terminan formando “clusters” o enclaves en las afueras de la ciudad. Los LULUs son aquellas actividades que todos consideramos importantes, pero que no queremos tener cerca de nuestro hogar.

Algunos LULUs muy comúnes son los rellenos sanitarios, plantas generadoras de energía, almacenes fiscales, alberges para indigentes, industrias pesadas, bases militares o parqueaderos de contenedores entre otros.

Aunque inicialmente identificados como vecinos indeseables, los LULUs pueden convertirse en una oportunidad importante de emprendedurismo. Los LULUs normalmente son actividades de gran escala, con muchas restricciones de acceso a la ciudad, por lo que encontrar el encadenamiento productivo adecuado puede ser una excelente decisión de negocios.

El primer problema de muchas de estas actividades es el transporte. La salida y llegada de bienes y personas esta condicionada por su ubicación. Un importante nicho de negocios son los servicios de trasporte para las empresas que se ubican en estos parques industriales o zonas alejadas.

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Plantas de Tratamiento y Rellenos Sanitarios son otros LULUs muy comunes. Imagen de laguna de oxidación en Curitiba, Brasil. Fotografía Roy Allan Jiménez 2012.

Por otra parte, muchas personas trabajan y pasan la mayoría del día y la noche en estas zonas, las cuales, no se encuentran bien servidas de actividades comerciales complementarias. Aunque en muchas ocasiones restringir el crecimiento urbano al rededor de los LULUs es una buena política, mucha de esta población laboral adolece de servicios que hagan más llevadera su jornada. Un buen ejemplo en estos casos lo constituyen hospitales y aeropuertos, que concentran en sus alrededores gran cantidad de actividades dirigidas a los usuarios de estos LULUs.

Inclusive los rellenos sanitarios de última generación representan una fuente de empleos asociados al reciclaje, cada vez más amplio tanto en cantidad como en variedad de técnicas. La separación previa de los desechos sólidos representa un trabajo arduo y de gran importancia para reducir el material final que será tratado en el terreno. Por otra parte, las industrias que utilizan productos reciclados van en aumento. Este nicho ha sido tierra fértil para muchas pequeñas y medianas empresas que ofrecen el reciclaje como valor agregado.

Roy Allan Jiménez

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La Nueva Ruta del Empleo Radio – Costa Rica

En nuestro programa más reciente de La Nueva Ruta del Empleo Radio en Costa Rica continuamos la serie de tres programas con lo mejor del 2016. Tuvimos extractos de entrevistas con nuestros ruteros Julia Bremner, Alister Neira y una participación de Fabrizzio Ponce, nuestro director en Costa Rica.

Nuestro programa es conducido por Fabrizzio Ponce y se transmite todos los jueves a las 5:00 pm hora de Centroamérica a través de Radio Costa Rica 930 AM y por internet en radiocr.net con posterior transmisión en diferido por Canal 19.

El Diseño Responsable

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El rescate de técnicas de diseño y construcción vernáculas es una característica del diseño responsable. Imagen exposición Diseño Responsable 2010 en MADC. Fotografía Roy Allan Jiménez C.

Por: Arq. Roy Allan Jiménez C.

Vivimos rodeados de diseño. Cada objeto, edificio, o software que utilizamos es producto de un proceso de diseño previo. El diseño es un valor agregado importante de cualquier producto.

Sin embargo, el diseño debe evolucionar día con día para adaptarse a las necesidades de los usuarios. El diseño que toma en cuenta desde su concepción las necesidades sociales, las características de cada cultura, el respeto por el ambiente y por supuesto el acceso financiero al producto es considerado “diseño responsable”.

Este tipo de diseño implica una carga ética importante por parte del diseñador. El producto debe trascender su mera ubicación en el mercado de consumo y tomar un posición proactiva en la resolución de las problemáticas ambientales y sociales.

La sostenibilidad del diseño es un requisito indispensable, el producto que quiera ser etiquetado como responsable debe velar por el respeto al medio ambiente, asegurar la mayor accesibilidad financiera posible de la sociedad y por su puesto reconocer y potenciar las cualidades locales y culturales. Estos aspectos tienden a ser invisibilizados en un mundo caracterizado por lo procesos globales y la producción en masa.

Desde el punto de vista ambiental, los productos responsables tienden a ser elaborados con materiales locales, reciclados y con sello de carbono neutralidad. Esto quiere decir que se compensan las emisiones de CO2 utilizadas en la manufactura.

Adicionalmente, la incidencia social es importante en esta manera alternativa de ver el diseño. Suplir alguna necesidad social o generar empleos para poblaciones vulnerables son una manera de incorporar un beneficio social en el diseño. Por otra parte, poco se gana si el acceso a los productos está únicamente al alcance de las clases económicamente más pudientes. El costo final del producto debe procurar ser lo más popular posible.

