Hábitos para crecer: No desistás a menos que consigás algo

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Por: Fabrizzio Ponce

Aunque en este momento de mi vida no lo practico con la regularidad que quisiera, lo cierto es que el triatlón es un deporte que me fascina. Y de paso, ilustra muy bien este nuevo hábito que debemos adquirir para seguir nuestro crecimiento.

Probablemente lo sepás mejor que yo: es un evento donde se practican tres deportes para completar la carrera. Algunos eventos también lo hacen en relevos por segmentos, pero de igual forma, para ese equipo de dos o tres personas la meta es terminar cada carrera.

Muchísimas personas son estupendas para iniciar proyectos. Algunos de nosotros podriamos incluirnos en ello. Tienen la idea, la sueñan, la perfeccionan, la ponen por escrito, la inician… y luego el proyecto queda en el camino. Pueden existir mil y una razones para que suceda, sin embargo, suelen ser tan solo justificaciones. Y al final del día el resultado será el mismo: un proyecto más inacabado.

De mi experiencia propia en el triatlón, entrar al agua para el segmento de la natación significa ‘haga todo lo posible para salir del agua y no quedarse muy atrás’ (¡en especial si es en el mar!). El segmento de bicicleta se traduce en ‘apúrese para que alcance al grueso del grupo que compite’. Y el tercero, el de atletismo –que es mi fuerte, significa tan solo ‘ahora sí, ¡póngale!’.

Cada segmento, cada etapa del camino, cada movimiento tiene una finalidad: conseguir algo. Nótese que digo ‘algo’. No quiere decir que lo vayamos a conseguir todo de una sola vez (no siempre se logra), pero tampoco quiere decir que nos rindamos en el camino y nos vayamos con las manos vacías. Algo hay que hacer, algo hay que lograr, algo hay que cumplir. En el camino del crecimiento personal no se vale salir de la misma forma que entramos. Algo tenemos que conseguir.

La recompensa no solo será ese ‘algo’ que obtengamos. Probablemente tendremos que incomodarnos. Habrá que esforzarse. Quizá realicemos algunos sacrificios para lograrlo. Pero también tenemos la oportunidad de aprender algo y además, nos daremos cuenta de que somos capaces de lograr algo más allá de lo que nos creíamos capaces. Y eso, para mí, es el aprendizaje más valioso.

Termino con una frase de esas que pululan por el internet: “No te digo que vaya a ser fácil, pero si que valdrá la pena”.

¡A ponerle!

Fabrizzio Ponce

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Coge papel y lápiz

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En el último post, os lancé una pregunta, recordando a Robin Williams en el Club de los Poetas Muertos, que decía: ¿cuál será tu verso? ¿Ya lo sabes?

 A la vuelta de las vacaciones ( si eres de los privilegiados que las ha tenido), ¿cómo te vas plantear septiembre?.

Pues ve cogiendo papel y lápiz” o para los más románticos tu Moleskine.

Vamos a darle algún sentido de propósito o dirección, ¿tienes alguna meta que te gustaría lograr? ¿Qué quieres hacer? ¿Vas a empezar tu búsqueda activa de empleo? ¿Quieres empezar un Proyecto nuevo?

1.-Lo primero que necesitas es pararte a pensar en ti mismo/a , con sinceridad, hacer tu “examen de conciencia” particular , yo diría hacer gimnasia para tu mente….“la verdad es como una manta que siempre te deja los pies fríos, la estiras, la extiendes pero nunca es suficiente. La mayoría de las veces no queremos sincerarnos con nosotros mismos porque la verdad, a veces duele, piénsalo.

2.- Ya sabes en qué punto te encuentras, ahora… ¿sabes a dónde quieres llegar?, ¿qué quieres conseguir? Si estás buscando trabajo, si quieres cambiar o mejorar el que tienes, si estás preocupada por tu propio desarrollo personal, si has soñado siempre con tener tu propia empresa, piensa que el recurso más importante está en tu cabeza; ¿cuánto estás dispuesto a dar para conseguir tu objetivo? Te propongo que te enamores de tus ideas, si sabes el qué, encontrarás el cómo.

3.- Traza un plan a corto medio plazo. Planifícate, ordena tus ideas y prioriza, no te ha pasado que hay veces que empiezas a hacer cosas, me hago una cuenta de linkedin, twitter , no sé muy bien para qué, pero realmente no avanzas en la consecución de tu objetivo…Tal vez porque no te has parado a pensar a donde ibas o simplemente, porque no dominas las redes.

4.-¿Tienes una idea, un proyecto en tu cabeza? Atrévete, no pierdas tiempo en cosas que a lo mejor no son tan importantes, ayúdate de profesionales ( hoy en día tenemos muchos organismos que asesoran y guían en la creación de un proyecto empresarial ), aprende a priorizar, y al final necesitarás armarte de valor y tener valentía, qué palabra eh!…seguramente , no empiezas tu proyecto porque te han dicho que seas realista, que hay que ser realista, ¿por qué? ¿Por qué no se puede ser soñador? todos los grandes soñaron, soñaron con hacer algo q hasta entonces nadie había hecho, no eran ideas realistas pero ahí están.

Para todo lo anterior rodéate de personas que te hagan grandes, que confíen en ti, que te inspiren, y que te miren, como dice Alvaro González-Alorda en su libro “Los Próximos treinta años” con la mirada de Josef Pieper, como un enamorado mira a su chica, “la mirada del que ama, no es realista, es una mirada de proyección” y esa proyección es la que te hace apuntar a la luna.

Fuente: La Nueva Ruta del Empleo

Las barreras del autoconocimiento: ¿Me conozco?

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¿Soy consciente de mis potencialidades?, ¿de mis áreas de mejora?, ¿se lo que me interesa? …

Preguntas básicas, no cabe duda, pero que no siempre se les presta atención a la hora de comenzar a buscar un empleo.

Si cuando te planteas estas cuestiones tu respuesta es… “¡Por supuesto que me conozco!”, debes saber que las capacidades, las carencias y los intereses cambian y evolucionan a lo largo de la vida. Lo que hoy se me da bien hacer, si no lo cultivo y desarrollo puede llegar a convertirse mañana en un área de mejora. A los intereses les ocurre algo parecido; según pasa el tiempo van cambiando, junto a nuestra forma de ver y enfrentarnos a la vida, si no reparo en ello, puede resultar que me encuentre realizando una búsqueda de empleo sin un objetivo que alcanzar.

Pero no pretendo aquí hablar de intereses, ni capacidades, ni de carencias… sino del AUTOCONOCIMIENTO, sus SESGOS y ESTRATEGIAS para evitar que estas barreras afecten a nuestro autoconcepto.

El proceso de búsqueda de empleo requiere de un profundo conocimiento del producto que se va a “vender”, que no es otro que “YO, PROFESIONAL”. De este modo, será vital indagar hasta donde sea necesario para conocernos bien, ya que todo lo que hagamos con posterioridad, (definición del objetivo profesional, estrategia de búsqueda, planificación,…) estará planteado en base a ese conocimiento de nuestro producto, como si de un plan de Marketing se tratase.

Si esta primera primera fase del proceso es falsa o no se acoge estrictamente a la realidad, se corre el riesgo de que toda nuestra “construcción” se venga abajo.

De ahí que resulte fundamental conocer las posibles barreras que podemos encontrarnos en nuestro autoconocimiento. En efecto, el propio conocimiento está sesgado por múltiples variables que pueden conducirnos a error a la hora de definirnos a nosotros mismos como personas y como profesionales.

Pero… ¿Cuáles pueden ser estos sesgos?

Entre estas barreras encontramos a las mas que comunes tendencias a infravalorarnos o supravalorarnos en todo lo referente nuestras virtudes o nuestros defectos. Cada tipo de personalidad suele conllevar una de estos sesgos y las consecuencias a la hora de definirnos en cualquier ámbito de la vida, es que esta visión que tenemos de nosotros mismos, nuestro autoconcepto, no resulta del todo realista.