Por último, la promoción y fortalecimiento de la cultura local es uno de los objetivos más perseguidos por el diseño responsable. Técnicas de fabricación y de diseño vernáculo están siendo retomadas en la arquitectura de los últimos años. La Arquitectura y el Urbanismo de la segunda mitad del siglo XX estuvieron marcadas por recetas homogéneas, la pre fabricación y la indiferencia ante la tradición y la historia. El diseño responsable implica retomar y reaprender viejas fórmulas de diseño y construcción que, curiosamente, responden de una manera más efectiva al clima y la escala humana. La peatonización de la ciudad por ejemplo, es un movimiento que forma parte de esta tendencia de rescate de la ciudad más tradicional.

Roy Allan Jiménez

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Mantén activo tu portafolio

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Por: Laura Porras

Como diseñadores, sabemos que nuestro portafolio representa lo que somos, nos define como artistas y nos proyecta como personas. Debemos  transmitir la mejor imagen de nosotros mismo, lograr con una imagen captar la atención de las personas y darles a conocer el gran diseñador que sos.

El portafolio es una llave que podrá abrir muchas puertas de trabajo y captar clientes; además tus trabajos hablarán por ti, ellos mostraran tus fortalezas como debilidades.

Así como todos los días nos alistamos para salir a trabajar y claro, no usamos la misma ropa, los mismos zapatos, el mismo peinado… debemos actualizar nuestro portafolio constantemente para lograr diferenciarnos lo cual es la clave para conseguir un trabajo y preservarnos como grandes artistas. Cuando estaba en la Universidad siempre guardaba los mejores trabajos y aún cuando era vacaciones me apasionaba seguir ilustrando con el aerógrafo entre otras técnicas y recuerdo que no estaba tan preocupada por el tiempo, si le gustará o no le gustará a la profesora… Simplemente esas obras las hacía para mi. Pienso que nuestro portafolio debe ser dirigido para nosotros mismo mostrar lo mejor que somos hasta donde podemos llegar y mostrar una pincelada de lo que podemos llegar a dar.

La transformación y la actualización de nuestro portafolio no siempre será de aquellos trabajos que realicemos para clientes, compañías, campañas publicitarias; nuestro portafolio debe estar lleno de todas aquellas cosas que realmente nos gusten y nos haga sentir orgullosos.

Tal vez te preguntes ¿cómo puedes hacer un portafolio de trabajo? Hoy día tenemos varias herramientas que nos podrán ayudar en esta labor como por ejemplo: Cargo, Squarespace, Indexhibit y Stacey, Froont, WordPress, Dunked, Behance.

Algunas de estas herramientas se debe utilizar CSS, otras son plataforma CMS, habrán otras que debes de pagar para utilizar las plantillas, algunas son comunidades de diseñadores, otras harán que tu portafolio tenga la capacidad de generar e-commerce y finalmente tendremos en estas herramientas aquellas plantillas sencillas, responsive y de gran atractivo visual.

Recuerda que el portafolio es la primera impresión que tienen los clientes, por lo tanto sé cuidadoso y escoge bien el contenido del portafolio, el tipo de grupo meta,  pero sobre todo escoge aquellos trabajos que son el espejo tuyo.

Laura Porras

Email: laporras@gmail.com

LinkedIn: Laura Porras

Cómo convertirte en una persona proactiva

Ser una persona con iniciativa/proactiva es decir, con motivación, valentía y resolución para emprender proyectos de cualquier tipo, es una de las cualidades o competencias más buscadas en el mercado laboral. De hecho, ahora mismo yo estoy colaborando en una selección de personal en la que la empresa ha incidido en este punto mucho más que en ningún otro en lo que al candidato se refiere. También es muy importante en la vida personal, porque nos permite afrontar sin temor los problemas o situaciones complejas que diariamente nos van surgiendo. Y, ante todo, es necesario para cambiar la sociedad. Las personas emprendedoras y con iniciativa mueven el mundo. Los demás, se mueven al compás de él.

A tener iniciativa se debería aprender en una edad temprana, para que de adultos ya fuera una competencia totalmente desarrollada e interiorizada. Pero desgraciadamente pocos son los educadores que enseñan a ser proactivos a sus alumnos/educandos. Más bien al revés. Acabamostake_action_icon_the_noun_project-svg aprendiendo a ser reactivos, o lo que es lo mismo, a afrontar los problemas y situaciones complejas cuando ya han surgido y resultan más complicados de resolver en lugar de ser capaces de preverlos con anterioridad para evitar que surjan, si se trata de problemas, o para afrontarlas con eficacia en el caso de de situaciones complejas, como por ejemplo establecer la estrategia de una empresa, emprender un nuevo proyecto, etc.

COMPORTAMIENTOS QUE DEFINEN ESTA COMPETENCIA:

 La persona con iniciativa/proactiva a menudo se adelanta a los demás a la hora de actuar. No solo “piensa” o “dice”, sino que “se pone en marcha”. Y no solo concreta decisiones, sino que busca nuevas oportunidades o soluciones a los problemas antes de que ocurran. Y algo muy importante: si no encuentra oportunidades, las crea por sí mismo.

La persona proactiva no tiene miedo a fracasar en su intento. Asume riesgos, y si falla, utiliza sus errores como aprendizaje para idear nuevos retos y caminos para alcanzarlos.