La segunda barrera que nos encontramos deriva de la naturaleza del propio autoconcepto; no se trata de hacer un listado de virtudes, defectos, características o datos en general sobre mi persona de forma aséptica y objetiva. Un verdadero autoconocimiento pasa por tomar conciencia de los propios sentimientos, valores, esquemas mentales, etc; lo que requiere de tiempo para reflexionar y confrontar con la realidad.

La tercera barrera que nos encontramos en el autoconocimiento suele ser el choque entre lo que nos gustaría ser y lo que somos en realidad, lo que nos puede llevar a distorsionar la realidad. En ocasiones tenemos un esquema mental de lo que queremos o creemos ser o tener, que no se corresponde con la realidad. En la construcción de este “ideal” sobre nuestra persona como profesional,no consideramos las capacidades que tenemos en realidad en ese momento, ni lo que realmente estamos preparados para ofrecer al mercado laboral.

El proceso de autoconocimiento ni es fácil ni breve, requiere de tiempo y un nivel de autoconsciencia que no es fácil adquirir. A continuación te ofrezco una serie de recomendaciones que te ayudaran a evitar los sesgos y barreras del autoconocimiento.

Convierte el autoconocimiento en una tarea habitual, vivimos en una sociedad en la que dedicamos mucho tiempo a observar y valorar a los demás, pero muy poco en el autoanálisis y no digamos ya en la autocrítica.

Mantén una actitud flexible hacia ti mismo; como humanos que somos estamos en constante evolución y transformación, de modo que el autoconocimiento no debe ser una tarea puntual, sino un proceso constante y continuado en el tiempo. Hay que ser consciente de como las acciones que ponemos en marcha nos afectan y nos colocan más cerca de la persona que queremos ser (o profesional). Ten en cuenta que ¡SIEMPRE HAY ALGO QUE MEJORAR!

Es humano también la tendencia a infravalorarnos o supravalorarnos, lo importante en este punto es ser consciente de cuál es la nuestra. La cultura en la que nos encontramos hace que la tendencia más común sea la de infravalorar y centrarnos en los aspectos negativos. ¡¿QUÉ TAL SI PRUEBAS A CENTRARTE EN TUS ASPECTOS POSITIVOS Y EN MEJORARLOS?!

No se trata de ignorar lo que falta o de no ser consciente de donde están las deficiencias, también es necesario tener éste conocimiento pero, es fundamental conocer lo que tengo, lo que ofrezco al mercado y lo que puedo usar para alcanzar mis objetivos.

Fuente: La Nueva Ruta del Empleo

Cinco cuestiones que se plantean las personas con éxito

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Todos queremos estar felices y saludables, pero para muchos de nosotros esto significa también alcanzar un cierto nivel de éxito. En base a mi experiencia como Coach de Salud Holística, aquí va una lista de preguntas que ayudará a medir tu nivel de éxito.

Si quieres tener éxito más allá de tus sueños, hazte las preguntas que se plantean las personas con más éxito:

  •  ¿Estoy fracasando lo suficiente?

Thomas Edison dijo: “Yo no soy un fracasado, acabo de encontrar 1000 modos de crear electricidad que no van a funcionar.” Pero más tarde, al mil y uno intento, nació la electricidad. Nunca abandones tus sueños, sigue adelante. Con cada nuevo fracaso tienes una nueva oportunidad de alcanzar el éxito. Si no estás fracasando lo suficiente, es que no lo estás intentando lo suficiente.

  • ¿Cuánto lo estoy disfrutando?

El éxito se mide por cuanto se está disfrutando. Que tanto se divierte uno. La gente con éxito ama absolutamente su puesto de trabajo, muchos no tienen realmente la sensación de ir a “trabajar” ningún día, sino que lo sienten más bien digamos como una sensación de ir a “jugar”.

  • ¿Utilizo mis miedos como motivación?

Todos tenemos miedos, pero la diferencia entre las personas de éxito y los que no prestan atención a sus sueños es la manera de afrontar el miedo. Las personas que triunfan usan el miedo para motivar la acción en lugar dejarse arrastrar por ellos dejándoles “fuera de juego”. El miedo por tanto, puede ser utilizado como una herramienta para ayudar a guiar tu inspiración.

  • ¿Estoy conectado a mi inspiración?

Las personas más triunfadoras del mundo tienen inspiración y la usan para crear nuevas ideas.  La inspiración es el catalizador para auto realizarse.

  • ¿Estoy en estado de gracia?

Las personas con éxito viven en armonía con la vida y se sienten fuertes, protegidos y felices. Aciertan a seguir los cauces idóneos en lugar de luchar continuamente a contracorriente. Así que, relájate siguiendo el ritmo natural de la vida y verás tus sueños hacerse realidad.

Fuente: La Nueva Ruta del Empleo

Tres pasos para encontrar tu MOTIVO…

 

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Por: Julia Bremner

Un día, tras haber recibido una sesión de coaching, llego a la “gran conclusión” de que todo en cuanto considero había tenido éxito en la vida lo había hecho por amor. Amor a mi madre, a mis hermanas, a mi esposo, a mi misma, al deseo de un mundo más feliz, e inclusive a la idea de entregarles lo mejor a cada uno de ellos.

El gran detalle de esto es que en ese momento no lo vi así, y cuando me di cuenta no podía creer que algo tan significativo como conocer mi MOTIVO, estuviera actuando en mi vida en el completo anonimato. Para mi dicha, sin saberlo, eso me había movido todo ese tiempo, pero fue hasta que así como a muchas personas, me encontré en la posición de enfrentarme ante algunos “deberes” fundamentales con los que no me sentía “conectada” y que se estaban disipando en el trajín diario.

Muchas veces nos vemos en la posición de tener que estudiar para un examen, tener que ahorrar, tener que producir, tener que… Y nos pasa que, cuando a la hora de poner nuestras metas en un papel y responder a la necesidad humana de crecimiento sin tomar en cuenta el MOTIVO para cumplirlas, con el pasar de los días se alejan de nuestras prioridades convirtiéndose en un ideal inalcanzable. Una total frustración.

Tener metas alejadas de la introspección que nos lleve a conocer su MOTIVO de ser, es tan fiable como tomar un velero y pretender llegar a otro continente… Tal vez pase… tal vez no. Dejando de ser nuestra la meta, convirtiéndose en ese momento en el resultado de las condiciones. Y  si en eso notaras que lo que te mueve es el miedo al fracaso, a engordar, a quedarte solo, a no crecer, al que dirán… lo mejor que puedes hacer por ti mismo en darle una vuelta a la posición desde la cual lo estás viendo. Así que, abre la mente, toma papel y lápiz que aquí te dejo 3 sencillos pasos que podrían ayudarte con esa búsqueda de MOTIVO. (Nota: léelo primero y aplícalo).

Paso N. 1: Evoca la motivación

Trae sobre el tapete una oportunidad en la cual consideres que te hayas sentido profundamente motivado y de la cual te sientas orgulloso hoy en día.

Considera que es lo que viene a tu mente, cómo se proyecta ese recuerdo en tu memoria (cerrando los ojos funciona aún mejor)… cuanta luz tiene esa imagen, si lo ves como una película o es una foto. ¿Sientes la imagen cercana a ti? ¿Que tanto? ¿Que recuerdas haberte dicho a ti mismo?, o inclusive ¿que recuerdas que hayas escuchado para decidir hacerlo con motivación¿. ¿Cómo te sentías en ese momento? Acaso te sentías capaz, seguro, decidido, con fe. Admira cada detalle que venga a tu mente, inclusive si no le encuentras sentido. Adéntrate aún más en el recuerdo y deja que vengan a ti los últimos detalles, las últimas sensaciones. Vuelve a vivir ese momento de nuevo. Abre los ojos y toma nota de cada detalle.

Paso N.2: Considera el efecto a futuro

Piensa en el EFECTO en tu vida que tendrían las acciones que en el presente crees que tienes que emprender (la dieta, el estudio, el ejercicio) e inclusive anota también los efectos que tendría el no hacerlo.