 Los comportamientos que definen el grado más alto de competencia de la iniciativa/proactividad son, entre otros, los siguientes, según Martha Alles (1):

 1.- Posee una visión a largo plazo que le permite anticiparse a los cambios externos e internos, y prever alternativas de acción.

2.- Actúa preventivamente, para crear oportunidades o evitar problemas potenciales, no evidentes para los demás.

3.- Analiza las situaciones en profundidad, y elabora planes de contingencia.

4.- Promueve la participación y la generación de ideas innovadoras y creativas entre otras personas de su entorno.

5.- Capacita y prepara a otra gente para responder rápidamente a las situaciones inesperadas o de cambio.

6.- Da ejemplo con su actitud, y es el referente para todos en cuanto a tomar iniciativas para la mejora y la eficiencia.

CÓMO LOGRAR SER UNA PERSONA PROACTIVA/CON INICIATIVA:

 Si te parece que te falta camino por recorrer para considerarte una persona con iniciativa/proactiva, te aconsejaría dar los siguientes pasos:

 1.- Es interesante que reflexiones sobre los momentos de tu vida en los que sí has sido una persona decidida, proactiva. ¿Qué situaciones fueron esas? ¿Cómo lo hiciste? ¿Qué resultados obtuviste?; ¿Cómo afrontaste los fracasos si los hubo? (en cada situación concreta). Este paso te ayuda a darte cuenta de que todos somos proactivos en alguna ocasión, aunque la mayoría de personas sean casi siempre más bien reactivas. Te servirá para adquirir más confianza en ti mismo y tus posibilidades.

  1. Establece cuál es tu visión de futuro. ¿Dónde te gustaría estar de aquí a X periodo de tiempo? Para saberlo, trata de visualizarte en un futuro (unos dos o tres años más o menos), como si ya la hubieras alcanzado. No te preocupes aún del camino, preocúpate de verte al final del todo. ¿Dónde estas? ¿Qué hay a tu alrededor? ¿Quién está contigo? ¿Qué herramientas utilizas? ¿Qué estás haciendo? Y sobre todo, ¿qué consigues? ¿Qué aportas a los demás? ¿Qué te aporta a ti? Te recomiendo que lo plasmes todo por escrito, para ayudarte mejor.
  2. Plasma también por escrito en qué aspectos de tu vida te gustaría ser capaz de tomar iniciativas, pero de momento no las estás tomando, como por ejemplo: crear una empresa, buscar pareja, hacer un viaje sol@, aprender a cocinar, perder peso, dejar de fumar, etc.
  3. Confronta las ideas irracionales que te surgen y que te paralizan, o pensamientos de naturaleza más reactiva que proactiva, tratando de identificarlos y anotarlos. Por ejemplo, una idea irracional sería: “No voy a poder afrontar esta situación, me siento inútil”. La idea contraria o racional sería: “Aunque la situación es complicada, si estudio las alternativas y me preparo bien, puedo salir exitoso de ella”. Una idea de naturaleza reactiva sería: “Ya iré viendo cómo se suceden los acontecimientos para tomar una decisión”. La idea contraria o proactiva sería: “Voy a tomar una decisión hoy mismo, tras estudiar las alternativas y posibilidades”. Cambiar de un pensamiento reactivo a otro proactivo puede llevar tiempo, puesto que si desde la infancia hemos sido “programados” para la reactividad, es difícil cambiar este hábito. Por eso es necesario un entrenamiento intensivo para lograr el cambio, y que las nuevas ideas se graben en el cerebro hasta hacerse tan automáticas como lo eran las ideas reactivas. Es muy importante por tanto que durante un tiempo determinado te dediques a “cazar” esos pensamientos que te paralizan y transformarlos, primero por escrito y luego ya solo mentalmente, en ideas proactivas. Y sobre todo esas ideas tiene que ir encauzadas hacia perder el miedo al fracaso, que es el mayor paralizador que existe. Pasar de: “Si fracaso me sentiré un inútil/un fracasado/nadie me apreciará” a “Si fracaso al menos sabré qué no debo hacer la próxima vez/tendré experiencia/me valorarán y me valoraré yo más si aprendo de ese fracaso y sigo adelante”.
  4. Indica ahora los pasos que deberías dar para alcanzar tu visión, o una meta concreta, o para evitar un problema que se avecina. Comienza dando pequeños pasos, para ir agrandándolos con el tiempo, hasta alcanzar la meta, o evitar el problema definitivamente. Los pasos, además, deberán tener fecha-tope de realización, y deben ser muy específicos. No te preocupes si luego esas fechas van variando. Lo importante es que vayas controlando los avances. A veces los acontecimientos hacen que tengas que variar el rumbo o alargar en el tiempo la consecución de tu meta.
  5. Recompénsate por cada paso dado, al principio, y por cada cierto número de pasos cada vez mayor, a medida que vas llegando a tu meta. Esto te ayudará a seguir motivado.
  6. Para fomentar la proactividad y la generación de ideas innovadoras entre otras personas, por ejemplo entre tus hijos, tus alumnos o las personas que tienes a tu cargo en el trabajo, puedes ayudarles con los pasos anteriores. Pero antes síguelos tú, para dar ejemplo.

Fuente: La Nueva Ruta del Empleo