Seguido escribe:

  1. Cómo ese efecto es importante para ti.
  2. Qué significa en tu vida eso que crees importante de tomar acción.
  3. Y si aún piensas que puede haber algo que sea más trascendental, escríbelo como una tercera línea.

Condensa las tres respuestas y descríbelo todo en una sola frase, tipo Slogan. Es en esta frase que está la magia.

Paso N. 3: Plantea la estrategia

No menos importante… cierra los ojos y trae a tu mente el slogan que acabas de formular  y  ponle todos los detalles del paso 1, métele los efectos especiales que tenía el recuerdo de motivación, vive ese slogan en tu imaginación con la  luz, el movimiento, las palabras, las texturas y toda la experiencia que te hace sentir motivado y tómale una foto mental a eso que estas experimentando… CLICK…

Ahora si, abre los ojos y re plantea tus metas desde la óptica de esa ultima foto mental, desmenuza la meta en pequeños pasos y dales fecha de caducidad. Estoy convencida de que ahora muchos de tus, tengo que… han adquirido un nuevo significado. ¡BRAVO!

LA MOTIVACIÓN o mejor dicho nuestro motivo, es suficiente para hacer las cosas. Está inmerso en cada uno de nosotros esperando ser descubierto. Tu ser lo trae impregnado, solo se trata de querer buscarlo para encontrarlo.  Ahora bien manos a la obra…

Julia Bremner

Email: j.bremner@motivo.coach

Facebook: Motivo – Bienestar Integral

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El talento y la determinación: Claves para el éxito

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Hace días estuve leyendo la investigación realizada Angela lee Duckworth y Carol Dweck, en la Universidad de Stanford, señalan que conocer “tu talento natural”, no necesariamente te hace tener éxito, ellas manifiestan que las personas que poseen talento junto a la “determinación”, son las personas que lograrán tener éxito en su futuro, definen la determinación como la pasión y perseverancia para alcanzar metas a largo plazo. La determinación es tener resistencia. La determinación es aferrarse a tu futuro, días tras día, no solo por una semana, no solo por un mes, sino durante años y trabajar duro para hacer realidad sus objetivos profesionales.

Por otro lado, Carol Dweck, señala que existen dos tipos de mentalidad: 1) la mentalidad fija: que se caracteriza por creer que se tiene una cuota fija de habilidad y talento y, por lo tanto, la persona debe demostrar que lo tiene. Sólo importa un resultado espléndido, y si no se obtiene, la persona se amarga y se frustra. Si se necesita esfuerzo para conseguir algo, se percibe un síntoma de falta de inteligencia y, por lo tanto, se abandonan cosas que estarían a su alcance sólo si hubiera perseverado, 2) mentalidad de crecimiento: trata con el esfuerzo, el aprendizaje y la habilidad de aprender de los propios errores. Se toma conciencia de que los talentos pueden desarrollarse y que con el tiempo se desarrollan grandes habilidades. La mentalidad de crecimiento es el camino de la oportunidad y el éxito. Además, aceptan más desafíos, perseveran ante la adversidad, contemplan el esfuerzo como el camino hacia la maestría, aprende de la crítica.

Los que nos intentan decir estas dos investigadora, es que debemos desarrollar una mentalidad de crecimiento, ser consciente que los “talentos” se pueden desarrollar y con el tiempo ser grandes expertos en esas habilidades, pero requiere “determinación” trabajo duro para obtener las metas propuestas, ver los errores como una oportunidad de aprendizajes y ser perseverante ante la adversidad, así es la mentalidad que debemos tener para vivir en una ambiente laboral cambiante,  para quienes quieren emprender y quienes quieren conocer sus propios talento, con el fin de redefinir sus vidas laborales.

Un ejemplo de lucha y determinación es el atleta sudanés López Lomong, fue secuestrado por un grupo armado cuando tenía seis años. Sin embargo, “la determinación” de ser libre hizo que se escapara de sus captores, corrió tres días seguidos hasta cruzar la frontera en Kenia. Tenía 15 años cuando vio por televisión a Michael Johnson subir al podio tras ganar en las olimpiadas de Sídney. Fue una revelación: decidió que él también seria olímpico. Un año después, fue reubicado en EEUU y obtuvo la nacionalidad. Desde entonces trabaja duro, para ser realidad su sueño de correr, pero ya ha participado en dos juegos olímpicos Pekín y Londres.

“Necesitamos tomar nuestras mejores ideas, nuestras intuiciones más fuertes y probarlas. Necesitamos medir si han sido exitosas y tenemos que estar dispuestos a fallar, a equivocarnos, a comenzar todo de nuevo con las lecciones aprendidas. En otras palabras, necesitamos ser determinados”. Angela lee Duckworth

Fuente: La Nueva Ruta del Empleo

La evolución personal

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Crecer es una de las capacidades propias de las especies. De forma natural, el cuerpo aumenta de tamaño, altura y peso; y se somete a los cambios a los que la naturaleza  tiene previsto. En distinción con este proceso biológico, físico y generalizable a la mayor parte de las especies, destacamos el concepto de desarrollo en el ser humano: un proceso más complejo y con múltiples vías como protagonistas.

Desarrollarse tiene que ver con una sumatoria de aspectos: el crecimiento fisiológico, el proceso madurativo (acompañado por el desarrollo de las funciones cerebrales) y los aspectos ambientales (la relación que tiene el niño, desde pequeño, con su entorno). Es en este enfoque donde irá desarrollando sus capacidades en la medida que el entorno se lo permita.

Pero, ¿qué es evolucionar?, ¿qué significa poder dar pasos que nos lleven hacia una evolución vista desde el punto del avance personal? Evolucionar, en este aspecto, tiene que ver con poder desarrollar esas capacidades que tenemos dentro, con dar a conocer el potencial que nos caracteriza y con poder llevar a cabo el desarrollo de herramientas con las que contamos para poder desenvolvernos en aspectos de nuestra vida tan importantes como el trabajo, por ejemplo.

Así como la historia natural nos ha mostrado que quien sobrevive es quien mejor ha logrado adaptarse al ambiente y sus cambios, nuestra evolución interna depende de nosotros para poder actualizarnos en el vertiginoso mundo contemporáneo.

Uno de los consejos para poner en práctica esta actividad es mantenerte actualizado: leé constantemente las noticias, enterate de lo que sucede en el mundo, pues de esa manera sabrás hacia dónde va el mismo y en qué momento se encuentra; tener contacto con los diversos medios de comunicación: Internet, whatsapp, redes sociales; estas herramientas son fundamentales para informarte y actuar en tu entorno; estar sujeto a los cambios: esta es una tarea que a muchas personas les cuesta, puesto que los cambios son de naturaleza incierta y variable y proporcionan una sensación de incertidumbre. Lo importante es no tenerle miedo a los cambios, puesto que ellos son los que hacen que se mueva el mundo, y que el hombre evolucione. Mantenete con una mentalidad abierta, dinámica, adaptable a cualquier situación, puesto que así, lograrás una mejor capacidad de adaptación.  ¡ADELANTE! 

Fuente: La Nueva Ruta del Empleo Argentina

Del espacio donde trabajamos

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Algunas firmas y empresas ven innecesario contar con instalaciones físicas

Por: Roy Allan Jiménez

El cambio en el espacio laboral en los últimos 70 años ha sido radical. La economía mundial ha pasado de ser una economía de grandes fábricas y empresas, a una red compleja de corporaciones globales e iniciativas digitales que impactan día con día el espacio donde trabajamos.

Otro aspecto que ha acelerado el cambio en el espacio laboral es la invasión y colonización de la ciudad por parte del automóvil. La máquina de combustión trajo a nuestras vidas -como habitantes urbanos- la congestión vehicular. Ese momento de animación suspendida donde la vida se detiene, pero el tiempo sigue su curso.

Aunado a todo lo anterior, el salto del espacio análogo al espacio digital revolucionó nuestra manera de trabajar y transformó nuestra manera de movernos en la ciudad. La relación Obrero – Máquina – Espacio que predominó por varios siglos desde la revolución industrial se ha roto. El mecanismo era parte importante de la jornada laboral, donde el obrero o bien el oficinista, necesitaban de una serie de herramientas mecánicas para realizar su labor. El surgimiento de las TICs -Tecnologías de la Información y Comunicación- marca un antes y un después en la evolución del espacio laboral.

Con el debilitamiento de la industria y la llegada de la era digital, se inicia un cambio de paradigma. Este cambio no se circunscribe únicamente a la forma de comunicarnos y compartir información. El trabajo y los medios de producción se ven altamente impactados por el impacto de las TICs. En especial por la masificación del acceso a la internet.

“El potencial impacto de las nuevas tecnologías en el trabajo y en el empleo representa la fuente principal de las esperanzas y miedos de la economía y de la gente. Por una parte, las ganancias en la productividad hacen posible a través de la difusión de la revolución digital que todos los sectores de actividad puedan pavimentar un camino al rejuvenecimiento económico, liderado por una nueva era de innovación y crecimiento. Por otra parte, es temido que la masificación en el uso de tecnologías orientadas al ahorro de mano de obra, empeorarán el desempleo tanto de manera funcional como estructural, en un momento histórico en que cientos y miles de trabajos, particularmente en mano factura, se están perdiendo”[1]

El cambio en la manera de realizar el trabajo va de la mano con el avance tecnológico. El gran paso de la tecnología análoga a la digital significó no solo un salto generacional, sino una readecuación física de los entornos laborales. Hoy en día es posible disponer de la totalidad de los insumos para la realización del trabajo en una computadora portátil.

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El surgimiento de las TICs -Tecnologías de la Información y Comunicación- marca un antes y un después en la evolución del espacio laboral.

El espacio laboral se ha convertido en algo tan etéreo que actualmente algunas firmas y empresas ven innecesario contar con instalaciones físicas. Cuando es estrictamente necesario, recurren al alquiler de espacios de reunión especialmente equipados para este fin. En un futuro al estudiar las dinámicas de transporte público en las ciudades, es probable que se modifiquen sustancialmente los estudios basados en origen destino. Estos criterios quizá sean relevados por temas asociados al acceso a las TICs y el grado de conectividad virtual con que se dispone.

Tradicionalmente se reconocía a la vivienda y al espacio laboral como los principales lugares de reunión en la vida adulta. Con el incipiente impacto de las TICs, no es aventurado afirmar que esta idea se encuentra en pleno proceso de cambio, con todo lo que implique para la ciudad y la arquitectura.

[1] Castells, Manuel. “La ciudad Informacional”. Editorial Blackwell. Massachusetts, 1989. P. 173

Roy Allan Jiménez

Email: allan.delalto@gmail.com

Facebook: facebook/urbe@21

¿Cómo desarrollar la creatividad en el trabajo?

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Por: Alister Neira

¡Cuántas veces nos ha pasado que estamos en el trabajo y nos piden realizar una tarea pero en el momento, se nos van todas las ideas y no sabemos por dónde empezar o cómo realizarla!

Todos los seres humanos por naturaleza somos seres creativos y tenemos la capacidad de desarrollar esa creatividad aún más.

Recordando a nuestro pequeño y anaranjado amigo, Garfield dijo una vez: “una vez mandé a volar mi imaginación, pero nunca regresó”. Eso es exactamente lo que tenemos que hacer para desarrollar nuestra creatividad… dejar volar nuestra imaginación y no limitarnos.

Desde mi experiencia como Recreacionista, puedo decir que es importante “aterrizar” las ideas y ponerlas sobre papel para no perderlas, pero antes de eso es importante imaginar mucho, soñar mucho y “explotar” nuestra creatividad al máximo.

Y bien, ¿cómo hacer para desarrollar más esa creatividad que tenemos? Aquí les dejo unos pequeños consejos que nos ayudarán no sólo en el trabajo, si no en nuestra vida.

Empecemos por nuestro tiempo fuera del trabajo:

Busque un pasatiempo: tener uno o varios pasatiempos, nos permite ver el mundo desde otro ángulo y conocer nuevas cosas, que eventualmente se pueden convertir en ideas para el trabajo. Por ejemplo, coleccionar estampillas o llaveros de diferentes países del mundo.

Vea programas de comedia y/o ciencia ficción: si le gusta la televisión, entonces busque programas con contenido ficticio, ya que estos le abrirán el mundo a nuevas posibilidades. Particularmente las comedias, ayudan mucho a desarrollar la creatividad, ya que nos presentan diferentes situaciones que se pueden dar en la vida diaria.

Lea libros de fantasía o ciencia ficción: si no le gusta ver televisión, puede leer algún libro con historias que no sean reales, estas lo pondrán a pensar y a imaginarse cómo son las situaciones de los personajes.

Juegue: el juego es la máxima expresión de la creatividad y de la imaginación. No hay edad para dejar de jugar, no es cierto que “sólo los niños juegan”. Por naturaleza, necesitamos del juego en nuestras vidas porque la vida misma es un juego. Pero sí es importante escoger un juego que vaya acorde a nuestros gustos e intereses.

En nuestro trabajo:

Haga una lluvia de ideas: cuando tenemos que empezar un proyecto nuevo, lo mejor es hacer una lluvia de ideas y ojalá que esa lluvia se convierta en una tormenta. En esta, se vale poner “todo”, o sea todas las ideas que tengamos o se nos vengan a la mente, debemos de ponerlas por más “tontas” que nos parezcan.

Hacer como Garfield: en nuestro trabajo podemos dejar volar nuestra imaginación y recordar esa comedia que vimos el otro día, o los personajes del libro de ciencia ficción que nos estamos leyendo, o recordar lo que hemos aprendido de ese pasatiempo y pensar: de todo esto, ¿qué me ideas puedo tomar para este nuevo proyecto?

Y para terminar, los dejo con esta frase del famoso libro de Antoine de Saint-Exupery, “El Principito”:

“Todas las personas mayores fueron al principio niños, aunque pocas de ellas lo recuerdan”

Alister Neira (EfroVida)

Email: anema04@gmail.com

Web: http://efrovida.blogspot.com/

Lo dejo para mañana

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Dejar para el último momento lo que menos nos gusta hacer, es una característica que tenemos en común muchos seres humanos. Tanto es así, que está acción ha adquirido nombre propio: PROCRASTINAR.

 

En nuestra jornada laboral, solemos retrasar todo lo posible las tareas más aburridas hasta que no podemos más. Es en ese momento cuando, a la carrera y con el agua al cuello nos enfrentamos a ellas, lo que genera en nosotros ansiedad, nerviosismo e incluso descontento. Procrastinar es un enemigo de nuestra productividad que impide que podamos aprovechar al máximo toda nuestra capacidad.

Empezar por lo que nos toca y no por lo que nos apetece hacer en ese momento, nos ayudará a organizarnos de forma adecuada,evitando imprevistos de última hora cuando la fecha de entrega está encima de nosotros. Además, si comenzamos realizando las tareas que menos nos llaman la atención, para el final del día nos quedarán las más agradables que nos ayudarán a acabar la jornada con un mejor sabor de boca y mucho más satisfechos con el trabajo realizado.

Un organizador, un calendario o una agenda en la vayamos anotando las tareas que debemos realizar cada día y la prioridad de cada una de ellas, son trucos útiles a la hora de evitar la procrastinación. Convierte en rutina aquello que menos te gusta hacer, y terminarás realizando las tareas casi de forma automática y con el mínimo esfuerzo. 

Es importante marcarse objetivos y motivarnos con recompensas a medida que se van consiguiendo los propósitos. Esto nos ayudará a evitar ese “ya lo haré” y a no dejarlo todo para última hora, lo que en consecuencia lleva a sentirnos mucho más productivos en nuestro trabajo.

Fuente: La Nueva Ruta del Empleo